Independencia de México

Análisis del proceso de independencia de México y sus implicaciones sociales y políticas en Nueva España.

08/12/2025 · Actualizado: 22/07/2026

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La independencia de México fue un proceso histórico crucial que marcó el fin del dominio español y sentó las bases para una nueva nación. Este evento no solo tuvo implicaciones económicas significativas, sino que también representó un cambio profundo en la estructura social y política de Nueva España.

Este artículo abarca desde los orígenes del movimiento independentista hasta el reconocimiento oficial de la independencia por parte de España. Se centra en los actores principales como Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos y Pavón, Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero, así como en el contexto social y económico que influyó en el surgimiento del movimiento independentista.

Contenido

Situación económica y social del virreinato de

Nueva España La sociedad novohispana estaba dividida en varios estratos cuya posición estaba condicionada por cuestiones de orden económico cultural y político Había un grupo muy pequeño de personas que controlaba la mayor parte de la riqueza mientras que la gran mayoría era pobre Este contraste social se reflejó en múltiples aspectos de la vida cotidiana y del sistema administrativo

En el ámbito económico, el tributo indígena representaba una carga significativa para los habitantes del virreinato. Los pueblos indígenas debían pagar un tributo al gobierno, lo que limitaba su capacidad para invertir en mejoras de vida y perpetuaba la desigualdad social. Este sistema contribuyó a mantener a los grupos no españoles en un lugar marginal dentro del sistema social.

Durante el siglo XVIII, la economía del virreinato se centraba principalmente en la minería, con una producción que triplicó entre 1740 y 1803. La explotación de oro y plata, particularmente en regiones como Guanajuato y Zacatecas, generó riqueza pero también tensiones sociales. El apogeo minero favoreció el desarrollo de otras actividades económicas, como el comercio y la agricultura, con ciudades como Guadalajara y El Bajío ganando importancia debido a su relación con los recursos minerales.

El sistema de "castas" reflejaba la división social basada en el origen racial. Los españoles se encontraban en la cúspide del sistema, seguidos por mestizos y africanos, cuya posición dependía de la cantidad de sangre española que poseían. Aunque este sistema nunca tuvo base legal, reflejó la división y exclusión existentes en Nueva España.

Entre 1734 y 1737, ocurrió una rebelión indígena en Vieja California, liderada por los pericúes, que representó un estallido social significativo. Este evento, junto con otras rebeliones como la de Jacinto Canek entre los mayas en 1761 y las de los seris y pimas en Sonora durante todo el siglo XVIII, ilustran la tensión existente entre indígenas y autoridades novohispanas.

En resumen, la situación económica y social del virreinato de Nueva España estaba marcada por una desigualdad extrema, con un pequeño grupo controlando la mayor parte de la riqueza. Las obligaciones tributarias indígenas y las rebeliones sociales previas reflejaban la tensión existente entre los grupos dominantes y los marginados en el sistema social novohispano.

Patriotismo criollo en

Nueva España y expulsión de los jesuitas En el siglo XVIII la sociedad novohispana experimentó un movimiento reivindicativo patriótico liderado por miembros del pequeño grupo que tenía acceso a la educación eclesiástica Este fenómeno se manifestaba en diversos aspectos de la vida social y cultural pero su núcleo estaba en la defensa de Nueva España frente al dominio peninsular Los protagonistas eran religiosos y miembros de la élite ilustrada que habían sido formados en los establecimientos eclesiásticos donde la Iglesia era la única institución que prestaba servicios educativos

Durante este período, varios intelectuales criollos emergieron como figuras centrales del movimiento patriótico. Entre ellos se encontraban Antonio de León y Gama, José Mariano Mociño, Benito Díaz de Gamarra y José el actor mencionado. Estos hombres no solo eran productores de conocimiento sino también defensores fervientes de la identidad novohispana. Asimismo, fueron miembros destacados de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País, una corporación que ayudó a mantener viva la esencia de los ideales ilustrados.

