Pirámide del Sol

Conoce la Gran Pirámide del Sol en Teotihuacán: su ubicación estratégica, diseño y los hallazgos arqueológicos que han revelado sobre ella.

11/01/2025 · Actualizado: 23/07/2026

Pirámide del Sol
Agregar en Google
Agrega a Historia Mexicana a tus fuentes preferidas en Google

La Gran Pirámide del Sol constituye la edificación más voluminosa dentro del sitio arqueológico de Teotihuacán y representa uno de los monumentos mayores en todo el ámbito mesoamericano. Esta estructura masiva se ubica estratégicamente entre la Pirámide de la Luna y las antiguas murallas que definieron a la ciudad, cerrando un extremo fundamental de la Calzada de los Muertos. Su núcleo interno está compuesto por adobe mientras que su superficie exterior fue recubierta originalmente con estuco decorado con pinturas, aunque hoy solo permanece una plataforma cuadrada cuya geometría presenta irregularidades en sus bordes. Durante el periodo Tzacualli, comprendido entre 1 y 150 d.C., se inició la construcción de este imponente basamento cuando Teotihuacán comenzó su desarrollo como centro urbano principal de Mesoamérica.

La investigación arqueológica ha revelado que bajo esta pirámide existe una gruta artificial accesible mediante un pozo profundo de siete metros ubicado al pie de las escalinatas originales. Este espacio subterráneo cuenta con cuatro puertas dispuestas simétricamente como los pétalos de una flor, permitiendo el acceso a múltiples salas internas donde se han encontrado ofrendas y túneles excavados en la roca. Las investigaciones dirigidas por René Millon desde 1959 demostraron que estos sistemas subterráneos conectaban con cuevas realizadas durante periodos anteriores, incluyendo épocas azteca o posteriores al colapso de Teotihuacán. Aunque se encontraron cinceles y rastros de huellas humanas en los túneles, la función exacta de estas cámaras sigue siendo objeto de debate científico debido a saqueos previos que impidieron un análisis completo del contexto social teotihuacano.

Contenido

Arquitectura

La edificación más grande del sitio arqueológico de Teotihuacán y una de las estructuras monumentales de mayor envergadura en toda Mesoamérica es el basamento piramidal dedicado al Sol Esta construcción monumental cierra la Calzada de los Muertos actuando como un punto final significativo dentro de uno de los ejes principales del trazado urbano planificado por sus constructores antiguos Su núcleo interno está compuesto fundamentalmente por adobe material que permitió elevar una estructura imponente hasta alcanzar los m de altura total medidos desde la base natural donde fue asentada originalmente sobre el terreno

Antiguamente, la cúspide superior albergaba un templo dedicado a culto religioso y sostenía una estatua correspondiente a un ídolo de grandes proporciones que dominaba visualmente el paisaje circundante para los habitantes contemporáneos del lugar. Actualmente, tan solo queda visible una plataforma cuadrada cuya superficie presenta irregularidades evidentes producto del paso del tiempo y las intervenciones posteriores realizadas en la zona durante siglos de ocupación humana continua sobre este espacio sagrado específico dentro de la ciudad antigua.

El diseño arquitectónico original incorporó descansillos estratégicamente colocados entre cada sección escalonada para facilitar el ascenso físico de los peregrinos o participantes en rituales ceremoniales que realizaban su recorrido hacia arriba por las gradas principales. Esta configuración ingeniosa permitió distribuir el esfuerzo necesario para subir a la cima, haciendo más cómodo el acceso desde la base hasta llegar al nivel superior donde se encontraba originalmente el santuario principal y sus elementos decorativos asociados directamente con la adoración solar.

La estructura no está compuesta de bloques de piedra escuadrada como muchas otras construcciones monumentales del periodo clásico en diferentes regiones geográficas de América, sino que constituye un montículo masivo formado por tierra compactada cuidadosamente para lograr estabilidad estructural a lo largo de los siglos transcurridos desde su construcción inicial hasta la actualidad. Este tipo de técnica constructiva permitió utilizar materiales locales disponibles abundantemente en el entorno inmediato del sitio arqueológico donde se localiza hoy día esta importante edificación histórica dentro del contexto urbano antiguo.

