José Justo Corro

Jose Justo Corro: gobernador interino de Jalisco desde el. José Justo Corro fue un mexicano que ocupó el cargo de presidente interino del país durante su mandato breve en 1836-1837.

12/11/2025 · Actualizado: 22/07/2026

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José Justo Corro Silva, nacido en Guadalajara en 1794 y fallecido en la misma ciudad en 1864, fue un político mexicano de relevancia durante el siglo XIX, desempeñando cargos importantes como presidente interino del país y ministro de Justicia. Su figura se sitúa en un contexto histórico crucial para México, marcado por las transiciones políticas y la consolidación de la independencia.

El artículo abordará principalmente su carrera política, centrándose en su presidencia interina entre 1836 y 1837, así como en sus responsabilidades previas y posteriores. Se explorarán los desafíos que enfrentó durante su mandato, incluyendo la independencia de Texas y las tensiones internacionales con Estados Unidos y Francia, además del reconocimiento de la independencia por parte de España y la Santa Sede.

Contenido

Primeros años y estudios Primeros años y estudios

Nació en la ciudad de Guadalajara, en el estado de Jalisco, en 1794, hijo del matrimonio formado por José Antonio Corro Escandón y María Josefa Silva Noroña. Comenzó su vida pública como alférez provincial en 1810, un año después de la proclamación de la independencia mexicana.

En 1823, se casó con Juana Fernanda Ulloa, también originaria de Guadalajara. Durante sus primeros años, Corro se formó académicamente en su ciudad natal, donde obtuvo el título de abogado. Este hecho es crucial para entender su posterior carrera política y legal.

Primeros cargos y carrera política

Fue diputado al Congreso Constituyente en 1824, participando activamente en la formación del nuevo orden político mexicano tras la independencia. Corro se desempeñó como gobernador interino de Jalisco desde el 24 de septiembre de 1828 hasta el 28 de febrero de 1829, lo que demuestra su experiencia en el ámbito gubernamental local.

En 1835, fue nombrado ministro de Justicia y Asuntos Eclesiásticos por el presidente Miguel Barragán. Este cargo le permitió adquirir una visión más amplia del sistema legal y político mexicano, preparándolo para su posterior ascenso a la presidencia interina.

Ascenso al poder

El 27 de febrero de 1836, tras la muerte de Miguel Barragán, José Justo Corro fue nombrado presidente de México en calidad de interino. Este hecho marca el inicio de su breve pero significativa presidencia, que duró hasta el 19 de abril de 1837.

En su cargo, Corro enfrentó la crisis generada por la Independencia de Texas y las tensiones con Estados Unidos. Estas circunstancias le exigieron tomar decisiones rápidas y decisivas para mantener la soberanía nacional.

Primeros cargos y carrera política Fue diputado al congreso Constituyente en 1824, donde se integró a la comisión de tesorería y luchó contra la clasificación de los ingresos del Congreso General. Durante su gestión, Corro se opuso firmemente a las propuestas que favorecían el centralismo, manteniendo una postura federalista en consonancia con las ideas de Jalisco.

Posteriormente, asumió el cargo de gobernador interino de Jalisco desde el 24 de septiembre de 1828 hasta el 28 de febrero de 1829. En este periodo, Corro enfrentó desafíos significativos en la administración estatal, incluyendo la transición hacia un sistema centralista que se imponía a nivel nacional.

El 18 de mayo de 1835, fue nombrado ministro de Justicia y Asuntos Eclesiásticos por el presidente Miguel Barragán. En este cargo, Corro trabajó en temas cruciales como la reforma legal y la relación entre el estado y las iglesias católicas. Su experiencia y conocimientos legales fueron fundamentales para implementar políticas que impactaron directamente a la sociedad mexicana de la época.

Este nombramiento fue crucial en su carrera política, ya que sentó las bases para su posterior ascenso al poder central como presidente interino del país.