La expulsión de la Compañía de Jesús en 1767 por la Pragmática Sanción de España tuvo profundas consecuencias. No solo se desterraron miembros extranjeros de la congregación, sino que también fueron obligados a abandonar sus puestos varios criollos formados en las instituciones jesuitas. Esta medida no solo afectó el ámbito educativo y cultural, sino que también generó tensiones políticas y sociales en diversas regiones del virreinato.

En Guanajuato, la oposición a esta expulsión fue particularmente fuerte. El virrey Carlos Francisco de Croix envió al intendente José Gálvez con quinientos soldados para contener las manifestaciones de rechazo y controlar la situación. En respuesta a estas acciones, se llevaron a cabo ejecuciones públicas: en Guanajuato, los promotores de la oposición fueron decapitados como una advertencia contra cualquier forma de resistencia.

El último hecho documentado del período es que el virrey Carlos Francisco de Croix envió a José Gálvez con quinientos soldados para contener las manifestaciones de rechazo en ciudades como Guanajuato, San Luis de la Paz, Pátzcuaro, Uruapan, Valladolid y San Luis Potosí.

Revoluciones liberales

Francia y los Estados Unidos Esta revuelta se fundamentó en las ideas de la Ilustración que promovían la igualdad ante la ley y la libertad individual El triunfo de los revolucionarios en Francia sentó las bases para una nueva forma de gobierno basada en la representación popular y el respeto a los derechos ciudadanos Durante el mismo período en Estados Unidos declaraba su independencia también influenciado por las ideas ilustradas Esta revolución no solo buscó liberarse del dominio británico sino establecer un nuevo orden político basado en la igualdad y los derechos individuales Ambas naciones proclamaron principios de libertad y justicia que resonaban con el pensamiento liberal emergente Las ideas de la Ilustración no eran desconocidas en las colonias españolas como se demuestra a través del ejemplo del cura Miguel Hidalgo quien era simpatizante de estas teorías

Muchos de los participantes en la Guerra de Independencia de México conocían con mayor o menor profundidad los conceptos liberales, lo que sugiere una cierta permeabilidad de estos ideales a través del tiempo y el espacio. El impacto de las revoluciones francesa e independiente de Estados Unidos se hizo sentir en la América hispana. Estas experiencias sirvieron como referentes para los líderes independentistas, quienes comenzaron a incorporar ideas similares en sus propias luchas por la autonomía y la justicia social.

España durante la ocupación francesa

En las tropas de Napoleón invadieron Portugal obligando a la Casa de Braganza a refugiarse en Brasil Este evento tuvo consecuencias inmediatas en España donde la familia real se dividió entre los partidarios del príncipe de Asturias y aquellos que seguían al rey Carlos IV

Manuel Godoy, ministro de Estado y aliado del príncipe, planeó un complot para destituir a Carlos IV. El 19 de marzo de 1808, Carlos abdicó en favor de su hijo Fernando VII. Sin embargo, Napoleón no toleró esta acción y presionó al rey a que anulara la abdicación. A pesar de los intentos del nuevo gobierno español por organizar el país, Napoleón condujo a Fernando VII a Bayona, donde lo forzó a renunciar formalmente a su corona en favor de su padre.

La invasión francesa y las acciones subsecuentes de Napoleón afectaron significativamente la estructura del poder en España. Mientras que el clero español estaba consciente de que una ocupación napoleónica podría poner fin a su influencia, la situación en Nueva España permaneció relativamente inalterada. El poder del clero no fue directamente comprometido por las acciones de Napoleón, lo que permitió a los religiosos seguir ejerciendo su influencia en la sociedad novohispana.

En el contexto de la crisis política española, el príncipe de Asturias y sus partidarios se enfrentaron al rey Carlos IV y a las fuerzas aliadas con Napoleón. Esta división interna entre los miembros de la familia real contribuyó a la inestabilidad en España durante la ocupación francesa, desencadenando un conflicto que afectaría profundamente el futuro del país.

