Presidente de México

El presidente de México: Orígenes, evolución y funciones históricas del cargo ejecutivo.

07/03/2026 · Actualizado: 24/07/2026

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El presidente o presidenta de México es la figura central del poder ejecutivo en ese país, desempeñando simultáneamente los roles de jefe de Estado y de Gobierno, además de comandante supremo de las Fuerzas Armadas. Este cargo ha sido fundamental desde su inclusión en la Constitución de 1824, con Guadalupe Victoria como primer titular.

El artículo abarca el desarrollo histórico del cargo presidencial desde sus orígenes hasta el presente, explorando cómo este se ha transformado a través de diferentes constituciones y períodos políticos. Se centra en los antecedentes históricos, incluyendo la proclamación de José María Morelos como generalísimo de las Armas Americanas en 1814, y el posterior establecimiento del Supremo Gobierno colegiado. Asimismo, se detalla cómo la llegada de Agustín de Iturbide a la presidencia marcó un cambio significativo hacia un régimen monárquico constitucional, reflejando las complejas dinámicas políticas que han caracterizado el cargo en México.

Contenido

Antecedentes

En el contexto del movimiento independentista en México, el Congreso de Chilpancingo se convirtió en un punto crucial. El 30 de junio de 1813, José María Morelos emitió un llamado para celebrar un congreso en septiembre en la ciudad de Chilpancingo, ubicada en lo que hoy es el estado de Guerrero. Este evento fue parte de los movimientos independentistas que estaban ganando fuerza a finales del siglo XVIII y principios del XIX.

El propósito principal del Congreso de Chilpancingo era crear un gobierno independiente para la Nueva España, en respuesta al dominio español y las reformas que se estaban implementando en Europa. Morelos, quien fue uno de los principales impulsores de este congreso, presentó a la asamblea el documento "Sentimientos de la Nación", inspirado en los ideales de la Revolución Francesa. Este texto declaraba la independencia total de la "América Mexicana" y establecía las bases para un gobierno popular representativo con una división clara de poderes.

El Congreso fue instalado el 14 de septiembre de 1813, marcando un hito en los esfuerzos independentistas. En su apertura, Morelos presentó "Sentimientos de la Nación", un documento que no solo expresaba ideales revolucionarios sino que también delineaba las estructuras gubernamentales futuras.

El día siguiente a la instalación del Congreso, el 15 de septiembre, se eligió a Morelos como generalísimo de las Armas Americanas. Este cargo le otorgó a Morelos la titularidad del poder ejecutivo insurgente, lo que significaba que él sería responsable de las operaciones militares y administrativas del movimiento independentista.

Posteriormente, el 24 de octubre de 1814, el Congreso emitió el Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana. Este decreto estableció una división clara de poderes entre los tres órganos principales del gobierno: el Supremo Gobierno, compuesto por tres personas con igual autoridad y responsabilidades; el Poder Legislativo, representado por el Congreso; y el Poder Judicial.

El Decreto Constitucional fue diseñado para garantizar la protección de los derechos de los ciudadanos, incluyendo la libertad, la propiedad, la igualdad y la seguridad. José María Cos, José María Liceaga y José María Morelos fueron nombrados miembros del Supremo Gobierno, pero este órgano colegiado desapareció a finales de 1815.

La división de poderes en el Decreto Constitucional fue crucial para la organización del gobierno insurgente. El Supremo Gobierno tenía la autoridad más directa, encargándose de garantizar los derechos fundamentales de los ciudadanos y ejerciendo una supervisión general sobre las operaciones del gobierno.

El Poder Legislativo, en tanto, estaba representado por el Congreso, que fue responsable de la elaboración de leyes. El Poder Judicial se ocupaba de interpretar y aplicar esas leyes, asegurando la justicia para todos los ciudadanos.

La implementación de esta estructura gubernamental sentó las bases para un sistema más democrático y representativo en el movimiento independentista, aunque su eficacia fue limitada por la naturaleza militarizada del gobierno insurgente.