Independencia de Texas Independencia de Texas

En Puebla, a principios de 1836, José Justo Corro asumió la presidencia interina tras la muerte del presidente Miguel Barragán. Durante su breve mandato, Corro se vio confrontado con el conflicto que emergía en Texas. A los tres meses de su llegada a la presidencia, llegó la noticia de la Batalla de San Jacinto y la captura del general Antonio López de Santa Anna por parte de las fuerzas texanas.

Para fortalecer la posición militar mexicana en el norte, Corro ordenó la envío de refuerzos a Texas. Estos movimientos militares se efectuaron a finales de 1836, con el objetivo de recuperar la soberanía sobre el territorio texano.

En respuesta a las acciones de los Estados Unidos, que habían incautado buques mercantes mexicanos, Corro tomó medidas para evitar un conflicto más amplio. Se liberaron los barcos estadounidenses capturados por la Armada de México, «General Urrea», con el fin de no desencadenar una guerra con Estados Unidos.

Gestion del conflicto

Corro se enfrentó a la creciente tensión en Texas y a la presión internacional. En Puebla, Manuel Eduardo de Gorostiza, ministro plenipotenciario en Estados Unidos, fue llamado de vuelta a México. La incautación de los buques estadounidenses por parte del «General Urrea» llevó al gobierno mexicano a ordenar su liberación para evitar un conflicto con el país norteamericano.

A medida que la situación en Texas se deterioraba, Corro buscó maneras de recaudar fondos y apoyar las tropas. Sin embargo, la derrota de México en San Jacinto y la captura de Santa Anna pusieron a prueba su capacidad para mantener el control político y militar sobre el territorio texano.

Consecuencias inmediatas

Las decisiones tomadas por Corro durante su breve presidencia tuvieron consecuencias directas. El envío de refuerzos a Texas y la liberación de los buques estadounidenses fueron medidas que intentaron mitigar las tensiones, pero no lograron revertir el curso del conflicto en Texas.

La captura de Santa Anna y su posterior negociación con los texanos mediante el Tratado de Velasco marcaron un hito en la relación entre México y Texas. Corro se vio obligado a aceptar las condiciones del tratado, lo que sentó las bases para una nueva dinámica política en el norte de México.

Antecedentes de la Guerra de los Pasteles Antecedentes de la Guerra de los Pasteles

En marzo de 1837, Francia presentó reclamaciones por daños y perjuicios no atendidos por el gobierno mexicano. El embajador francés, al recibir este mensaje, se preparó para ejercer presión sobre México. Al llegar a la capital, el embajador fue recibido por el presidente José Justo Corro y el ministro José María Tornel, quienes organizaron numerosos banquetes en su honor.

El 27 de febrero de 1836, Miguel Barragán había fallecido debido a una enfermedad. En esas circunstancias, el Congreso nombró a Corro presidente interino para un período de un año y dos meses. Posteriormente, Corro asumió la presidencia formalmente el 2 de marzo.

Diplomacia y amenazas

El embajador francés exhibió mapas que mostraban los recientes triunfos franceses en Argelia, con el fin de intimidar al gobierno mexicano. Este evento se produjo poco después del nombramiento de Corro como presidente interino. En una proclama, Corro aseguró que no se dejaría intimidar por intereses extranjeros y defendió la soberanía nacional de México.

Guerra de los Pasteles

Estas acciones finalmente condujeron a la Guerra de los Pasteles en 1838. La tensión entre Francia y México aumentó, y el gobierno mexicano se vio obligado a tomar medidas para evitar una guerra con Estados Unidos, que también había incautado buques mercantes mexicanos.

Consecuencias

A pesar de las amenazas, Corro mantuvo su postura firme. El 29 de noviembre de 1836, la Santa Sede reconoció a México como país independiente, y un mes después, España firmó el Tratado definitivo de paz y amistad con México. Sin embargo, estos reconocimientos no pudieron disipar los desalientos internos causados por la derrota y captura de Santa Anna en Texas.