Los dominios españoles en

América ante la ocupación de la metrópoli En las colonias americanas aunque aparentemente no hubo cambios en la organización y los vínculos con España se planteó una cuestión crucial quién era el verdadero soberano Nominalmente la soberanía de los dominios españoles radicaba en el titular de la Corona de España pero esta situación no estaba clara ante la ocupación extranjera de la metrópoli

Existían tres grupos principales con diferentes posturas: aquellos que reconocían al gobierno francés de ocupación; quienes mantenían que la soberanía residía en Fernando VII y no estaban dispuestos a aceptar el dominio napoleónico; y un tercer grupo, influido por las ideas de la Ilustración y la reciente independencia de Estados Unidos, que veía como opción la separación de las colonias de su metrópoli. Este último grupo estaba compuesto principalmente por miembros de las clases altas y medias, incluyendo criollos ilustrados y algunos españoles peninsulares en cargos de poder colonial.

En varias ciudades americanas se formaron Juntas de Gobierno cuyo propósito fue conservar la soberanía en sustitución del legítimo rey de España hasta que Fernando VII fuera reinstalado. Entre ellas, destacaban la Junta de Montevideo en 1808, la Junta Tuitiva de La Paz en 1809 y la Junta de Quito también en 1809. Estas juntas tenían su origen en las estructuras municipales, instituciones de gobierno muy arraigadas en el mundo hispánico. Sin embargo, casi todas fueron dominadas por criollos ilustrados, mientras que los españoles peninsulares se oponían a la formación de gobiernos soberanos.

En 1809, la Junta Tuitiva de La Paz emitió una proclama en la que declaraba el derecho a gobernar en nombre del rey legítimo y hasta que Fernando VII fuera reinstalado. Este acto fue significativo ya que sentó las bases para las futuras luchas independentistas, marcando un paso importante hacia la independencia de las colonias españolas.

Crisis política de 1808 El 19 y 20 de marzo de 1808, el motín en Aranjuez divulgó la abdicación de Fernando VII y la ocupación francesa. La noticia llegó a Ciudad de México el 8 de junio, provocando una inmediata reacción del virrey José de Iturrigaray, quien ordenó los preparativos para jurar y proclamar a Fernando VII como soberano de España e Indias. Este evento dividió en dos partidos la élite criolla de Nueva España: uno apoyaba el reinado de Fernando VII, mientras que otro grupo, representado por el Ayuntamiento de México, defendía la soberanía del pueblo.

El estado de excepción originado por las abdicaciones y la ocupación francesa generó tensiones entre los partidarios de la continuidad del virreinato y aquellos que propugnaban un gobierno más representativo. Bernardo Prado y Obejero, inquisidor y defensor del poder monárquico, se alineó con el grupo que mantenía la lealtad a Fernando VII. Por su parte, Francisco Primo de Verdad y Ramos, auditor de guerra, y Francisco Azcárate y Lezama, regidor, lideraron el movimiento que buscaba establecer una Junta de Gobierno autónoma.

El 19 de julio, los miembros del Ayuntamiento propusieron al virrey Iturrigaray la creación de esta junta, que ejercería la soberanía en Nueva España hasta que se restituyera el trono a Fernando VII. El Ayuntamiento planteó la posibilidad de nombrar gobernador y capitán general a Iturrigaray para proteger la integridad del territorio. Este plan encontró apoyo entre los ayuntamientos de Xalapa, Puebla, Querétaro, y algunos hacendados, aunque la Real Audiencia se opuso.

En agosto, el virrey convocó a una junta que reunió a representantes civiles, militares y eclesiásticos. Aunque los miembros de la Audiencia asistieron bajo protesta, Iturrigaray apoyó las propuestas del Ayuntamiento, calificándolas como innecesarias. La tesis del Ayuntamiento se basaba en el principio de que la soberanía residía en el pueblo, representado por los ayuntamientos y diputados, mientras que los partidarios de la Audiencia defendían la continuidad del virreinato.

La Real Audiencia, respaldada por los comisionados de la Junta de Sevilla, rechazó las decisiones de la junta mexicana. El 13 de agosto se realizó una jura pública a favor de Fernando VII, pero los intendentes y la Audiencia de Guadalajara declararon nulas estas resoluciones. La Inquisición de México también emitió un edicto anatematizando las propuestas que atacaban la autoridad monárquica.

