Historia maya
16/02/2024 · Actualizado: 22/07/2026

La historia maya es un complejo mosaico de civilizaciones que florecieron en la región centroamericana entre los años 2000 a. C. y el siglo XVI d. C., con sus orígenes remontándose al Período Arcaico, donde se han encontrado evidencias de asentamientos y cultivos tempranos.
Este artículo abarca tres periodos principales: Preclásico (2000 a. C.-250 d. C.), Clásico (250-950 d. C.) y Posclásico (950-1521 d. C.). Se centra en la evolución de las ciudades, el desarrollo político y religioso, así como en los avances culturales y artísticos que caracterizaron cada etapa, desde las primeras comunidades sedentarias hasta la caída de muchas grandes urbes durante el Preclásico Tardío.
- Período Preclásico (2000 a. C.-250 d. C.) En 1800 a. C., los asentamientos mayas se establecieron en la región del Soconusco, en la costa del Pacífico, donde ya cultivaban maíz, frijol, calabaza y chile, alimentos fundamentales de su dieta. Este período, conocido como el Preclásico Temprano, vio la formación de comunidades sedentarias y la introducción de la cerámica y figurillas de barro cocido.
- Periodo Clásico (250-900 d. C.) En el período Clásico, las ciudades mayas se desarrollaron en un contexto de complejidad política que ha sido comparado con el de la Italia del Renacimiento o la Grecia clásica. Este escenario estaba marcado por múltiples ciudades-estado, cada una con su propia dinastía y alianzas estratégicas. Tikal, una de las potencias más influyentes en la región, alcanzó un apogeo demográfico significativo durante el Clásico Tardío, con una población estimada en más de 100.000 habitantes.
- Colapso maya del periodo Clásico Durante el siglo IX, la región central maya experimentó un gran colapso político, marcado por el abandono de las ciudades, el final de las dinastías y un desplazamiento del foco de actividad hacia el norte. Este descenso coincidió con el cese de las inscripciones monumentales y la construcción arquitectónica a gran escala, indicando una profunda transformación social y cultural.
- Periodo Posclásico (950-1539 d. C.) En el comienzo del siglo X, con el inicio del colapso del período Clásico Terminal, las grandes ciudades que dominaban Petén habían caído en la ruina. A pesar de este abandono, una significativa presencia maya permaneció durante el Posclásico; la población se concentró principalmente cerca de fuentes de agua permanentes. Esta distribución territorial contrastaba con los ciclos de contracción anteriores, donde las tierras abandonadas no fueron rápidamente reasentadas.
- Periodo de contacto y conquista española (1511-1697 d. C.) En 1511, una carabela española naufragó en el Caribe, y alrededor de una docena de sobrevivientes tocó tierra en la costa de Yucatán. Ellos fueron capturados por un señor maya, y la mayoría fueron sacrificados, aunque dos lograron escapar.
- Persistencia de la cultura maya En 1524, Francisco de Montejo inició una expedición para conquistar Yucatán, donde las aldeas mayas aún mantenían sus tradiciones y formas de vida. Las comunidades rurales, libres del control colonial, continuaron con su vida diaria tradicional, cultivando maíz y frijoles, elementos fundamentales de su dieta. Este cultivo se mejoró con la introducción de herramientas de acero, aunque el método básico permaneció inalterado.
- Investigación de la civilización maya En el siglo XVI, los soldados españoles, sacerdotes y funcionarios coloniales comenzaron a documentar las ruinas mayas en Yucatán y América Central. Estos primeros investigadores eran conscientes de la conexión entre las estructuras arqueológicas y los habitantes actuales de la región. Por ejemplo, el obispo Diego de Landa, en su relato del siglo XVI, proporcionó detalles valiosos sobre la cultura maya, incluyendo sus creencias religiosas, calendarios y escritura glífica.
- Resumen
Período Preclásico (2000 a. C.-250 d. C.) En 1800 a. C., los asentamientos mayas se establecieron en la región del Soconusco, en la costa del Pacífico, donde ya cultivaban maíz, frijol, calabaza y chile, alimentos fundamentales de su dieta. Este período, conocido como el Preclásico Temprano, vio la formación de comunidades sedentarias y la introducción de la cerámica y figurillas de barro cocido.