Cinco gradas conforman visualmente la fachada exterior visible al visitante moderno que recorre las calles peatonales designadas para observar los vestigios de la antigua civilización teotihuacana sin interferir con zonas protegidas por normativas vigentes sobre conservación patrimonial cultural en todo el territorio nacional mexicano. Cada una de estas gradas está recubierta externamente con pequeñas piezas de lava petrificada que presentan diversas tonalidades naturales entre rojo intenso, marrón oscuro y negro profundo dependiendo de la composición mineralógica del material volcánico utilizado originalmente para revestir las superficies verticales.

Ese mismo material de construcción basado en roca volcánica fue empleado consistentemente en todo el territorio urbano antiguo donde se desarrolló la actividad constructiva durante los periodos históricos correspondientes a la ocupación humana continua sobre este asentamiento principal mesoamericano que funcionó como centro político y religioso regional durante siglos. Todos los edificios importantes documentados dentro del trazado original de la ciudad exhiben una similitud en sus técnicas constructivas, utilizando predominantemente tierra compactada con recubrimientos externos de materiales volcánicos para proteger las estructuras internas contra factores climáticos adversos que afectaban directamente a su integridad física.

Desde el año 2010 se investigan ofrendas ocultas dentro de los interiores accesibles mediante túneles excavados en la masa compactada del montículo principal, revelando prácticas rituales realizadas por poblaciones anteriores quienes depositaron objetos ceremoniales en espacios subterráneos conectados con las cámaras internas descubiertas durante campañas arqueológicas recientes. Durante el 2012 se realizaron perforaciones desde la cúspide hacia el interior de la estructura para acceder a zonas inaccesibles anteriormente mediante métodos tradicionales, permitiendo que los arqueólogos investiguen actualmente las estructuras cuneiformes descubiertas dentro del núcleo central compactado de adobe y tierra.

La superficie irregular actual corresponde al resultado acumulado de múltiples intervenciones históricas realizadas durante diferentes periodos de la ocupación humana sobre este sitio sagrado donde se desarrollaron actividades ceremoniales continuadas por generaciones sucesivas de pobladores que veneraban a las fuerzas naturales representadas simbólicamente en esta edificación monumental ubicada estratégicamente dentro del eje principal urbano.

Dimensiones, ubicación y orientación La edificación más grande de Teotihuacán y una de las estructuras mayores de Mesoamérica ocupó un espacio cuidadosamente seleccionado en el paisaje urbano antiguo. Esta ubicación permitió alinear la estructura con el prominente Cerro Gordo, situado hacia el norte, estableciendo así una conexión visual directa entre la pirámide y esa elevación geográfica específica del entorno circundante. La parte central de la trama urbana reproduce esta orientación principal, mientras que las zonas periféricas mostraban variaciones en sus ejes estructurales según dictaba la planificación general de la ciudad.

Toda la Avenida de los Muertos cierra uno de los principales ejes urbanos al final del basamento piramidal, integrando así el monumento dentro del sistema vial principal que definía la organización espacial de la metrópolis mesoamericana. La orientación arquitectónica registró direcciones perpendiculares hacia los puntos cardinales donde ocurrían amaneceres y atardeceres en fechas específicas del año calendario local. Estas alineaciones no fueron aleatorias, sino que respondieron a un sistema de coordenadas celestes utilizado por las civilizaciones antiguas para marcar el paso del tiempo mediante la observación solar directa desde la cúspide de la construcción principal.

La estructura se levantó sobre una cueva artificial situada a seis metros bajo el centro exacto de la pirámide, según revelaron excavaciones posteriores que contradijeron teorías iniciales sobre su origen natural. Originalmente los investigadores pensaban que se trataba de un tubo de lava formado por procesos geológicos naturales sin intervención humana directa en su conformación inicial. Investigaciones más recientes sugieren que el espacio fue construido deliberadamente, posiblemente para servir como tumba real o santuario ceremonial vinculado a la mitología local sobre los orígenes humanos.

La cueva descrita anteriormente se encuentra directamente debajo del centro de la estructura principal y podría haber determinado el emplazamiento original para un primitivo lugar de culto antes de que fuera cubierta por la pirámide misma. Los científicos utilizaron detectores de muones recientemente para intentar encontrar otras cámaras en el interior, aunque los saqueos importantes han impedido descubrir funciones claras para estas cavidades dentro de la sociedad teotihuacana histórica. La ausencia de restos óseos ni carbón vegetal debido a antiguos actos vandálicos hace imposible datar con precisión la primera utilización del lugar con fines rituales o ceremoniales específicos en el pasado remoto.