El 9 de septiembre se celebró una última junta general, pero los ánimos se irritaron aún más entre criollos y europeos. Gabriel de Yermo encabezó una sublevación el 15 de septiembre contra Iturrigaray, quien fue destituido y enviado a Cádiz para un proceso judicial. Su sustituto, Pedro de Garibay, siguió la línea dictada por la Audiencia de México.

La Real Audiencia informó a la Junta de Sevilla sobre los acontecimientos, argumentando que el "pueblo enardecido" había sido responsable del derrocamiento del virrey. El nuevo gobierno virreinal envió cartas reconociendo la soberanía de la Junta de Sevilla.

El 4 de octubre de 1808, Primo de Verdad murió en prisión, y el 9 de mayo de 1809, Talamantes falleció de fiebre amarilla. Azcárate permaneció preso hasta diciembre de 1811.

Este conflicto sentó las bases para la creciente tensión entre españoles peninsulares y criollos en Nueva España, marcando un hito en el proceso hacia la independencia mexicana.

La cuestión de la soberanía durante

En enero de se produjo un evento significativo en el virreinato de Nueva España apareció una proclama que solicitaba la instalación de un gobierno autónomo en la región El documento fue redactado por Julián de Castillejos quien participaba en tertulias literarias junto al marqués de San Juan de Rayas La autoría del texto fue negada por los firmantes pero sus ideas encontraron eco entre ciertos sectores criollos

La Junta Suprema Central, establecida en Aranjuez el 25 de septiembre de 1808, emitió un decreto crucial el 22 de enero del mismo año. Este decreto reconoció a los dominios americanos como parte integrante de la monarquía española, con derecho a representación en el órgano central. Se pidió a cada virreinato y capitanía general elegir un representante por sorteo, involucrando a ayuntamientos y al Real Acuerdo. Sin embargo, esta medida resultó desfavorable para los americanos, ya que España contaba con treinta y seis o más vocales, mientras América solo tenía nueve.

En este contexto, Carlota Joaquina de Borbón, hermana del futuro rey Fernando VII, envió una carta a Nueva España en marzo de 1809. En ella propuso a su hijo Pedro I de Brasil como regente para la región. El virrey Garibay y los oidores de la Audiencia sospecharon que se trataba de una maniobra de Napoleón y rechazaron la solicitud. Posteriormente, Carlota solo exhortó a la defensa de los dominios españoles, agradeciendo las acciones realizadas en septiembre de 1808 en la capital virreinal.

El 19 de julio de 1809, Francisco Javier de Lizana y Beaumont asumió el cargo de virrey por nombramiento de la Junta de Sevilla. Su llegada no sentó bien entre todos los novohispanos; en Valladolid (actual Morelia), la elección del representante de Michoacán profundizó las divisiones entre criollos y peninsulares.

A partir de septiembre de 1809, los criollos comenzaron a organizarse clandestinamente para nombrar una junta soberana. José Mariano Michelena y José María García Obeso lideraban este movimiento, que logró apoyo en otras ciudades del Bajío. Los conjurados prometieron la abolición de tributos e incluso buscaron el apoyo de indígenas y castas. El levantamiento armado estaba programado para el 21 de diciembre de 1809, pero fue anticipadamente notificado a las autoridades por el sacerdote Francisco de la Concha.

El virrey Lizana y Beaumont, interesado en conciliar americanos y europeos, optó por otorgar la libertad a los conspiradores. Sin embargo, esta decisión no contentó a todos, especialmente a los peninsulares que nunca habían simpatizado con el nombramiento del virrey.

Mientras tanto, en España, las fuerzas francesas continuaban su avance en la península, lo que mantenía viva la cuestión de la soberanía y la futura dirección política de Nueva España.