Sistema monárquico

En 1820, la inminencia del establecimiento de un régimen monárquico constitucional en España basado en la Constitución de 1812 motivó que grupos conservadores tanto de criollos como de peninsulares en la Nueva España gestasen el movimiento conocido como Conspiración de La Profesa. Este grupo designó a Agustín de Iturbide para pacificar el país, derrotar al movimiento insurgente y consumar la independencia.

El documento que definió los términos del nuevo régimen fue el Plan de Iguala, en el cual se propuso establecer un estado monárquico constitucional. Este plan fue ratificado en los Tratados de Córdoba, donde el Jefe Político Superior de la Nueva España, Juan O'Donojú, reconoció la independencia de México.

El 18 de mayo de 1822, una multitud encabezada por Pío Marcha acogió a Agustín de Iturbide como emperador, proclamándolo en público. El Congreso se vio obligado a considerar la situación: o consultar a las provincias o declararlo inmediatamente. Iturbide optó por la consulta, pero los diputados votaron a favor de la proclamación inmediata, resultando 67 a favor y 15 en contra.

El Reglamento Provisional Político del Imperio Mexicano, promulgado el 8 de diciembre de 1822, estableció las funciones del Emperador. Este reglamento inspirado en la Constitución española de 1812, definió al Emperador como jefe de Estado, jefe de Gobierno y mando supremo de las fuerzas armadas. Estas características se convirtieron en el esquema básico para los titulares del poder ejecutivo en México durante la historia imperial.

En calidad de primer jefe del ejecutivo mexicano, Agustín de Iturbide asumió el cargo de Emperador. Este sistema monárquico establecido sentó las bases para futuros regímenes constitucionales en México, marcando un hito en la estructura gubernamental del país.

Surgimiento del cargo

En 1824, tras el derrocamiento del Primer Imperio, México adoptó una nueva forma de gobierno con la promulgación de la Constitución de 1824. Este documento estableció un sistema presidencialista que, aunque buscaba equilibrar los poderes entre ejecutivo y legislativo, se inclinó hacia un fuerte poder legislativo. La creación del cargo de presidente fue un paso crucial en la estructura política del país.

El artículo 74 de la Constitución de 1824 designó el Supremo Poder Ejecutivo a una figura única que sería denominada "presidente de los Estados Unidos Mexicanos". Este texto legal no solo creaba el cargo, sino también definía su duración y las reglas para su elección. Se estableció que la legislatura de cada estado elegiría a dos individuos por mayoría absoluta, con al menos uno que no fuera vecino del estado elegidor. El individuo con mayor número de votos asumiría el cargo de presidente, mientras que el segundo se convertiría en vicepresidente.

El 10 de octubre de 1824, Guadalupe Victoria, conocido oficialmente como José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix, tomó posesión del cargo de presidente. Este acto simbólico tuvo lugar en el "Salón de recepciones" de Palacio Nacional, donde pronunció un juramento formal para asumir la presidencia. Esta ceremonia marcaría el inicio oficial de su mandato como primer presidente de México bajo la nueva constitución.

A pesar de los esfuerzos por establecer un sistema equilibrado entre los poderes ejecutivo y legislativo, la figura del vicepresidente resultó ser un elemento problemático. En muchos casos, el vicepresidente se convirtió en una figura que buscaba la presidencia a través de maniobras políticas, lo que generaba conflictos internos y situaciones de ingobernabilidad. Un ejemplo significativo fue el caso del vicepresidente Anastasio Bustamante, quien lideró un golpe de Estado contra Vicente Guerrero, quien entonces ocupaba la presidencia. Este evento ilustra las tensiones inherentes en la implementación del nuevo sistema político y la complejidad de su funcionamiento en la práctica.

El cargo en los regímenes centralistas

En 1836, se instaló un régimen centralista con las Siete Leyes, que suplantaron a la Constitución de 1824 con preceptos unitarios. Estas leyes establecían en sus treinta y cuatro artículos la estructura del cargo presidencial, donde la Suprema Corte, el Senado y la Junta de Ministros nominarían a tres candidatos cada uno, y la Cámara de Diputados elegiría de entre los nueve candidatos presentados, tres ternas para los cargos de presidente y vicepresidente. Posteriormente, estas ternas serían enviadas a las juntas departamentales (sustitutas de los congresos estatales), que elegirían una terna definitiva, esta debía estar aprobada por la mayoría absoluta de todas ellas; el poder ejecutivo se depositaría en un presidente que duraría en el cargo ocho años con opción a reelegirse y con el cargo irrenunciable.