Se descubrió una cueva debajo de la pirámide accesible mediante un túnel artificial que conecta directamente con las profundidades bajo la estructura principal. Aunque durante mucho tiempo se pensó que la cueva era de origen natural, investigaciones más recientes apuntan a su construcción artificial apoyada en hallazgos como cinceles encontrados dentro del túnel y rastros de huellas de manos antiguas. Los arqueólogos sospechan que aquí hay tumbas reales de gobernantes más antiguos, de los cuales se sabe poco o nada hasta ahora debido al estado actual de las excavaciones y la falta de documentación completa sobre estos individuos históricos específicos.

La alineación de la pirámide es objeto de una intensa investigación científica que no excluye los fondos astronómicos en sus análisis actuales del sitio arqueológico principal. Por ejemplo, el eje más importante de la estructura señala el punto de la puesta del sol el 12 de agosto y el 20 de abril respectivamente, fechas que desempeñan un papel importante en el calendario de los mayas aunque su relación con Teotihuacán requiera estudios adicionales para confirmar conexiones directas. Se han encontrado varias reliquias dentro de estas cavidades subterráneas y la tumba está a punto de ser abierta según reportes recientes del equipo investigador que trabaja activamente en el sitio desde hace varios años consecutivos.

La Pirámide del Sol se convirtió en un punto focal para toda la sociedad al estar situada estratégicamente en la Calle de los Muertos, eje principal que conectaba diferentes sectores urbanos y ceremoniales dentro de la ciudad planificada meticulosamente por sus fundadores antiguos. Más importante que su ubicación física concreta, el trazado general de Teotihuacán incorporó alineaciones dictadas por la orientación astronómicamente significativa atribuida a esta gran estructura piramidal en particular. La cúspide de la pirámide se construyó con precisión para alinearla con el horizonte y servir así como marcador natural de la posición del sol durante los cuartos de día aztecas que dividían el año calendario regional antiguo.

Así pues, esta cueva subterránea es más importante que la mayoría en la cultura y religión azteca debido a su función ceremonial central dentro del sistema cosmogónico mesoamericano establecido por las élites gobernantes locales durante los periodos de mayor esplendor urbano. Se ha determinado que esta cueva se construyó a principios de la historia de Teotihuacán como un santuario que posteriormente fue cubierto con la construcción masiva de la pirámide monumental visible hoy en día para todos los visitantes modernos del sitio arqueológico internacionalmente reconocido por su magnitud y antigüedad histórica documentada.

Topografía La estructura monumental del basamento piramidal descansa sobre un túnel excavado por el hombre que conduce a una cueva situada a seis metros bajo la superficie central de la edificación. Este espacio subterráneo, inicialmente interpretado como un tubo de lava natural vinculado al mito de Chicomoztoc en las leyendas nahuas, ha sido redefinido mediante investigaciones recientes que evidencian su origen artificial. Los hallazgos incluyen cinceles encontrados dentro del túnel y rastros claros de huellas de manos humanas que confirman la intervención directa de constructores antiguos. La profundidad exacta de seis metros bajo el centro de la pirámide marca una distinción clara entre las capas geológicas naturales y las obras realizadas con intención ritual o funeraria por parte de los teotihuacanos.

Durante mucho tiempo se consideró que la cueva subterránea era un fenómeno natural, pero estudios posteriores han sugerido fuertemente que el espacio fue diseñado intencionalmente para servir como tumba real o santuario ceremonial. La ausencia de restos óseos y carbón vegetal en la gruta impide actualmente datar con precisión los primeros rituales realizados allí debido a actos vandálicos ocurridos en épocas anteriores. Sin embargo, la posición estratégica de la pirámide construida directamente sobre esta cavidad sugiere que el emplazamiento no fue una coincidencia accidental sino un diseño deliberado para establecer un lugar focal de culto primitivo. La cueva actúa como punto central donde convergen las creencias religiosas y las prácticas funerarias asociadas a los gobernantes más antiguos de la ciudad, cuya identidad permanece aún poco clara en los registros históricos disponibles.