Convocatoria a las

Cortes de Cádiz La Junta Suprema Central decidió disolverse el de enero de para formar el Consejo de Regencia de España e Indias con cinco de sus miembros incluyendo al tlaxcalteca Miguel de Lardizábal y Uribe El propósito de este nuevo órgano era convocar a las Cortes de Cádiz

Al conocerse esta noticia en Ciudad de México, se juró obediencia y fidelidad al Consejo de Regencia, reconociéndole la misma autoridad que a Fernando VII. Durante el mismo período, treinta diputados suplentes radicados en la península fueron nombrados para representar las provincias ultramarinas, siete de ellos provenían de Nueva España.

Tras las elecciones, recibieron nombramiento como diputados a las Cortes diecisiete representantes por Nueva España. En tanto, se establecían en América nuevas juntas autónomas: la Junta de Caracas en abril, la de Buenos Aires en mayo, la de Bogotá en julio y la de Chile en septiembre.

La Audiencia de México solicitó a la Regencia la destitución del virrey José de Iturrigaray. A partir de mayo de 1810, el gobierno novohispano recayó en la Audiencia hasta la llegada de Francisco Xavier Venegas como nuevo virrey. En consonancia con los sucesos en otras partes de América, una nueva conspiración estaba en marcha en Nueva España.

Uno de los diputados electos para asistir a las Cortes de Cádiz fue José Eduardo de Cárdenas, diputado por Tabasco. El 24 de julio de 1811 presentó ante el pleno una memoria titulada Exposición de motivos de la guerra de independencia, en la que protestaba contra las autoridades virreinales por la situación de marginación y pobreza en que se encontraban los indígenas y mestizos novohispanos.

Inicio de la guerra

En de septiembre de Miguel Hidalgo y Costilla convocó a los habitantes del pueblo de Dolores a sublevarse contra las autoridades españolas Este acto fue una respuesta rápida ante la revelación de la conspiración en Querétaro lo que llevó a un levantamiento antes de lo planeado originalmente Los insurgentes se movilizaron con rapidez hacia las ciudades del Bajío y posteriormente hacia la capital de Nueva España

Los insurgentes lograron avanzar con eficacia, pero en las inmediaciones de Ciudad de México, Hidalgo ordenó una retirada estratégica. Este movimiento fue impulsado por los desacuerdos entre Hidalgo e Ignacio Allende, que estaban al mando del levantamiento. Estos desencuentros se intensificaron después de las derrotas sufridas frente a las fuerzas realistas.

Los insurgentes tuvieron que refugiarse en el norte, donde esperaban encontrar apoyo de otras provincias que también habían lanzado sus propios levantamientos. Sin embargo, Ignacio Elizondo capturó a los líderes de la insurgencia en Acatita de Baján (Coahuila). Posteriormente, estos fueron trasladados a Chihuahua y ejecutados allí. Las cabezas de Hidalgo, Jiménez, Allende y Aldama fueron enviadas a Guanajuato para ser expuestas en las esquinas de la Alhóndiga de Granaditas como una advertencia a otros posibles sublevadores.

La conspiración de Querétaro y el Grito de Dolores En 1809, Ignacio Allende y Mariano Abasolo se unieron a los conjurados de Valladolid, quienes planeaban la destitución de los españoles en puestos de gobierno. Estos simpatizantes organizaron una nueva conspiración que tomó su sede definitiva en Querétaro, donde las reuniones se llevaban a cabo de manera clandestina en casa del corregidor Miguel Domínguez.

La planificación y organización de la conspiración se desarrollaron con meticulosidad. Ignacio Allende, quien ocupaba un papel central entre los conjurados, lideró este nuevo esfuerzo junto al mismo corregidor, Miguel Hidalgo y Costilla, Juan Aldama y Josefa Ortiz. El objetivo inicial era desplazar a los españoles de sus puestos de gobierno; sin embargo, la conspiración se vio interrumpida abruptamente cuando fue denunciada el 9 de septiembre por José Mariano Galván.

La revelación de la conspiración llevó al comandante Ignacio García Rebolledo a ordenar un cateo en la casa del corregidor y la aprehensión de los hermanos González. Josefa Ortiz, al enterarse de la denuncia, envió a Ignacio Pérez como mensajero para avisar a los conspiradores en San Miguel el Grande.