Durante el Preclásico Medio, pequeñas poblaciones comenzaron a crecer hasta formar ciudades. En 500 a. C., Nakbé en Petén, Guatemala, se convirtió en la primera ciudad bien documentada en las tierras bajas mayas, con grandes templos decorados y calzadas que caracterizaron futuras ciudades. Esta ciudad ya contaba con arquitectura monumental y monumentos esculpidos.
En el norte de Yucatán, aproximadamente por 400 a. C., los gobernantes mayas tempranos levantaban estelas para celebrar sus logros y validar su derecho a gobernar. El Mirador creció hasta cubrir aproximadamente 16 km² en el Preclásico Tardío, con avenidas pavimentadas y complejos de pirámides triádicas masivas datadas cerca de 150 a. C.
Los pantanos de la cuenca del Mirador parecen haber sido la atracción principal para los primeros habitantes, ya que grandes ciudades se agrupaban alrededor de ellos. Tikal, más tarde una de las ciudades más importantes en el período Clásico, era ya una ciudad importante en torno al 350 a. C., aunque no comparada con El Mirador.
El florecimiento cultural del Preclásico Tardío se derrumbó en el siglo I d. C., y muchas de las grandes ciudades mayas fueron abandonadas; la causa de este colapso es aún desconocida.
Periodo Clásico (250-900 d. C.) En el período Clásico, las ciudades mayas se desarrollaron en un contexto de complejidad política que ha sido comparado con el de la Italia del Renacimiento o la Grecia clásica. Este escenario estaba marcado por múltiples ciudades-estado, cada una con su propia dinastía y alianzas estratégicas. Tikal, una de las potencias más influyentes en la región, alcanzó un apogeo demográfico significativo durante el Clásico Tardío, con una población estimada en más de 100.000 habitantes.
La rivalidad entre Tikal y Calakmul fue central en esta dinámica política. Estas dos ciudades-estado se enfrentaban constantemente a través de alianzas y conflictos que afectaban no solo a sus respectivos dominios, sino también a las ciudades vasallas que formaban parte de sus redes. Tikal y Calakmul lucharon por el control del territorio, lo que llevó a períodos alternados de florecimiento y decadencia para cada una.
Un ejemplo significativo ocurrió en 629 cuando B'alaj Chan K'awiil, un hijo del rey de Tikal, fue enviado a fundar Dos Pilas como un puesto avanzado. Este joven príncipe, aún con cuatro años de edad, asumió el papel de líder y luchó lealmente para su hermano y señor en Tikal durante las siguientes dos décadas. Sin embargo, en 648, el rey Yuknoom Ch'een II de Calakmul atacó y derrotó a Dos Pilas, capturando a B'alaj Chan K'awiil.
Este evento no solo alteró la dinámica política local sino que también marcó un cambio significativo en las alianzas. B'alaj Chan K'awiil fue reinstalado como rey de Dos Pilas pero ahora como vasallo de Calakmul, lo cual representó una traición interna y un golpe estratégico para Tikal.
En el sureste, la ciudad más importante era Copán, fundada en 426 por K'inich Yax K'uk' Mo'. Este rey tenía fuertes vínculos con Petén y Teotihuacán, lo que sugiere una amplia red de influencias y alianzas. Durante el gobierno de Uaxaclajuun Ub'aah K'awiil, que reinó desde 695 hasta 738, Copán alcanzó su apogeo cultural y artístico. Sin embargo, en 738, este rey fue capturado por su vasallo, el rey K'ak' Tiliw Chan Yopaat de Quiriguá, lo que indica la complejidad y volatilidad de estas alianzas.
Las ciudades capitales de los reinos mayas variaban en tamaño, relacionándose con el número de ciudades vasallas. Las entidades políticas dominantes se encontraban en las tierras bajas centrales, mientras que las tierras altas del sur y las bajas del norte eran consideradas periféricas a esta área central. Las ciudades intermedias desempeñaron un papel crucial como centros comerciales, facilitando el flujo de bienes y recursos.
Los monumentos más notables del período Clásico incluían pirámides-templos y palacios en las ciudades más grandes. La escritura glífica se generalizó en este período, dejando una gran cantidad de información sobre alianzas y otras interacciones entre entidades políticas mayas. Las estelas de piedra, consideradas "piedras banderas", se extendieron por todo el territorio maya, glorificando a los reyes.