Durante el régimen centralista establecido por las Siete Leyes, el presidente Antonio López de Santa Anna fue elegido constitucionalmente para el periodo 1833-1837. Tan solo en su primer año de gobierno pidió cuatro licencias para ausentarse del cargo, entre estas y los interinatos de Valentín Gómez Farías acumuló cuatro ingresos a la primera magistratura. Su quinto (1839), sexto (1841) y séptimo (1843) regreso fueron como presidente interino o provisional, casi siempre apoyado por grupos políticos contrarios a los gobiernos legalmente constituidos que habían sido derrocados.

En junio de 1843 se sancionó una nueva Carta Magna conocida como Bases orgánicas de la República Mexicana de 1843. Los métodos de elección, poderes y facultades del presidente permanecieron idénticos a los de las Siete Leyes, con la variante de la duración en el periodo presidencial (cinco años en lugar de ocho). Bajo ambos regímenes centralistas, el cargo cambió de denominación, siendo llamado únicamente Presidente de la República.

El Acta constitutiva y de reformas de 1847, hecha para restablecer la Constitución de 1824 en el periodo de la Guerra contra la invasión estadounidense, ya establecía la elección por sufragio indirecto del pueblo para el cargo de presidente de la república. Sin embargo, la inestabilidad política impidió su correcta aplicación.

El registro histórico más característico de la inestabilidad vivida por el cargo de presidente durante los regímenes centralistas es las once ocasiones que lo ocupó Antonio López de Santa Anna. Electo constitucionalmente para el periodo 1833-1837, tan solo en su primer año de gobierno pidió cuatro licencias para ausentarse del cargo.

Consolidación de la República

En 1857, la Constitución de este año pretendió acercar al pueblo a sus representantes mediante reformas electorales más democráticas. La implementación de la elección universal de primer grado fue un paso crucial en esta dirección. Según el texto fuente, se permitía que todos los ciudadanos varones mayores de veintiún años si eran solteros o de dieciocho años si estaban casados pudieran votar en las elecciones primarias.

Durante la implementación del sistema electoral, se establecieron dos etapas clave: las elecciones primarias y las secundarias. Las primarias se celebraban el último domingo de junio, donde los ciudadanos elegían a los miembros del colegio electoral. Este colegio estaba compuesto por ochenta electores, uno para cada uno de los ciento cincuenta y cinco distritos electorales en los que se dividía el país.

Las elecciones secundarias, celebradas el lunes siguiente al segundo domingo de julio, eran donde el colegio electoral elegía al presidente. Estas reformas buscaban garantizar que la mayoría absoluta de votos fuera necesaria para determinar el resultado final, lo cual era crucial para asegurar un proceso electoral justo y representativo.

El periodo convulso entre 1854 y 1867 trajo consigo una serie de desafíos políticos que reconfiguraron la figura presidencial. La Revolución de Ayutla, la guerra de Reforma, la invasión francesa y el segundo imperio enfrentaron al presidente Benito Juárez a diversos obstáculos. Su resistencia fue fundamental para mantener la representatividad del estado mexicano en momentos de crisis.

En 1857, la figura presidencial se vio reforzada por la Constitución que estableció un sistema electoral más democrático, con elecciones primarias y secundarias. Sin embargo, los años siguientes demostraron el desafío que representaba mantener esta estructura en un contexto de conflictos internos y externos.

El presidencialismo hegemónico y la democratización

En el contexto de la Revolución Mexicana, la figura del presidente se vio profundamente afectada por los eventos tumultuosos que marcaron este período. La Revolución propició una nueva etapa de inestabilidad política, con golpes de Estado y gobiernos paralelos que desafiaron el poder presidencial. El 20 de noviembre de 1913, Francisco I. Madero fue derrocado en un golpe de Estado liderado por Victoriano Huerta, quien asumió la presidencia interina. Sin embargo, este gobierno duró solo 45 minutos cuando Pedro Lascuráin se proclamó presidente, legitimando así la dictadura de Huerta.