La investigación arqueológica liderada por René Millon reveló que muchos túneles principales bajo la pirámide estaban sellados, aunque no queda claro si esta acción fue deliberada o resultado del colapso natural tras el abandono de Teotihuacán. Estos pasadizos conectan con sistemas subterráneos creados durante los periodos previos a la caída de la ciudad y posteriores al dominio azteca, creando una red compleja que abarca múltiples civilizaciones mesoamericanas. Los artefactos recuperados en estos túneles incluyen piezas de cerámica meticulosamente elaboradas procedentes de otras culturas, lo cual indica un intercambio cultural activo incluso después del declive político principal de la metrópolis teotihuacana. La presencia de hogares y otros objetos dentro de estas cavidades sugiere que el uso ritual continuó durante siglos independientemente de los cambios en las autoridades políticas superiores.

La construcción artificial de la cueva se apoya también en evidencias físicas como marcas de herramientas y huellas dejadas por trabajadores antiguos, lo cual refuta definitivamente la teoría inicial del origen volcánico natural para este espacio sagrado. Aunque algunos túneles fueron excavados posteriormente a la caída de Teotihuacán, todos ellos terminan conectando con las cuevas originales hechas durante los periodos anteriores de ocupación humana en el sitio arqueológico. La investigación dirigida por Millon concluyó que la pirámide pudo haber sido construida de manera continua a lo largo de varios siglos o bien sus cimientos y sistema de cuevas se elaboraron en un periodo anterior separado cronológicamente del cuerpo principal visible hoy día. Esta dualidad temporal explica las variaciones estilísticas encontradas entre los artefactos hallados en diferentes niveles subterráneos bajo la estructura monumental central de Teotihuacán.

La presencia humana documentada a través de huellas y herramientas indica que el túnel fue modificado activamente por generaciones sucesivas de constructores con motivaciones religiosas o políticas específicas para sus comunidades locales inmigrantes o nativos del lugar. Los estudios realizados desde 2010 han permitido identificar estructuras cuneiformes dentro del interior de la gran pirámide, proporcionando nuevos datos sobre las técnicas de ingeniería empleadas por los antiguos habitantes mesoamericanos en su obra más imponente hasta el momento conocido históricamente para esta región cultural. La investigación arqueológica continúa revelando detalles sobre cómo se integraban estas estructuras subterráneas con las creencias religiosas y la organización social del pueblo que habitó Teotihuacán durante sus siglos de esplendor urbano e intelectual en Mesoamérica antigua.

Excavaciones bajo la pirámide

El arqueólogo René Millon lideró un equipo de investigadores en para estudiar el sistema de túneles que existía bajo la Pirámide del Sol marcando el inicio formal de las investigaciones profundas sobre esta estructura Este grupo descubrió que varios pasadizos habían sido construidos posteriormente a la caída de Teotihuacán y al paso de los aztecas aunque finalmente conectaban con cuevas originarias de periodos anteriores en la historia del sitio arqueológico Las excavaciones dirigidas por Millon revelaron que la mayoría de estos túneles principales permanecían sellados cuando fueron encontrados dejando a los especialistas sin certeza absoluta sobre si el cierre fue intencional o producto de procesos naturales y abandono posterior Los investigadores encontraron piezas de cerámica junto con hogares y otros artefactos meticulosamente elaborados en diferentes culturas dentro del subsuelo de la pirámide Estos objetos mostraban evidencias claras que conectaban otras regiones culturales distintas a Teotihuacán lo cual complicó las interpretaciones iniciales sobre el origen único de los constructores de estas grandes obras arquitectónicas mesoamericanas

Millon y su equipo llegaron finalmente a una conclusión importante respecto al periodo en que se formaron la pirámide y sus cimientos subterráneos. Sostuvieron que existía la posibilidad de que toda la estructura fuera construida durante un único lapso temporal, mientras el sistema de cuevas podría haberse desarrollado por separado en un momento anterior a la construcción del edificio principal sobre ella. La división entre estos periodos se debía principalmente a la influencia expresiva de diferentes culturas reflejada en los artefactos hallados dentro de los túneles bajo la pirámide durante las investigaciones arqueológicas realizadas. Los investigadores también desmintieron representaciones iniciales que sugerían erróneamente que estas pirámides fueron construidas por esclavos, argumentando basándose en la alta calidad artesanal propia de la estructura y la popularidad histórica de Teotihuacán entre sus habitantes locales e inmigrantes. Las personas encargadas de construir estos monumentales edificios poseían una motivación intrínseca para hacerlo, independientemente de si habían migrado desde otros lugares de Mesoamérica o provenían directamente del núcleo urbano en expansión.