Reconocimiento de España y la Santa Sede a México Reconocimiento de España y la Santa Sede a México

El 29 de noviembre de 1836, la Santa Sede reconoció a México como un país independiente. Este reconocimiento fue crucial para consolidar el estatus político del nuevo estado en el escenario internacional. Posteriormente, el 28 de diciembre de 1836, España también formalizó su reconocimiento mediante el Tratado definitivo de paz y amistad entre México y España. Este tratado fue firmado por el ministro Miguel Santa María y el representante español José María Calatrava.

El reconocimiento de ambas potencias europeas sentó las bases para que México pudiera establecer relaciones diplomáticas y comerciales con otros países, lo cual era vital para su estabilidad política y económica. Sin embargo, la derrota y captura del general Antonio López de Santa Anna en la Batalla de San Jacinto el 21 de abril de 1836, poco antes de que España reconociera a México, generó un desaliento en el país y complicó las relaciones internacionales.

Consecuencias posteriores

Estas acciones diplomáticas tuvieron efectos directos en la política exterior mexicana durante los años siguientes. La Santa Sede y España, al reconocer a México como una nación independiente, contribuyeron a que el país pudiera participar plenamente en las relaciones internacionales del siglo XIX. Este reconocimiento fue un paso crucial para consolidar la soberanía mexicana frente a otras potencias europeas.

Los documentos oficiales emitidos por ambas naciones sentaron las bases legales y políticas que permitieron a México establecer una nueva identidad nacional en el contexto internacional, marcando un hito importante en su historia política.

Siete Leyes Siete Leyes

En 1836, José Justo Corro asumió la responsabilidad de poner en vigor las Siete Leyes, un conjunto de disposiciones constitucionales que suprimieron el sistema federal y reconfiguraron el gobierno mexicano bajo una república central. Estas leyes fueron redactadas por los centralistas conservadores, guiados por Lucas Alamán, quien desempeñó un papel crucial en su creación.

Las Siete Leyes abrogaron la Constitución de 1824 y establecieron un nuevo marco político que limitaba el voto universal a quienes poseían cierto nivel educacional. Según las nuevas disposiciones, únicamente los ciudadanos que sabían leer y escribir podían participar en el proceso electoral, lo que significó una reducción drástica del número de electores potenciales.

Además, la nueva estructura gubernamental incluía un Supremo Poder Conservador, un tribunal encargado de supervisar y controlar los otros poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Esta medida introdujo una nueva forma de control y centralización del Estado, que limitaba significativamente las libertades políticas y la autonomía regional.

Impacto inmediato

La implementación de estas leyes tuvo un impacto inmediato en el panorama político mexicano. El presidente Corro enfrentó resistencia a su nueva constitución, especialmente en regiones que habían apoyado fervientemente el federalismo durante la independencia y la posterior lucha por las autonomías estatales. La creación del Supremo Poder Conservador sentó las bases para un gobierno más centralizado y autoritario, lo que generó tensiones internas y descontento en diferentes sectores de la sociedad.

El presidente Corro, quien carecía de experiencia militar, se vio obligado a tomar medidas para mantener el control sobre los estados, incluyendo la movilización de tropas y la implementación de leyes más estrictas. Estos cambios tuvieron consecuencias directas en el clima político del país, aumentando la polarización entre partidarios del federalismo y defensores del centralismo.

Las Siete Leyes, promulgadas por José Justo Corro en 1836, representaron un hito significativo en la historia política de México. Estas leyes no solo derogaron la Constitución de 1824 y establecieron una república centralista, sino que también limitaron el voto universal a ciudadanos con cierto nivel educacional. Además, introdujeron un Supremo Poder Conservador para controlar los otros poderes del Estado, lo que sentó las bases para un gobierno más centralizado y autoritario. Estas medidas tuvieron una profunda influencia en el panorama político mexicano, generando tensiones internas y descontento entre diferentes sectores de la sociedad.

