Guerra de independencia de México
09/01/2026 · Actualizado: 06/08/2026
La Guerra de Independencia de México comprende un prolongado y complejo proceso político, social y militar desarrollado entre 1810 y 1821 que culminó con la ruptura del vínculo colonial entre el Virreinato de la Nueva España y la metrópoli española. Impulsado por el impacto de las Reformas Borbónicas, las desigualdades socioeconómicas estamentales y la crisis dinástica causada por la Invasión Napoleónica a España en 1808, el conflicto transitó por diversas etapas sociopolíticas. Estas etapas abarcó desde el levantamiento popular e incipiente liderado por el cura Miguel Hidalgo y Costilla, pasando por la estructuración institucional e ideológica encabezada por José María Morelos y Pavón, hasta la resistencia de guerrilla encarnada por Vicente Guerrero y la insospechada alianza conservadora consumada por Agustín de Iturbide.
A lo largo de once años de conflagración bélica, la Nueva España experimentó una profunda reestructuración que afectó a sus instituciones políticas, su economía minera y agrícola y su tejido demográfico. La contienda no solo enfrentó a las tropas insurgentes contra el Ejército Realista, sino que también reflejó las fracturas internas de una sociedad dividida entre peninsulares, criollos, mestizos, indígenas y castas. El desenlace de la lucha, materializado con la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, no representó una mera victoria de las consignas iniciales del movimiento popular, sino una compleja síntesis política que negoció la emancipación política manteniendo el orden social y religioso virreinal.
- Antecedentes y contexto internacional de la crisis colonial
- La etapa de iniciación y el liderazgo de Miguel Hidalgo
- La etapa de organización y el proyecto constitucional de José María Morelos
- La resistencia insurgente y la guerra de guerrillas
- La revolución liberal en España y la conspiración criolla
- La alianza entre Iturbide y Guerrero: El Plan de Iguala
- La consumación de la independencia y los Tratados de Córdoba
- Resumen
Antecedentes y contexto internacional de la crisis colonial
Las raíces del movimiento independentista novohispano se encuentran firmemente vinculadas al impacto de las Reformas Borbónicas aplicadas durante la segunda mitad del siglo XVIII por los monarcas Carlos III y Carlos IV. Dichas medidas buscaron recentralizar el poder administrativo, optimizar la recaudación fiscal y restar autonomía a las corporaciones locales, entre las que destacaba la Iglesia Católica y el Consulado de Comerciantes de México. La expulsión de la Compañía de Jesús en 1767 y la promulgación de la Real Cédula de Consolidación de Vales Reales en 1804 despojaron de capital a propietarios rurales, comerciantes y sectores criollos, generando un profundo resentimiento hacia la corona española.
El detonante político directo fue la crisis constitucional de la Monarquía Hispánica desatada en 1808 tras las Abdicaciones de Bayona, en las cuales Carlos IV y Fernando VII cedieron la corona a Napoleón Bonaparte, quien nombró rey a su hermano José Bonaparte. Al conocerse la noticia en el virreinato, el ayuntamiento de la Ciudad de México, encabezado por los criollos Francisco Primo de Verdad y Ramos y Juan Francisco Azcárate y Ledesma, con el respaldo del virrey José de Iturrigaray, propuso la creación de una junta provisional de gobierno que ejerciera la soberanía en ausencia del monarca legítimo. No obstante, los peninsulares radicalizados, liderados por Gabriel de Yermo, ejecutaron un golpe de Estado el 15 de septiembre de 1808, destituyendo al virrey e instaurando un régimen autoritario que clausuró las vías institucionales de representación criolla e impulsó la conspiración clandestina en diversas provincias.
