Movimiento de 1968 en México

El movimiento de 1968 en México abarcó desde estudiantes universitarios hasta obreros y campesinos, buscando cambios democráticos y libertades civiles.

13/03/2025 · Actualizado: 22/07/2026

Movimiento de 1968 en México
Agregar en Google
Agrega a Historia Mexicana a tus fuentes preferidas en Google

El movimiento de 1968 en México fue un evento histórico significativo que se extendió por varios estados del país y contó con la participación de diversos sectores sociales. Este movimiento social abarcó desde estudiantes universitarios hasta obreros, campesinos y profesionales, todos ellos buscando cambios democráticos y libertades civiles.

El artículo se centra en los antecedentes que llevaron a este movimiento, destacando el contexto histórico mundial de 1968 marcado por movimientos sociales y estudiantiles. Se inicia con la masacre de estudiantes del Instituto Politécnico Nacional en 1942, un hecho que inauguró una nueva etapa en la historia del movimiento estudiantil mexicano. Posteriormente, se menciona el Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM) que comenzó en 1956 y se constituyó como una organización importante para la independencia sindical, preludio de las demandas futuras que darían lugar al movimiento de 1968.

Contenido

Alcance y estructura del artículo

El contexto histórico mundial de estaba marcado por movimientos sociales especialmente obreros y estudiantiles En México estos eventos se enmarcan dentro de una corriente de movilización social que desde las décadas anteriores luchaba por mayor apertura democrática en un sistema político dominado por el Partido Revolucionario Institucional PRI El movimiento estudiantil comenzó con la masacre de donde los estudiantes del IPN fueron detenidos y encarcelados por huelga

Entre julio y agosto de 1968, se intensificaron las protestas. En el 22 y 23 de julio, enfrentamientos ocurrieron entre alumnos de la Vocacional 2 y 5 del IPN y la preparatoria Isaac Ochoterena, con intervención de granaderos que detuvieron a varios estudiantes. Las manifestaciones autorizadas en el 26 de julio incluyeron una convocada por los estudiantes del IPN y otra por la CNED y la Juventud Comunista, ambas marcharon hacia el Zócalo, enfrentándose con granaderos y policías.

Antecedentes

En 1942, el contexto histórico mundial estaba dominado por movimientos sociales, principalmente obreros y estudiantiles. En ese marco, ocurrieron hechos trágicos que tuvieron un impacto significativo en la historia del movimiento estudiantil mexicano. El 6 de mayo de 1942, estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) realizaron una manifestación desde el Casco de Santo Tomás hasta el Zócalo de la ciudad para presionar al secretario de Educación Pública por reconocimiento legal a sus títulos y otras reivindicaciones. Este evento terminó en un desenlace trágico, con la muerte de varios estudiantes y la supresión del movimiento

La modernización de la superestructura que se realizó en México desde 1940 incluía la transformación o supresión de las instituciones de educación popular fundadas durante el sexenio del general Lázaro Cárdenas. Este proceso fue parte integral de una estrategia para controlar y limitar la influencia de estas organizaciones en la sociedad mexicana.

Las luchas sociales continuaron a lo largo de los años siguientes, con movimientos estudiantiles defensivos contra ataques del poder. En 1949, 1952 y 1956, hubo nuevas reacciones estudiantiles ante las políticas gubernamentales que afectaban directamente sus intereses.

En 1956, el Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM) se constituyó como una organización importante dentro de la lucha por la independencia sindical. Este movimiento surgió en respuesta a la represión gubernamental y buscaba mejorar las condiciones laborales y políticas para los maestros.

El año 1958 fue decisivo, con la eclosión de luchas sindicales y campesinas que sacudieron diversas zonas del país. En ese mismo año, el movimiento ferrocarrilero se inició con la formación de la Gran Comisión Pro Aumento de Salarios, demandando mejoras salariales y democracia sindical.

En 1964, el movimiento médico comenzó cuando residentes e internos del Hospital 20 de Noviembre reclamaron el pago de aguinaldos atrasados. Este conflicto se prolongó durante varios meses, con despidos, paros y enfrentamientos entre médicos y grupos de choque.

En Morelia, Michoacán, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo había logrado una ley orgánica democrática. Sin embargo, en 1966, estudiantes y ciudadanos protestaron contra el aumento en las tarifas del transporte público, lo que llevó a enfrentamientos con pistoleros del PRI y la muerte de un estudiante.

En Sonora, los estudiantes se sumaron a la protesta popular por la imposición de Faustino Félix Serna como candidato del PRI. La policía atacó las escuelas, pero solo logró que 139 planteles se paralizaran. El gobierno respondió con el llamado a la intervención del ejército.

Estos antecedentes muestran una serie de movimientos sociales y luchas estudiantiles que se desarrollaron en un contexto histórico de creciente descontento social, marcando el inicio del Movimiento de 1968 en México.

Julio En 18 horas, el 26 de julio de 1968, dos manifestaciones autorizadas por el Departamento del Distrito Federal se llevan a cabo en la Ciudad de México. Una es convocada por estudiantes del IPN en protesta contra los granaderos, mientras que otra marcha, denominada "Marcha Juvenil por el 26 de Julio", es organizada por la CNED y agrupaciones estudiantiles de diversas escuelas. Esta última marcha, partiendo desde Salto del Agua a las 18 horas, incluye lemas en apoyo a los estudiantes de la Vocacional 5.