Años posteriores y muerte Años posteriores y muerte

Después de su breve mandato como presidente, José Justo Corro entregó el poder a Anastasio Bustamante en 1837. Esta transición marcó un nuevo capítulo en la política mexicana, con Bustamante asumiendo la presidencia para un período de varios años. Corro volvió a su ciudad natal, Guadalajara, donde se retiró a una vida privada.

En noviembre de 1837, Corro asumió el cargo de gobernador interino de Jalisco nuevamente, ocupando este puesto hasta diciembre del mismo año. Este retorno al gobierno local fue breve pero significativo, reflejando su continuo involucramiento en los asuntos políticos y sociales de su estado natal.

Tras esta última participación pública, Corro se dedicó a las prácticas religiosas con gran fervor, lo que le valió el apodo de "El Santo". Su vida privada se mantuvo en la sombra, sin registrar notables actividades políticas o públicas. Murió en Guadalajara el 18 de diciembre de 1864, dejando atrás una trayectoria marcada por sus diversos cargos y su papel crucial durante un período de transformaciones políticas en México.

Sus restos descansan en el Panteón de Belén, recordándole a las generaciones futuras su contribución al desarrollo político del país.

Resumen

José Justo Corro Silva nació en Guadalajara en 1794 y falleció allí en 1864, asumiendo la presidencia interina de México en febrero de 1836 tras la muerte de Miguel Barragán. Durante su breve mandato, Corro enfrentó el conflicto de independencia de Texas y las tensiones con Estados Unidos, liberando buques estadounidenses incautados para evitar un conflicto más amplio. Sin embargo, no pudo revertir la derrota en San Jacinto ni la captura de Santa Anna, lo que llevó a la firma del Tratado de Velasco

Su gestión como presidente interino dejó un legado significativo: liberó buques estadounidenses para evitar una guerra con Estados Unidos, pero no pudo impedir la derrota militar y política en Texas.

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Preguntas & Respuestas (FAQ)

¿Cuándo y dónde nació José Justo Corro?
Nació en Guadalajara, Jalisco, México, en 1794.
¿Qué cargos desempeñó José Justo Corro antes de ser presidente interino?
Fue diputado al Congreso Constituyente y gobernador interino de Jalisco.
¿Por qué fue nombrado presidente interino de México en 1836?
Como sucesor inmediato tras la muerte del presidente Miguel Barragán.
¿Qué es este tema?
José Justo Corro Silva, nacido en Guadalajara en 1794 y fallecido en la misma ciudad en 1864, fue un político mexicano de relevancia durante el siglo XIX, desempeñando cargos importantes como presidente interino del país y ministro de Justicia. Su figura se sitúa en un contexto histórico crucial para México, marcado po
¿Qué debes saber sobre Primeros años y estudios **Primeros años y estudios**?
Nació en la ciudad de Guadalajara, en el estado de Jalisco, en 1794, hijo del matrimonio formado por José Antonio Corro Escandón y María Josefa Silva Noroña. Comenzó su vida pública como alférez provincial en 1810, un año después de la proclamación de la indep

Redacción del artículo

Bibliografía

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  • Sordo Cedeño, Reynaldo (2008). «José Justo Corro: un gobierno de transición (1836-1837)» . En Fowler, Will, ed. Gobernantes mexicanos, I: 1821-1910 . Fondo de Cultura Económica . ISBN 978-968-16-8369-6 .

Citar este artículo

Cervantes, F.L.R. (2025). José Justo Corro. Historia Mexicana. https://historiamexicana.com/jose-justo-corro/

Cervantes, Fernanda Lucía Rojas. “José Justo Corro.” Historia Mexicana, 2025, https://historiamexicana.com/jose-justo-corro/

Cervantes, Fernanda Lucía Rojas. “José Justo Corro.” Historia Mexicana. Publicado el 12 de noviembre de 2025. https://historiamexicana.com/jose-justo-corro/

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Publicado por historiamexicana.com el 12 de noviembre de 2025. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.

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Fernanda Lucía Rojas Cervantes

Redactora en HistoriaMexicana.com

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