La etapa de iniciación y el liderazgo de Miguel Hidalgo
La clausura de los canales políticos legales propició el surgimiento de conspiraciones secretas en el centro del país, entre las cuales destacó la Conspiración de Querétaro, organizada en la casa del corregidor Miguel Domínguez y su esposa Josefa Ortiz de Domínguez. A este grupo se sumaron capitanes del Ejército Realista como Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Abasolo, además del cura del pueblo de Dolores, Miguel Hidalgo y Costilla. Al ser descubierta la conspiración por las autoridades virreinales a mediados de septiembre de 1810, Hidalgo decidió adelantar el levantamiento armado, convocando a la población a tomar las armas durante la madrugada del 16 de septiembre en el histórico Grito de Dolores.
El movimiento encabezado por Miguel Hidalgo adquirió rápidamente un carácter masivo y popular, sumando a decenas de miles de indígenas, mestizos y peones rurales empobrecidos que enarbolaron la imagen de la Virgen de Guadalupe como estandarte. La marcha insurgente ocupó sin gran resistencia militar ciudades clave como San Miguel el Grande, Celaya y Guanajuato, donde la toma violenta de la Alhóndiga de Granaditas y la posterior matanza de españoles dividieron a la dirigencia insurgente entre el radicalismo social de Hidalgo y la disciplina militar exigida por Ignacio Allende. Tras la victoria de las tropas insurgentes en la Batalla del Monte de las Cruces, a las puertas de la capital, Hidalgo ordenó la retirada hacia el occidente, evitando un asalto a la Ciudad de México que habría resultado decisivo.
La contraofensiva del Ejército Realista, reorganizado con eficacia por el virrey Francisco Xavier Venegas y dirigido tácticamente por el general Félix María Calleja, infligió severas derrotas a las mermadas huestes de Hidalgo en la Batalla de Aculco y, de manera definitiva, en la Batalla de Puente de Calderón en enero de 1811. Obligados a huir hacia el norte del país en busca de pertrechos y apoyo en Estados Unidos, los principales jefes insurgentes fueron betrayados por Ignacio Elizondo en las Acatita de Baján, Coahuila. Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Jiménez fueron juzgados, fusilados y decapitados en Chihuahua, exponiéndose sus cabezas en las esquinas de la Alhóndiga de Granaditas como una lección disuasoria que, sin embargo, no logró sofocar el levantamiento campesino.
La etapa de organización y el proyecto constitucional de José María Morelos
Tras la ejecución de los primeros líderes, la conducción del movimiento revolucionario fue asumida por la Suprema Junta Nacional Gubernativa establecida en Zitácuaro por Ignacio López Rayón. Sin embargo, la figura dominante de esta segunda fase fue el cura párroco de Carácuaro, José María Morelos y Pavón, quien imprimió al movimiento una sólida disciplina militar, una estrategia defensiva de guerrillas y una clara definición ideológica republicana e independentista. Secundado por brillantes jefes militares como Hermenegildo Galeana, Mariano Matamoros, Nicolas Bravo y Guadalupe Victoria, Morelos emprendió cuatro campañas militares exitosas que lograron controlar el sur y centro del país, incluyendo plazas estratégicas como Acapulco, Oaxaca y la resistencia épica durante el Sitio de Cuautla en 1812 contra Félix María Calleja.
En el terreno político, José María Morelos convocó el Congreso de Anáhuac en la ciudad de Chilpancingo en septiembre de 1813. Ante este cuerpo legislativo, Morelos dio lectura al célebre documento Sentimientos de la Nación, donde proclamó la absoluta independencia de la América Mexicana, la abolición definitiva de la esclavitud, el sistema de castas y los tributos indígenas, la instauración de la soberanía popular basada en la división de poderes y la protección de la religión católica como única. Este esfuerzo constituyente derivó en la promulgación de la Constitución de Apatzingán (Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana) el 22 de octubre de 1814, considerado el primer texto constitucional del republicanismo mexicano.