La civilización maya participó en comercios largos distancias, con rutas comerciales que conectaban desde el río Motagua hasta el Mar Caribe y más allá. El jade, la cerámica fina y las plumas de quetzal eran productos comerciales importantes para la élite, mientras que obsidiana, sal y cacao formaban parte del comercio básico.
En resumen, durante el período Clásico (250-900 d. C.), las ciudades mayas se desarrollaron en un contexto de complejidad política y urbanismo avanzado, con una red interconectada de alianzas y conflictos que definieron la dinámica política y social de la región.
Las ciudades septentrionales de Chichén Itzá y Uxmal mostraron un aumento de actividad durante este período. Mientras que estas urbes en el norte de la península de Yucatán continuaban siendo habitadas mucho tiempo después, las ciudades de las tierras bajas del sur dejaron de levantar monumentos significativos, reflejando una disminución en su importancia política y social.
Una larga sequía de 200 años parece haber ocurrido durante este mismo período. Esta secuencia climática severa contribuyó a la crisis ambiental y social que afectó a las comunidades mayas, exacerbando problemas preexistentes como el agotamiento del suelo y la deforestación.
El modelo de gobierno maya del periodo Clásico se basaba en la autoridad ritual del gobernante, un sistema que no estaba bien estructurado para responder a cambios fundamentales. Los gobernantes intentaron intensificar actividades culturales como la construcción, los rituales y la guerra, lo cual fue contraproducente y sirvió únicamente para exacerbar los problemas sistémicos.
Para los siglos IX y X, esto se tradujo en el colapso del sistema de gobernación basado en torno al poder divino del señor gobernante. En el norte de Yucatán, el reinado individual fue reemplazado por un consejo de gobierno formado a partir de linajes de la élite. En el sur de Yucatán y el centro de Petén, hubo un declive general de los reinos; en Petén occidental y algunas otras áreas, los cambios fueron catastróficos y dieron lugar a la rápida despoblación de las ciudades.
A finales del siglo VIII, la guerra endémica había envuelto a la región de Petexbatún, Petén, resultando en el abandono de Dos Pilas y Aguateca. Uno por uno, muchas otras grandes ciudades dejaron de esculpir monumentos fechados y fueron abandonadas; los últimos monumentos de Palenque, Piedras Negras y Yaxchilán fueron inscritos entre 795 y 810, y en las décadas siguientes, Calakmul, Naranjo, Copán, Caracol y Tikal cayeron todos en el olvido.
La última fecha de cuenta larga fue inscrita en Toniná en 909 d. C., marcando el fin del registro oficial de eventos importantes. Las estelas ya no fueron levantadas, y ocupantes ilegales se instalaron en los palacios reales abandonados. Las rutas comerciales de Mesoamérica cambiaron, excluyendo a Petén, lo que contribuyó al deterioro económico y social de las ciudades mayas.
El colapso relativamente rápido afectó a porciones de la zona sur maya que incluía el sur de la península de Yucatán, el norte de Chiapas y Guatemala, y el área alrededor de Copán en Honduras. Las ciudades más grandes tenían poblaciones que sumaban 50.000 a 120.000 habitantes y estaban vinculadas a las redes de ciudades subsidiarias; tanto las capitales y sus centros secundarios fueron generalmente abandonados en un plazo de 50 a 100 años.
El colapso maya del periodo Clásico sentó las bases para una nueva organización social y política, con el norte de la península de Yucatán tomando un papel más importante.
Periodo Posclásico (950-1539 d. C.) En el comienzo del siglo X, con el inicio del colapso del período Clásico Terminal, las grandes ciudades que dominaban Petén habían caído en la ruina. A pesar de este abandono, una significativa presencia maya permaneció durante el Posclásico; la población se concentró principalmente cerca de fuentes de agua permanentes. Esta distribución territorial contrastaba con los ciclos de contracción anteriores, donde las tierras abandonadas no fueron rápidamente reasentadas.
Chichén Itzá surgió como una prominente ciudad en el norte durante el siglo VIII, coincidente con los abandonos que se produjeron en el sur. Esta ciudad se convirtió en lo que probablemente fue la más grande, potente y cosmopolita de todas las ciudades mayas. Sin embargo, Chichén Itzá y sus vecinos Puuc declinaron drásticamente en el siglo XI, lo que puede representar el episodio final del colapso del período Clásico.