La cueva situada directamente debajo de la pirámide se encuentra a seis metros de profundidad bajo el centro exacto de la estructura arquitectónica principal. En un principio se creyó que este espacio correspondía a un tubo de lava formado de forma natural por procesos geológicos antiguos, interpretándose como el posible lugar mitológico de Chicomoztoc según las leyendas nahuas sobre el origen humano. Excavaciones más recientes han sugerido sin ambigüedades que el espacio está hecho por el hombre y podría haber servido originalmente como tumba real para gobernantes importantes antes del auge máximo de la ciudad. Los hallazgos incluyen cinceles encontrados en el túnel artificial, así como rastros claros de huellas de manos humanas que confirman su origen constructivo y no natural. Aunque durante mucho tiempo se pensó que la cueva era de origen natural, investigaciones más recientes apuntan más bien a su construcción artificial con fines ceremoniales específicos para los habitantes de Teotihuacán en sus épocas fundacionales.

Dado que en la cueva no hay restos óseos ni carbón vegetal debido a antiguos actos vandálicos cometidos por saqueadores históricos, es imposible datar la primera utilización del lugar con fines rituales o para ritos de paso realizados antiguamente. Las cerámicas y los discos descubiertos podrían haber sido colocados aquí siglos después de la conversión del túnel natural en santuario sagrado utilizado por las élites gobernantes locales. En vista de la posición estratégica de la pirámide sobre la gruta, parecería que la cueva fue el punto focal determinante para la ubicación y no una coincidencia accidental geológica fortuita. La construcción posterior determinó el emplazamiento definitivo para edificar un primitivo lugar de culto antes de levantar la inmensa estructura escalonada que hoy domina el paisaje urbano del sitio arqueológico principal.

Como ha señalado Heyden, los arqueólogos tienen claro que la cueva construida bajo la Pirámide del Sol no se construyó accidentalmente ni por procesos geológicos fortuitos durante la formación volcánica de la región central mexicana. De hecho, la propia cueva tiene importancia astronómica en relación con el pueblo azteca y su religión politeísta compleja que integraba múltiples divinidades vinculadas a fenómenos naturales específicos del entorno mesoamericano. La cueva era un símbolo de la creación y de la vida misma, tema central a lo largo de toda la historia religiosa de Mesoamérica desde tiempos prehispánicos hasta el contacto con europeos posteriores. Las propias cuevas se convirtieron en un aspecto crucial de la mitología mesoamericana ya que se creía que los distintos grupos étnicos surgían directamente de estas cavidades subterráneas profundas bajo la superficie terrestre visible.

Así, las cuevas se consideraban las "entrañas de la Tierra" y lugares sagrados donde habitaban diversas deidades asociadas a funciones específicas dentro del panteón teotihu

Objetos recuperados

Puntas de flecha fabricadas con obsidiana fueron halladas en las excavaciones realizadas alrededor del basamento piramidal confirmando el uso de este material volcánico para la creación de herramientas y armas durante la ocupación teotihuacana Estas piezas cortantes demuestran la destreza técnica de los artesanos locales que transformaban rocas frágiles en instrumentos funcionales mediante procesos de lascado precisos La presencia de estos elementos líticos sugiere actividades de caza o defensa dentro del recinto sagrado donde el manejo de proyectiles era esencial para la supervivencia de las comunidades asentadas en la zona urbana principal de Mesoamérica

Figuras humanas modeladas con arcilla y otros materiales se identificaron entre los artefactos recuperados durante las campañas arqueológicas que exploraron los espacios subterráneos conectados a la estructura monumental. Estas representaciones antropomorfas ofrecen información valiosa sobre las concepciones cosmológicas del pueblo de Teotihuacán, pues reflejan ideales estéticos y rituales vinculados al culto ancestral o a dioses específicos asociados con el mundo inferior. La disposición de estas esculturas dentro de los túneles sellados indica que probablemente cumplieron funciones ceremoniales antes de ser abandonadas tras la caída del centro urbano hacia finales del periodo clásico tardío.

El Ocelote de Teotihuacán constituye una pieza destacada entre las reliquias documentadas en el contexto inmediato a la Gran Pirámide, sirviendo como símbolo icónico que representa tanto al felino sagrado como a la identidad cultural de la metrópoli antigua. Este objeto figurativo se conserva como testimonio material del arte teotihuacano y su estilo distintivo permite vincularlo con otras manifestaciones artísticas descubiertas en diferentes sectores de la ciudad, incluyendo los palacios reales y las residencias nobles que rodeaban el eje central urbano. La recuperación de este ícono animal refuerza la importancia ritual otorgada a ciertos seres mitológicos dentro del panteón religioso local, donde representaba fuerzas naturales vinculadas al agua o a la fertilidad agrícola según interpretaciones etnográficas posteriores.