No obstante la solidez institucional alcanzada, la concentración de fuerzas realistas bajo el mando de Félix María Calleja, nombrado virrey de la Nueva España, sofocó progresivamente la resistencia insurgente. La captura de plazas clave y la pérdida de jefes militares fundamentales como Mariano Matamoros y Hermenegildo Galeana debilitaron militarmente al Congreso de Anáhuac. Durante el traslado de las autoridades parlamentarias para protegerlas del acoso enemigo, José María Morelos y Pavón fue capturado en la Batalla de Temalaca en noviembre de 1815. Tras ser juzgado por tribunales civiles, militares y eclesiásticos en la Inquisición, fue ejecutado en San Cristóbal Ecatepec el 22 de diciembre de 1815, marcando el fin de la etapa de mayor coherencia político-militar del movimiento novohispano.
La resistencia insurgente y la guerra de guerrillas
La muerte de José María Morelos fragmentó la estructura centralizada de la insurgencia, dando paso a la tercera etapa del conflicto, caracterizada por la dispersión de las fuerzas rebeldes y la consolidación de la guerra de guerrillas en regiones geográficas específicas. El nuevo virrey, Juan Ruiz de Apodaca, implementó una hábil política que combinó el indulto masivo a los combatientes insurgentes con una persecución implacable hacia los focos de rebelión que rehusaban entregarse. Esta estrategia desmoralizó a numerosos contingentes insurgentes, que aceptaron la amnistía y abandonaron el campo de batalla, reduciendo la lucha armada a partidas aisladas en las montañas del sur y en las zonas selváticas de Veracruz.
En este escenario de repliegue, la insurgencia sobrevivió principalmente gracias al liderazgo de Vicente Guerrero en las cordilleras del actual estado de Guerrero, y de Guadalupe Victoria en las regiones montañosas del estado de Veracruz. Guerrero, utilizando un conocimiento profundo de la orografía local y manteniendo el apoyo de las comunidades rurales, rechazó de manera reiterada las ofertas de indulto virreinal enviadas incluso a través de su propio padre. Un episodio de apoyo externo ocurrió en 1817 con la expedición del liberal español Francisco Xavier Mina, quien, influido por el pensador Fray Servando Teresa de Mier, desembarcó en Soto la Marina, Tamaulipas, al mando de una tropa internacional para combatir el absolutismo de Fernando VII en suelo americano; sin embargo, tras brillantes acciones en el bajío, Mina fue capturado y fusilado en el Fuerte del Sombrero.
La revolución liberal en España y la conspiración criolla
El rumbo de la guerra dio un giro determinante debido a acontecimientos políticos ocurridos en la metrópoli española. En enero de 1820, la sublevación militar del general Rafael del Riego en Las Cabezas de San Juan obligó al monarca absolutista Fernando VII a jurar y restablecer la Constitución de Cádiz de 1812. La reapertura de las Cortes de Cádiz y la promulgación de leyes anticlericales que suprimían fueros eclesiásticos y militares, abolían la Inquisición y desamortizaban bienes de la Iglesia Católica, provocaron un profundo rechazo entre las élites peninsulares, el alto clero y las oligarquías criollas de la Nueva España, quienes vieron amenazados sus privilegios tradicionales.
Ante el peligro de que el régimen constitucional español transformara el orden social virreinal, los grupos acomodados de la Ciudad de México organizaron una trama contrarrevolucionaria conocida como la Conspiración de La Profesa, encabezada por el canónigo Matías de Monteagudo. El objetivo de los conspiradores era proclamar la independencia de la Nueva España para preservar las instituciones estamentales, la religión católica y las jerarquías sociales frente al liberalismo español. Para llevar a cabo el plan en el terreno militar, el grupo promovió el nombramiento del coronel criollo Agustín de Iturbide como comandante del Ejército del Sur, asignándole la misión de derrotar definitivamente a Vicente Guerrero o lograr un acuerdo pacífico que permitiera pacificar la región.