El Período Posclásico estuvo marcado por una serie de cambios que distinguían a las ciudades de la época clásica anterior. La gran ciudad de Kaminaljuyú en el Valle de Guatemala fue abandonada después de un periodo de ocupación continua que se extendió por casi dos mil años, siendo sintomático de los cambios que estaban barriendo a través de las tierras altas y la llanura del Pacífico. Las ciudades pasaron a ocupar lugares ubicados en cumbres, rodeadas de profundos barrancos que facilitaban su defensa.
Las defensas amuralladas se identificaron en un gran número de sitios en el norte, incluyendo Chacchob, Chichén Itzá, Cuca, Ek Balam, Mayapán, Muna, Tulum, Uxmal y Yaxuná. Una de las ciudades más importantes de las tierras altas de Guatemala en este momento era Q'umarkaj, la capital del beligerante reino quiché. En general, los Estados mayas del Posclásico, desde Yucatán hasta las tierras altas de Guatemala, fueron organizados bajo una forma de gobierno conjunto o consejo de gobierno.
Mayapán fue abandonado alrededor de 1448, después de un período de turbulencia política, social y ambiental. Este abandono fue seguido por un período de guerra prolongada en la península de Yucatán que sólo terminó poco antes del contacto con los españoles en 1511.
Durante el Posclásico Tardío, la península de Yucatán estaba dividida en varias provincias independientes que compartían una cultura común pero variaban en su organización sociopolítica interna. Dos de las provincias más importantes eran Maní y Sotuta, mutuamente hostiles.
En vísperas de la conquista española, las tierras altas de Guatemala fueron dominadas por varios poderosos estados mayas. En los siglos anteriores a la llegada de los españoles, los quichés habían construido un pequeño imperio que cubría una gran parte del altiplano occidental de Guatemala y la llanura costera del Pacífico. A finales del siglo XV, los kaqchikeles se rebelaron contra sus antiguos aliados quichés y fundaron un nuevo reino hacia el sureste, con Iximche como su capital.
En las décadas anteriores a la invasión española, el reino kaqchikel estaba erosionando constantemente al reino de los quichés. Otros grupos del altiplano incluyeron a los zutuhil alrededor del lago de Atitlán, los mam en el altiplano occidental y los poqomam en las tierras altas orientales.
Las tierras altas centrales de Chiapas estaban ocupadas por un gran número de pueblos mayas, incluyendo los tzotziles, divididos en varias provincias, y los tojolabales.
Periodo de contacto y conquista española (1511-1697 d. C.) En 1511, una carabela española naufragó en el Caribe, y alrededor de una docena de sobrevivientes tocó tierra en la costa de Yucatán. Ellos fueron capturados por un señor maya, y la mayoría fueron sacrificados, aunque dos lograron escapar.
Durante los años 1517 a 1519, tres expediciones españolas separadas exploraron la costa de Yucatán, participando en una serie de batallas con los habitantes mayas. Estos primeros contactos fueron violentos y desiguales, reflejando el poder relativo entre las dos civilizaciones.
La capital quiché, Q'umarkaj, cayó ante Alvarado en 1524. Este evento marcó un hito importante en la expansión española, ya que consolidaba su control sobre una de las entidades mayas más poderosas del área central. Posteriormente, los españoles fueron invitados como aliados en Iximché, la capital kaqchikel; sin embargo, las buenas relaciones no duraron debido a las demandas excesivas españolas para el oro como tributo.
Poco después, la ciudad fue abandonada unos meses más tarde. Esto fue seguido por la caída de Zaculeu, la capital mam, en 1525. Francisco de Montejo y su hijo, Francisco de Montejo el Mozo, lanzaron una larga serie de campañas en contra de las entidades políticas mayas de la península de Yucatán en 1527.
La conquista del norte de la península de Yucatán finalmente se completó en 1546, con el control español extendiéndose a gran parte de las tierras mayas. Sólo los reinos mayas de la cuenca del Petén lograron mantenerse independientes.
En 1697, Martín de Urzúa lanzó un asalto contra Nojpetén, la capital itzá, que culminó en la caída de la última ciudad maya independiente. Este evento sentó las bases para el dominio total español sobre toda la región maya, marcando el fin del periodo de contacto y conquista española.