La colección de objetos recuperados en y alrededor de la Pirámide del Sol incluye también fragmentos cerámicos que muestran influencias estilizísticas provenientes de otras regiones mesoamericanas, evidenciando el carácter cosmopolita del centro urbano teotihuacano antes de su declive demográfico. Estos hallazgos materiales permiten reconstruir aspectos del comercio interregional y las redes de intercambio que conectaban a Teotihuacán con asentamientos situados en la cuenca de México, zonas costeras del Golfo y áreas montañosas del occidente mexicano durante los siglos primero al séptimo d.C. La diversidad tipológica de estos artefactos encontrados bajo la estructura piramidal refleja las múltiples fases constructivas que experimentó el monumento a lo largo de varios periodos históricos distintos dentro de la cronología regional establecida por investigadores especializados en arqueología urbana mexicana contemporánea.

La investigación sistemática de los depósitos líticos y figurativos asociados al basamento ha permitido establecer patrones temporales relacionados con las prácticas rituales que se desarrollaron durante el periodo Tzacualli hasta su abandono definitivo tras la conquista azteca del territorio central mexicano hacia finales del siglo XV d.C. Estos objetos recuperados proporcionan datos concretos sobre la evolución de los sistemas ideológicos y religiosos que operaban en Teotihuacán, mostrando cómo las tradiciones locales se adaptaron o rechazaron influencias externas sin perder su carácter distintivo como centro político y ceremonial dominante en el occidente mesoamericano durante más de seis siglos continuados.

El análisis detallado de cada pieza recuperada revela conexiones entre la producción artesanal local y los centros especializados dedicados a la manufactura de objetos litúrgicos que encontraban mercado no solo dentro del imperio teotihuacano sino también en regiones distantes donde se comercializaba cerámica, obsidiana y textiles elaborados por manos expertas en técnicas transmitidas oralmente entre generaciones sucesivas de artesanos. La presencia simultánea de diferentes tipos de artefactos dentro de los mismos espacios subterráneos sugiere que la pirámide funcionó como un nodo central donde convergían rituales públicos, ofrendas privadas y actividades ceremoniales oficiales patrocinadas por autoridades civiles o religiosas con acceso directo a las cámaras internas del monumento sagrado.

Los datos obtenidos mediante el estudio de estos objetos recuperados contribuyen a comprender mejor los mecanismos sociales que regulaban la distribución espacial de recursos materiales dentro de la ciudad planificada, donde cada sector tenía funciones específicas asignadas según criterios astronómicos y topográficos establecidos desde la fundación inicial del asentamiento urbano. La ubicación estratégica de la Pirámide del Sol en relación con otros monumentos clave como el Templo de los Muertos o la Ciudadela permite correlacionar hallazgos arqueológicos con documentos históricos posteriores que describen ceremonias realizadas durante festividades anuales vinculadas al ciclo agrícola y astronómico observado desde las alturas de estas estructuras piramidales.

La documentación exhaustiva de cada artefacto encontrado proporciona información crítica para reconstruir el contexto histórico en el cual surgieron prácticas religiosas complejas que involucraban sacrificios humanos,

Resumen

La Pirámide del Sol constituye el edificio más voluminoso de Teotihuacán y uno de los monumentos mayores de Mesoamérica, iniciándose su edificación en la etapa Tzacualli entre el año 1 d. C. y el siglo II d. C., cuando esta urbe emergía como centro principal de la región. Esta imponente estructura alcanza una altura total de sesenta y cinco metros sobre un núcleo construido con adobe que originalmente estaba revestido de estuco decorado con pinturas. Su ubicación estratégica cierra uno de los ejes urbanos principales, conocido como la Calzada de los Muertos, mientras que su diseño incorpora descansillos para facilitar el ascenso por sus doscientos treinta y ocho escalones actuales, cifra derivada de un cálculo simbólico relacionado con las eras solares. La orientación del monumento fue seleccionada cuidadosamente para alinearse tanto con el Cerro Gordo al norte como con los puntos cardinales determinados por los amaneceres y atardeceres en fechas específicas registradas en la astronomía mesoamericana, reproduciendo esta dirección central de la trama urbana mientras que la parte sur exhibe una orientación ligeramente diferente dictada por la Ciudadela