La alianza entre Iturbide y Guerrero: El Plan de Iguala
Consciente de la imposibilidad de vencer militarmente a Vicente Guerrero en su propio terreno tras sufrir diversas derrotas tácticas, Agustín de Iturbide inició un fluido intercambio epistolar con el caudillo sureño a finales de 1820. En sus cartas, Iturbide propuso la unificación de las fuerzas realistas e insurgentes bajo una causa común que garantizara la independencia nacional, el establecimiento de una monarquía moderada y la paz interior. Vicente Guerrero, comprendiendo que la coyuntura política ofrecía la oportunidad histórica de alcanzar la emancipación definitiva, aceptó la alianza pragmática, encuentro que la historiografía tradicional simbolizó en el Abrazo de Acatempan en febrero de 1821.
El 24 de febrero de 1821, Agustín de Iturbide proclamó en la ciudad de Iguala el Plan de Iguala o Plan de las Tres Garantías. Este documento político fundacional estableció tres principios rectores para la nueva nación: la independencia absoluta de España, la conservación de la religión católica como única sin tolerancia de otra, y la unión pacífica entre todos los habitantes de la Nueva España, ya fuesen europeos, criollos, indígenas o mestizos. Para sostener estas garantías, se creó el Ejército Trigarante (o Ejército de las Tres Garantías), encabezado por el propio Iturbide como primer jefe y Guerrero como segundo al mando, adoptando una bandera con los colores verde, blanco y rojo dispuestos en franjas diagonales.
La consumación de la independencia y los Tratados de Córdoba
La proclama del Plan de Iguala generó un rápido y masivo apoyo de las provincias, jefes militares realistas, autoridades eclesiásticas y ayuntamientos de todo el virreinato, provocando el colapso de la autoridad del virrey Juan Ruiz de Apodaca, quien fue destituido por las tropas realistas de la capital y relevado provisionalmente por Francisco Novella. Mientras las tropas del Ejército Trigarante ocupaban pacíficamente las principales ciudades del país, el gobierno liberal de España nombró a Juan O'Donojú como jefe político superior de la Nueva España, quien desembarcó en el puerto de Veracruz en agosto de 1821 encontrando un territorio dominado casi en su totalidad por las fuerzas independentistas.
Reconociendo la realidad militar e imposibilitado para sofocar la rebelión, Juan O'Donojú aceptó reunirse con Agustín de Iturbide en la villa de Córdoba, Veracruz. El 24 de agosto de 1821, ambos personajes firmaron los Tratados de Córdoba, mediante los cuales el representante español reconocía a la América Mexicana como una nación soberana e independiente bajo la forma de un Imperio Mexicano. Los acuerdos estipularon que el trono sería ofrecido primariamente a Fernando VII o a algún príncipe de la casa real borbónica; no obstante, previó que si estos rechazaban la oferta, la regencia imperial mexicana tendría la facultad de nombrar al nuevo monarca.
El ciclo emanciparor culminó solemnemente el 27 de septiembre de 1821 con la entrada triunfal del Ejército Trigarante, comandado por Agustín de Iturbide, a la Ciudad de México entre el aclamamiento popular. Al día siguiente, el 28 de septiembre, se instaló la Junta Provisional Gubernativa, la cual redactó y firmó el Acta de Independencia del Imperio Mexicano. Aunque el gobierno de España desconoció formalmente los Tratados de Córdoba en 1822 y mantuvo un intento de reconquista hasta la Batalla de Tampico en 1829, el acto formal de 1821 puso fin a casi tres siglos de dominio colonial español y marcó el nacimiento del Estado mexicano independiente.
Resumen
La Guerra de Independencia de México constituyó un proceso histórico de once años desencadenado por el descontento de la sociedad virreinal tras las Reformas Borbónicas y la crisis dinástica española provocada por la Invasión Napoleónica a España en 1808. Iniciada el 16 de septiembre de 1810 con el Grito de Dolores de Miguel Hidalgo y Costilla, la primera fase del conflicto adquirió un matiz popular masivo que logró desestabilizar las estructuras coloniales hasta la derrota insurgente en la Batalla de Puente de Calderón y el fusilamiento de sus primeros caudillos en Chihuahua.