El aviso llegó a Juan Aldama, quien se dirigió con prontitud a Dolores el 16 de septiembre. Con la ayuda de presos liberados de la cárcel, Hidalgo y Aldama capturaron al delegado Rincón. En el atrio de la parroquia del pueblo, Hidalgo convocó a los asistentes para que levantaran la voz contra el mal gobierno; este acto histórico se conoce como el Grito de Dolores.

Algunos presos de Querétaro fueron puestos en libertad al paso de los días, mientras que otros sufrieron el destierro. Este evento sentó las bases para la revolución y el inicio del movimiento independentista en México.

Campaña militar A partir de Dolores, el movimiento liderado por Miguel Hidalgo y Costilla se extendió a través de varias localidades del Bajío, una región próspera de Nueva España. Los insurgentes atravesaron diversos puntos estratégicos, incluyendo Atotonilco, donde tomaron el estandarte de la Virgen de Guadalupe, símbolo que se convirtió en un emblema del movimiento. Este acto simbólico no solo reflejaba la devoción religiosa de los insurgentes, sino también su intento de vincularse con las raíces culturales y espirituales de la población criolla.

Cuando llegaron a Celaya el 21 de septiembre de 1810, los insurgentes habían logrado agrupar a aproximadamente veinte mil hombres. Este crecimiento en el número de combatientes fue fruto del apoyo popular y la rápida movilización de las poblaciones locales. Sin embargo, este aumento también planteó desafíos logísticos y de disciplina, ya que los insurgentes carecían de un entrenamiento militar y una estructura organizativa sólida.

En el proceso de expansión, Hidalgo y sus seguidores se enfrentaron a resistencia realista en Guanajuato. El intendente Riaño se refugió con su tropa en la alhóndiga de Granaditas, un edificio fuerte que sirvió como fortaleza. A pesar de las simpatías iniciales del pueblo por los insurgentes, Hidalgo solicitó la capitulación del intendente, quien rechazó y fue uno de los primeros en caer en combate. La toma de la alhóndiga resultó en un saqueo de la ciudad, lo que reveló las tensiones internas dentro del movimiento.

El virrey Venegas respondió a la amenaza insurgente con un bando ofreciendo una recompensa por los líderes de la insurrección. Félix María Calleja y Roque Abarca se movilizaron para contener el avance de Hidalgo, mientras que el obispo Manuel Abad y Queipo publicó un edicto de excomunión contra Hidalgo y sus seguidores. Esta medida religiosa buscaba deslegitimar a los insurgentes y reforzar la lealtad a la corona.

Hidalgo continuó su avance hacia el valle de México, pasando por Santiago Tianguistenco antes de enfrentarse a las fuerzas realistas en el monte de las Cruces. La victoria insurgente aquí fue crucial, ya que permitió a los rebeldes apoderarse de armas y municiones del ejército realista, cuyos remanentes huyeron hacia Ciudad de México. Esta victoria no solo incrementó la fuerza numérica de Hidalgo, sino también su capacidad militar.

Tras esta batalla, los insurgentes se dividieron en dos contingentes: Allende marchó con la mayoría a Guanajuato, mientras que el resto siguió a Hidalgo hacia Valladolid. Esta división reveló las diferencias internas dentro del movimiento y afectó la cohesión de las fuerzas insurgentes.

En su camino hacia Guadalajara, Hidalgo se enfrentó a una serie de desafíos, incluyendo el ataque realista en Aculco, que debilitó al contingente por deserciones, toma de prisioneros y pérdida de armamento. Esta derrota fue seguida por la división del ejército entre Hidalgo y Allende, lo que exacerbó las tensiones internas.

La relación entre Hidalgo y Allende se deterioró aún más cuando Hidalgo decidió dirigirse hacia Guadalajara en lugar de cumplir el acuerdo con Allende. Esta decisión provocó la deserción de la mitad del ejército, lo que afectó significativamente las fuerzas insurgentes.

En Guadalajara, Hidalgo estableció un órgano de gobierno y nombró a Ignacio López Rayón como ministro de Estado, con José María Chico como ministro de Justicia. Esta medida buscaba consolidar la estructura administrativa del movimiento, pero también enfrentó resistencia interna.