Durante esta época, los gobiernos paralelos de Álvaro Obregón y Carranza también pusieron en cuestión el poder presidencial. En 1920, Carranza fue derrocado por una rebelión popular liderada por Obregón, quien asumió la presidencia. La Constitución de 1917, promulgada tras las elecciones del 31 de marzo de ese año, suprimió la reelección presidencial, una medida que buscaba establecer un marco legal más democrático.

La creación del Partido Nacional Revolucionario (PNR) en 1929 fue un hito crucial en la consolidación del presidencialismo hegemónico. Fundado por Plutarco Elías Calles, este partido prácticamente monopolizó la vida política nacional, absorbiendo a otros partidos y sectores políticos. Esto llevó a que el PNR se convirtiera en el único representante en las dos cámaras del Congreso de la Unión, las gubernaturas, las presidencias municipales y los congresos locales.

Durante el gobierno de Lázaro Cárdenas (1934-1940), se logró una hegemonía definitiva del presidente sobre el sistema político. Cárdenas anuló políticamente a Calles, creando un sistema corporativista que consolidó su mando y la supremacía del cargo en el estado mexicano. Este régimen presidencialista priísta se caracterizó por el control absoluto del sistema político y la influencia hegemónica ejercida por el mandatario.

El devenir histórico del país, sumado a las fallas internas del régimen, comenzaron a erosionar la influencia del cargo. Movimientos sociales como el magisterial en 1958, la huelga ferrocarrilera en 1959 y el movimiento estudiantil en 1968, así como las crisis económicas de 1982 y 1994, minaron considerablemente el margen de maniobra del presidente. La politización de sectores populares y la creación del Instituto Federal Electoral (IFE) en 1994, aunque inicialmente dependiente de Gobernación, contribuyeron a limitar los poderes presidenciales.

En 2000, se produjo una primera alternancia entre partidos políticos con el triunfo de Vicente Fox del Partido Acción Nacional (PAN). A pesar de la segunda alternancia en 2012 con el retorno del PRI a la presidencia, la autonomía de diversos órganos constitucionales y la politización de sectores populares han limitado significativamente los poderes presidenciales. En 2018, se suscitó una tercera alternancia con Andrés Manuel López Obrador de Morena, quien asumió el cargo por primera vez en octubre del mismo año.

En 2024, Claudia Sheinbaum de Morena tomó posesión como la primera mujer presidente en México, logrando la votación más alta en la historia del país gracias a las elecciones celebradas ese mismo año.

Informe de gobierno

El informe de gobierno se convirtió en un ritual político significativo a partir de la década de 1940, cuando comenzaron a surgir protocolos y convencionalismos que lo transformaron en una especie de "día del presidente". Este evento no solo marcaba el inicio formal del período legislativo, sino también la oportunidad para exaltar los valores y símbolos del presidencialismo.

Durante este tiempo, la jornada iniciaba con un recorrido en caravana militar desde la Residencia Oficial de Los Pinos hasta el Palacio Nacional, donde el presidente se colocaba la banda presidencial. Posteriormente, una multitud organizada por sectores del partido oficial acompañaba al convoy hacia el recinto legislativo, celebrando el paso del presidente en un desfile que simbolizaba el apoyo popular y el poder ejecutivo. Los mismos honores civiles y militares que se realizaban durante la toma de protesta se reproducían en cada informe de gobierno.

Una vez en el recinto legislativo, la ceremonia culminaba con una última caravana militar que llevaba al presidente desde el Palacio Nacional hasta el Congreso, cerrando el ciclo festivo. En este trayecto, el presidente era celebrado por miles de ciudadanos, reforzando su imagen como líder indiscutible del país.

La reforma constitucional de 2008, impulsada por la crisis política de 2006, eliminó el requisito de que el jefe de Estado asistiera personalmente al evento. Vicente Fox fue el último presidente en emitir un discurso en la sede del Congreso durante su informe de 2005; el año siguiente, la toma de la tribuna por parte de la oposición impidió la realización del acto, y se entregó el informe escrito en el vestíbulo del Palacio Legislativo. En 2007, quien detentaba la presidencia asistió únicamente para entregar el informe escrito, mencionando solamente en la tribuna la razón legal del evento.