La segunda etapa, liderada por José María Morelos y Pavón, dotó al movimiento de una clara vertiente republicana e institucional plasmada en los Sentimientos de la Nación ante el Congreso de Anáhuac y en la promulgación de la Constitución de Apatzingán de 1814, periodo que concluyó con la ejecución de Morelos en 1815. Posteriormente, la contienda derivó en una fase de dispersión sostenida mediante la resistencia de guerrillas al mando de Vicente Guerrero y Guadalupe Victoria, debilitada por la política de indultos implementada por el virrey Juan Ruiz de Apodaca.
El desenlace del proceso independentista se vio precipitadamente impulsado por el triunfo de la revolución liberal de Rafael del Riego en España en 1820, evento que motivó a las élites criollas y conservadoras a buscar la separación política para preservar sus instituciones tradicionales. El coronel realista Agustín de Iturbide pactó con Vicente Guerrero la proclamación del Plan de Iguala en 1821, dando origen al Ejército Trigarante bajo las garantías de independencia, religión y unión. Tras la firma de los Tratados de Córdoba entre Iturbide y Juan O'Donojú, la entrada del ejército a la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821 y la suscripción del Acta de Independencia del Imperio Mexicano consumaron la creación del nuevo Estado soberano.
Preguntas & Respuestas (FAQ)
- ¿Cuál fue el hecho que detonó el inicio de la Guerra de Independencia en 1810?
- El descubrimiento de la Conspiración de Querétaro, que llevó al cura Miguel Hidalgo a proclamar el Grito de Dolores el 16 de septiembre de 1810.
- ¿Qué documento político fundamental redactó José María Morelos y Pavón?
- Redactó los Sentimientos de la Nación en 1813, donde declaró la absoluta independencia de América y la abolición de la esclavitud y el sistema de castas.
- ¿Qué importancia tuvo la Revolución Liberal de 1820 en España para la independencia mexicana?
- El restablecimiento de la Constitución de Cádiz amenazó los privilegios del clero y la élite criolla en la Nueva España, impulsándolos a apoyar la separación de la metrópoli.
- ¿En qué consistió el Plan de Iguala proclamado por Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero?
- Fue un acuerdo emitido en 1821 que estableció la independencia de México basada en tres garantías: la religión católica, la independencia absoluta y la unión de todos los habitantes.
- ¿Qué acuerdos reconocieron formalmente la independencia antes de la entrada del Ejército Trigarante?
- Los Tratados de Córdoba, firmados el 24 de agosto de 1821 entre Agustín de Iturbide y el jefe político superior Juan O'Donojú.
Redacción del artículo
Bibliografía
- Alamán, Lucas. Historia de Méjico desde los primeros movimientos que prepararon su independencia en el año de 1808 hasta la época presente. Imprenta de J. M. Lara, 1849-1852.
- Benson, Nettie Lee. La diputación provincial y el federalismo mexicano. El Colegio de México, 1955.
- Florescano, Enrique. Memoria mexicana. Fondo de Cultura Económica, 1994.
- Guedea, Virginia. En busca de un gobierno representativo: La ciudad de México y el viaje de la independencia. Universidad Nacional Autónoma de México, 1992.
- Villoro, Luis. El proceso ideológico de la revolución de independencia. Universidad Nacional Autónoma de México, 1967.
Citar este artículo
Cruz, M.J.H. (2026). Guerra de independencia de México. Historia Mexicana. https://historiamexicana.com/guerra-de-independencia-de-mexico/
Cruz, Mateo Jesús Hernández. “Guerra de independencia de México.” Historia Mexicana, 2026, https://historiamexicana.com/guerra-de-independencia-de-mexico/
Cruz, Mateo Jesús Hernández. “Guerra de independencia de México.” Historia Mexicana. Publicado el 09 de enero de 2026. https://historiamexicana.com/guerra-de-independencia-de-mexico/
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Publicado por historiamexicana.com el 9 de enero de 2026. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.
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