Persistencia de la cultura maya En 1524, Francisco de Montejo inició una expedición para conquistar Yucatán, donde las aldeas mayas aún mantenían sus tradiciones y formas de vida. Las comunidades rurales, libres del control colonial, continuaron con su vida diaria tradicional, cultivando maíz y frijoles, elementos fundamentales de su dieta. Este cultivo se mejoró con la introducción de herramientas de acero, aunque el método básico permaneció inalterado.
Los mercados comunitarios, centros vitales para la economía local, siguieron funcionando durante siglos después de la llegada de los españoles. En estos espacios, las aldeanas y aldeanos intercambiaban productos locales como textiles de cestería y cerámica, manteniendo viva su tradición artesanal. Aunque la administración colonial intentó controlar estas actividades mediante el fomento del comercio con especies exóticas, los mayas continuaron utilizando sus propios métodos y materiales.
El calendario ritual tzolk'in, un sistema de 260 días central en las creencias mayas, persistió a lo largo del tiempo. En la actualidad, este calendario sigue siendo utilizado en las comunidades mayas modernas, especialmente en las tierras altas de Guatemala y Chiapas. Este hecho demuestra la resistencia cultural y el legado intangible que los mayas han conservado a pesar de la conquista española.
Los idiomas mayas también supervivieron, con millones de hablantes persistiendo en el territorio donde sus antepasados desarrollaron su civilización. Aunque los misioneros católicos realizaron grandes esfuerzos para cambiar las creencias y adoptar el español como lengua oficial, la mayoría de los mayas mantuvieron fielmente sus propias lenguas y prácticas religiosas.
En resumen, la cultura maya no solo resistió sino que también evolucionó en la era colonial. Las aldeas rurales continuaron con su vida diaria tradicional, preservando el cultivo de maíz y frijoles, manteniendo mercados comunitarios y utilizando calendarios ritualistas como el tzolk'in. A pesar de los intentos por cambiar sus creencias y lenguas, millones de mayas modernos continúan hablando sus idiomas originales y celebrando sus tradiciones milenarias.
Investigación de la civilización maya En el siglo XVI, los soldados españoles, sacerdotes y funcionarios coloniales comenzaron a documentar las ruinas mayas en Yucatán y América Central. Estos primeros investigadores eran conscientes de la conexión entre las estructuras arqueológicas y los habitantes actuales de la región. Por ejemplo, el obispo Diego de Landa, en su relato del siglo XVI, proporcionó detalles valiosos sobre la cultura maya, incluyendo sus creencias religiosas, calendarios y escritura glífica.
En 1839, John Lloyd Stephens, un viajero estadounidense familiarizado con las investigaciones españolas, visitó sitios como Uxmal, Copán y Palenque junto a Frederick Catherwood. Sus relatos ilustrados despertaron gran interés en la civilización maya y contribuyeron a su reconstrucción para el público en general. Estos relatos fueron recogidos por anticuarios del siglo XIX, como Augustus Le Plongeon y Désiré Charnay, quienes interpretaron las ruinas como pertenecientes a civilizaciones del Viejo Mundo o continentes hundidos.
Durante la última década del siglo XIX, se inició el registro etnohistórico de los mayas. El Museo Peabody patrocinó excavaciones en Copán y Yucatán, llevando artefactos fuera de la región para su conservación en colecciones museísticas. A principios del siglo XX, avances significativos se lograron en el desciframiento del calendario maya y la identificación de deidades, fechas y conceptos religiosos. Sylvanus Morley inició un proyecto para documentar cada monumento maya e inscripción glífica conocida, registrando textos que a veces fueron destruidos posteriormente.
A partir de 1930, el ritmo de exploración arqueológica en la región maya aumentó. El Instituto Carnegie patrocinó excavaciones en Copán, Chichén Itzá y Uaxactún, sentando las bases para los estudios modernos sobre la civilización maya. Durante este período, se llevaron a cabo excavaciones a gran escala en toda la región.
Las ruinas mayas fueron frecuentemente cubiertas por la selva, lo que dificultaba su descubrimiento. Para encontrar las estructuras no identificadas, los investigadores recurrieron a imágenes de satélite, observando el espectro visible y la región espectral del infrarrojo cercano. Debido a la construcción con piedra caliza, los monumentos afectaban la composición química del suelo mientras se deterioraban, lo que permitía identificar áreas potencialmente arqueológicas.