No obstante, los discursos informativos y recopilatorios sobre el estado de la administración pública federal continuaron siendo realizados al margen de cualquier ordenamiento normativo. El presidente Andrés Manuel López Obrador, además del discurso tradicional, incluía discursos informativos en cada manifestación pública con motivo de los aniversarios de su triunfo electoral y asunción presidencial.

El último hecho documentado del período es que la reforma constitucional de 2008 eliminó el requisito de la asistencia personal del presidente al informe de gobierno, sentando las bases para un nuevo enfoque en la rendición de cuentas ante el Congreso.

Lista de todos los Presidentes de México hasta 2024

Actualidad

El Instituto Nacional Electoral (INE) es el organismo encargado de organizar, fiscalizar y responsabilizarse de los procesos electorales en México. Este órgano tiene una estructura compleja que incluye la Fiscalía Especializada para la Atención de los Delitos Electorales, cuya función principal es perseguir las violaciones al marco jurídico electoral establecido por la ley.

Las elecciones presidenciales se celebran en el primer domingo de junio del año correspondiente. Las casillas electorales abren a las 8:00 horas y permanecen abiertas hasta las 18:00 horas, sin ningún cierre intermedio. Este procedimiento asegura la transparencia y continuidad en el proceso de votación.

El artículo 89 de la Constitución establece los poderes del presidente de la República, limitándolos y enumerándolos de manera clara. Además, este mismo artículo otorga al mandatario las prerrogativas que le permiten cumplir con sus funciones, aunque no se detalla específicamente cada una en el texto fuente proporcionado.

El INE desempeña un papel crucial en la organización y supervisión del proceso electoral, garantizando que todas las normas legales sean respetadas. Su labor es fundamental para mantener la confianza pública en los procesos democráticos de México.

Resumen

El presidente de México ha sido una figura central desde la promulgación de la Constitución de 1824, con Guadalupe Victoria como primer titular. Este cargo se estableció para equilibrar los poderes entre el ejecutivo y legislativo, aunque en la práctica, el fuerte poder del legislativo a menudo generó conflictos internos. La figura presidencial ha experimentado cambios significativos desde sus orígenes, con el Plan de Iguala en 1822 estableciendo un sistema monárquico que influyó en futuros regímenes constitucionales.

El impacto y legado del cargo se reflejan en la estructura política actual. La Constitución de 1917, con sus quince artículos dedicados al presidente, define las obligaciones y facultades del mandatario, desde el mando militar hasta la promulgación de leyes. El sistema de elección directa y universal ha sido crucial para la legitimidad democrática, aunque la inestabilidad política en los primeros cien años de independencia ha dejado una marca indeléble en la historia presidencial mexicana.

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Preguntas & Respuestas (FAQ)

¿Quién fue el primer presidente de México?
El primer presidente de México fue Guadalupe Victoria.
¿Cuando se estableció el cargo presidencial en México?
Se creó el cargo de presidente de los Estados Unidos Mexicanos con la Constitución de 1824.
¿Quién fue el primer jefe militar que declaró la independencia de México?
José María Morelos fue el primer jefe militar que declaró la independencia de México en 1813.
¿Cuándo se estableció un régimen monárquico constitucional en México?
Se estableció un régimen monárquico constitucional en México con el Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba en 1820.
¿Cuándo se implementó la Constitución de 1857 que buscaba acercar al pueblo a sus representantes?
Se implementó con el Acta constitutiva y de reformas de 1847.

Redacción del artículo

Bibliografía

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Citar este artículo

Godínez, M.A.C. (2026). Presidente de México. Historia Mexicana. https://historiamexicana.com/presidente-de-mexico/

Godínez, Mario Alberto Calderón. “Presidente de México.” Historia Mexicana, 2026, https://historiamexicana.com/presidente-de-mexico/

Godínez, Mario Alberto Calderón. “Presidente de México.” Historia Mexicana. Publicado el 07 de marzo de 2026. https://historiamexicana.com/presidente-de-mexico/

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Publicado por historiamexicana.com el 7 de marzo de 2026. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.

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Mario Alberto Calderón Godínez

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