Con el avance de las tropas realistas dirigidas por Félix María Calleja y Manuel de Flon, Hidalgo se vio obligado a abandonar Guadalajara. La derrota en el puente de Calderón llevó a los insurgentes a Aguascalientes, donde Hidalgo fue relevado como Generalísimo y Allende condujo la tropa rumbo al norte.

El movimiento independentista continuó su expansión, con José Antonio Torres imponiéndose en La Barca y Zacoalco, y logrando entrar a Guadalajara el 11 de noviembre. Este avance permitió a los insurgentes fortalecer sus posiciones en diversas regiones del virreinato.

En resumen, la campaña militar liderada por Hidalgo y sus seguidores fue crucial para establecer las bases de la independencia en Nueva España, aunque enfrentó numerosos desafíos internos y externos.

Resumen

La independencia de México comenzó como un resultado de reformas borbónicas, crisis económica y la influencia de ideas ilustradas que generaron malestar social y político en Nueva España. La élite criolla, formada en instituciones eclesiásticas, promovió ideas patrióticas hasta que la expulsión de los jesuitas en 1767 creó tensiones políticas y sociales. Durante el período napoleónico, la ocupación francesa de España llevó a la abdicación del rey Carlos IV y al movimiento armado en Nueva España, donde el ayuntamiento de México reclamó soberanía. El 16 de septiembre de 1810, Miguel Hidalgo y Costilla inició la guerra independentista, marcando el inicio del conflicto que terminaría en 1821 con el triunfo de las fuerzas trigarantes

El movimiento independentista pasó por varias etapas según su estado militar, desde la reivindicación de la soberanía popular hasta posiciones más radicales. José María Morelos y Pavón proclamó la independencia del trono de España en 1813, disuelto para siempre jamás, y se atribuyó toda la

soberanía con un marco legal propio. El último hecho documentado es que el virrey José de Iturrigaray envió al intendente José Gálvez con quinientos soldados para contener la oposición a la expulsión de los jesuitas en ciudades como Guanajuato, San Luis de la Paz y Pátzcuaro.

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Preguntas & Respuestas (FAQ)

¿Quién lideró el movimiento independentista en México?
El movimiento independiente fue liderado por figuras como Miguel Hidalgo y José María Morelos.
¿Cómo afectó la expulsión de los jesuitas al movimiento independiente en México?
La expulsión de los jesuitas influyó en el desarrollo del patriotismo criollo y en la formación de nuevas instituciones educativas.
¿Cuál fue el papel de Napoleón Bonaparte en la independencia de México?
Napoleón ocupó España, lo que afectó a las colonias españolas incluyendo a Nueva España, pero no tuvo un impacto directo en la lucha por la independencia.
¿Cuáles fueron los principales eventos durante la crisis política de 1808?
Los principales eventos fueron la abdicación de Fernando VII y la ocupación francesa, lo que dividió a la élite criolla en México entre quienes apoyaban el reinado de Fernando VII y otros que buscaban una Junta de Gobierno autónoma.
¿Qué es este tema?
La independencia de México fue un proceso histórico crucial que marcó el fin del dominio español y sentó las bases para una nueva nación. Este evento no solo tuvo implicaciones económicas significativas, sino que también representó un cambio profundo en la estructura social y política de Nueva España.

Redacción del artículo

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Citar este artículo

Calderón, A.S.G. (2025). Independencia de México. Historia Mexicana. https://historiamexicana.com/independencia-de-mexico/

Calderón, Ana Sofía Guerrero. “Independencia de México.” Historia Mexicana, 2025, https://historiamexicana.com/independencia-de-mexico/

Calderón, Ana Sofía Guerrero. “Independencia de México.” Historia Mexicana. Publicado el 08 de diciembre de 2025. https://historiamexicana.com/independencia-de-mexico/

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Publicado por historiamexicana.com el 8 de diciembre de 2025. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.

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Ana Sofía Guerrero Calderón

Editora Adjunta en HistoriaMexicana.com

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