Bajo el centro de la estructura se encuentra un túnel artificial que conduce a una cueva situada a seis metros de profundidad, espacio que inicialmente se interpretó como un tubo de lava natural asociado al lugar del origen humano según las leyendas nahuas pero que investigaciones recientes sugieren fue construido por el hombre posiblemente para servir como tumba real. Excavaciones realizadas en 1959 y posteriores revelaron sistemas de túneles conectados con cuevas sagradas

donde se hallaron puntas de flecha, figuras humanas y reliquias que podrían representar víctimas de sacrificios rituales dedicados a la construcción del monumento. Aunque los importantes saqueos han impedido descubrir una función clara para las cámaras internas en la sociedad teotihuacana, el sitio sigue siendo objeto de intensa investigación arqueológica utilizando detectores de muones para buscar otras cavidades ocultas dentro de la pirámide y entender su compleja historia constructiva a través de periodos distintos.

¿Te gustó este artículo?

Agregar en Google
Agrega a Historia Mexicana a tus fuentes preferidas en Google

Preguntas & Respuestas (FAQ)

¿Cuándo se construyó la Gran Pirámide del Sol?
La construcción de la Gran Pirámide del Sol comenzó durante el periodo Zacualli (1-150 d.C.).
¿Qué tipo de material se utilizó para construir la Gran Pirámide del Sol?
La estructura principal está compuesta principalmente por adobe y fue cubierta originalmente con estuco decorado con pinturas.
¿Cómo se accede a las cámaras subterráneas de la Gran Pirámide del Sol?
Se accede mediante un pozo profundo de siete metros y túneles excavados en la roca, algunos de los cuales fueron saqueados.
¿Qué tipo de ofrendas se han encontrado dentro de las cámaras subterráneas?
Se han encontrado ofrendas ceremoniales y rastros de huellas humanas en los túneles excavados en la roca.
¿Qué es este tema?
La Gran Pirámide del Sol constituye la edificación más voluminosa dentro del sitio arqueológico de Teotihuacán y representa uno de los monumentos mayores en todo el ámbito mesoamericano. Esta estructura masiva se ubica estratégicamente entre la Pirámide de la Luna y las antiguas murallas que definieron a la ciudad, cer

Redacción del artículo

Bibliografía

  • Evans, Susan Toby (2004). Ancient Mexico and Central America .
  • Gwin, Peter (Feb 2005). «Seeing Through Walls». National Geographic .
  • Šprajc, Ivan (2000). «Astronomical Alignments at Teotihuacan, Mexico» . Latin American Antiquity 11 (4). pp. 403-415.
  • Sugiyama, Saburo (2005). «Governance and Polity at Classic Teotihuacan». Mesoamerican Archaeology .
  • Leibsohn, Dana, and Barbara E. Mundy, “Making Sense of the Pre-Columbian,” Vistas: Visual Culture in Spanish America, 1520–1820 (2015). http://www.fordham.edu/vistas

Citar este artículo

Ponce, S.A.D. (2025). Pirámide del Sol. Historia Mexicana. https://historiamexicana.com/piramide-del-sol/

Ponce, Samuel Arturo Díaz. “Pirámide del Sol.” Historia Mexicana, 2025, https://historiamexicana.com/piramide-del-sol/

Ponce, Samuel Arturo Díaz. “Pirámide del Sol.” Historia Mexicana. Publicado el 11 de enero de 2025. https://historiamexicana.com/piramide-del-sol/

@misc{ponce2025,
  author    = {Samuel Arturo Díaz Ponce},
  title     = {Pirámide del Sol},
  year      = {2025},
  publisher = {Historia Mexicana},
  url       = {https://historiamexicana.com/piramide-del-sol/}
}

Licencia y Copyright

Publicado por historiamexicana.com el 11 de enero de 2025. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.

CCBYNCSA

Suscríbete

Suscribite para recibir contenido similar directamente en tu correo.

Suscribirme

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Pirámide del Sol puedes visitar la categoría México prehispánico.

Samuel Arturo Díaz Ponce

Redactor en HistoriaMexicana.com

Artículos relacionados

Deja un comentario

Subir

Al visitar este sitio aceptas el uso que hacemos de la política de privacidad y estás de acuerdo con nuestra política de cookies.