En la década de 1960, J. Eric S. Thompson propuso que las ciudades mayas eran centros ceremoniales vacíos, sirviendo a una población dispersa en la selva. Esta idea se basaba en la limitada comprensión de la escritura maya del momento. Con los avances en el desciframiento de la escritura desde la década de 1950, los textos revelaron actividades bélicas y evidencia de grandes poblaciones urbanas, desmontando el modelo del centro ceremonial vacante.
Resumen
La historia maya comenzó con asentamientos tempranos en la región del Soconusco, donde los pobladores cultivaban maíz, frijol, calabaza y chile desde aproximadamente 1800 a. C., formando comunidades sedentarias y desarrollando cerámica y figurillas de barro cocido. Durante el Preclásico Medio, ciudades como Nakbé en Petén se convirtieron en centros urbanos con templos decorados y calzadas, mientras que en el norte de Yucatán, gobernantes mayas tempranos levantaban estelas para validar su autoridad. El Mirador en Petén alcanzó un tamaño impresionante en el Preclásico Tardío, con avenidas pavimentadas y complejos arquitectónicos
En el período Clásico (250-900 d. C.), las ciudades mayas se desarrollaron en un contexto de complejidad política, con alianzas y conflictos entre ciudades-estado como Tikal y Calakmul.
Durante este tiempo, Copán alcanzó su apogeo cultural bajo el reinado de Uaxaclajuun Ub'aa K'awiil, pero en 738 fue capturado por su vasallo, lo que marcó la volatilidad de las alianzas. El florecimiento del período Clásico se derrumbó a finales del siglo VIII debido a factores climáticos y problemas sistémicos en el sistema de gobierno, con grandes extensiones de la zona central maya abandonadas en un plazo de 50 a 100 años.
Preguntas & Respuestas (FAQ)
- ¿Cuándo florecieron las primeras civilizaciones mayas?
- Las primeras civilizaciones mayas florecieron alrededor del año 2000 a. C., con el inicio de los tres periodos principales: Preclásico, Clásico y Posclásico.
- ¿Cuál fue el período más importante para las civilizaciones mayas?
- El período más importante para las civilizaciones mayas fue el Clásico, donde se desarrollaron grandes ciudades como Chichén Itzá y Mayapán.
- ¿Cuándo ocurrió el colapso de las civilizaciones mayas?
- El colapso de las civilizaciones mayas ocurrió durante el período Posclásico, que se extendió desde el siglo VIII hasta el contacto con los españoles en 1511.
- ¿Cuáles fueron algunas de las principales ciudades mayas?
- Algunas de las principales ciudades mayas incluyeron Chichén Itzá, Mayapán y Q'umarkaj, la capital del reino quiché.
- ¿Cuál fue el sistema de gobierno en las civilizaciones mayas?
- El sistema de gobierno en las civilizaciones mayas se basaba en autoridad ritual del gobernante y un consejo de gobierno formado a partir de linajes de la élite.
Redacción del artículo
Bibliografía
- Why Nations Fail | https://archive.org/details/whynationsfailor00acem
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- «Los estilos tecnológicos de la cerámica Postclásica con engobe de la región de los lagos de Petén» | https://web.archive.org/web/20131102230356/http://www.asociaciontikal.com/pdf/61.98%20-%20Leslie.pdf
- The Maya | https://archive.org/details/maya0000coem_h0k7
Citar este artículo
Cervantes, F.L.R. (2024). Historia maya. Historia Mexicana. https://historiamexicana.com/historia-maya/
Cervantes, Fernanda Lucía Rojas. “Historia maya.” Historia Mexicana, 2024, https://historiamexicana.com/historia-maya/
Cervantes, Fernanda Lucía Rojas. “Historia maya.” Historia Mexicana. Publicado el 16 de febrero de 2024. https://historiamexicana.com/historia-maya/
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}Links externos
- Why Nations Failarchive.org
- «The Political Geography of the Sixteenth Century Yucatan Maya: Comments and Revisions»jstor.org
- Arroyo, Bárbara (July–August 2001).portal.issn.org
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- The Mayaarchive.org
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Publicado por historiamexicana.com el 16 de febrero de 2024. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.
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