Mientras tanto, alrededor de las 16 horas, un grupo de estudiantes del IPN sale de la Plaza de la Ciudadela y avanza hacia el Zócalo. A su paso por la Torre Latinoamericana, se encuentran con una manifestación en apoyo a la revolución cubana, lo que genera una división entre los grupos. Algunos estudiantes optan por dirigirse al Zócalo, mientras otros continúan hacia el Hemiciclo a Juárez.

A las 21:30 horas, el procurador general de la República, Julio Sánchez Vargas, emite órdenes de aprehensión contra personas ligadas a los desórdenes, incluyendo miembros del Partido Comunista Mexicano y otras organizaciones estudiantiles. En el Colegio de San Nicolás de Morelia, Michoacán, estudiantes realizan un mitin en repudio al gobierno.

La noche del 29 de julio, las preparatorias 1 y 3 son ocupadas por la policía y el ejército, con la destrucción de la puerta de la Prepa 1, labrada en el siglo XVIII. Como resultado de estos eventos, más de 500 estudiantes resultan heridos y decenas son detenidos.

El rector de la UNAM, Javier Barros Sierra, izó la bandera nacional a media asta en Ciudad Universitaria y llamó a la unidad para defender la autonomía universitaria.

Agosto En el contexto del movimiento estudiantil en 1968, el mes de agosto se convirtió en un período crucial para las relaciones entre los estudiantes y las autoridades universitarias. El 2 de agosto, los universitarios descontentos por el cambio de itinerario de la manifestación del día anterior realizaron dos mítines frente a la Torre de Rectoría de la Ciudad Universitaria. En el primer mitin, los oradores piden que el rector Barros Sierra suscriba el pliego petitorio estudiantil, demostrando su firmeza en las demandas estudiantiles. Dos horas después, se realiza un segundo mitin tras una marcha por el circuito de la Ciudad Universitaria. En este mitin, los oradores califican el discurso del rector como "farsa oficialista" y denuncian el control ejercido sobre los participantes, quienes no pudieron expresar libremente su opinión.

El 3 de agosto, la Procuraduría General de la República informa que se solicitó al juez girar una orden de aprehensión contra dirigentes del PCM y de varias organizaciones filiales. Además, consignan a siete personas relacionadas con el conflicto estudiantil por los delitos de asociación delictuosa, sedición, daño en propiedad ajena y ataques a las vías generales de comunicación. Este hecho refleja la creciente tensión entre estudiantes y autoridades, marcando un paso significativo hacia la represión gubernamental.

El 4 de agosto, el movimiento estudiantil elabora un pliego petitorio que invalida el de la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (FNET), incluyendo puntos específicos como la libertad de expresión y la autonomía universitaria. Este documento se convierte en una herramienta fundamental para los estudiantes en sus demandas y reclamos.

El 27 de agosto, una multitudinaria marcha dirigida al Zócalo capitalino reunió aproximadamente 30 mil personas. A las 15:20 horas, la retaguardia aún no había salido cuando se izó un banderín rojinegro en el astabandera del Zócalo. Este acto simbólico fue la primera ocasión en que se insultó públicamente al presidente mexicano, Gustavo Díaz Ordaz. A pesar de la multitud, uno de sus líderes, Sócrates Campos Lemus, sugirió quedarse a esperar una respuesta del gobierno, lo cual generó debate entre los participantes.

Al finalizar la marcha, 3500 estudiantes permanecieron en guardia. Durante la madrugada del 28 de agosto, varias tanquetas y soldados con bayonetas caladas salieron desde las calles de Pino Suárez, Seminario y Moneda. Los estudiantes gritaban "¡México, libertad!", retirándose por Madero. Al final, fueron desalojados del Zócalo y perseguidos hasta la Torre Latinoamericana, donde el Ejército cortó cartucho. En El Caballero, en las inmediaciones de Bucareli y Reforma, los estudiantes fueron golpeados a culatazos por patrullas de policía.

La madrugada del 28 de agosto, empleados del Departamento del Distrito Federal (DDF) izaron nuevamente el banderín rojinegro antes del amanecer. Súbitamente, los propios empleados gubernamentales comenzaron a corear "¡Somos borregos! ", "¡Somos acarreados! " y "¡No vamos! ¡Nos llevan!". Este acto de desagravio a la Bandera Nacional fue seguido por la salida de tanquetas del ejército para dispersar a los manifestantes. Las investigaciones posteriores señalaron que los presuntos tiradores trabajaban para las esferas más altas del gobierno, lo cual refleja el grado de control y manipulación que se ejercía sobre los eventos.

Durante la madrugada, varios tiradores abrieron fuego desde el tercer piso del Hotel Majestic y edificios en Madero #68, en la esquina de Madero y Palma. Posteriormente, dos sospechosos fueron detenidos y se decomisaron una subametralladora y un rifle M-2. Sin embargo, los sospechosos fueron liberados, lo cual ha sido objeto de investigación posterior. Las acciones de estos individuos sugieren la presencia de intereses políticos más altos en el conflicto estudiantil.

El 28 de agosto, el Ejército y la policía preventiva realizaron un operativo integral con el apoyo de tanquetas del ejército, camiones de bomberos, patrullas de tránsito y motociclistas. El general Benjamín Reyes García, al mando del 43.º y 44.º Batallón de Infantería y 1.º de Fusileros Paracaidistas, participó en el desalojo de los estudiantes del Zócalo. Este operativo fue extremadamente violento, con estudiantes golpeados a culatazos y perseguidos por calles hasta la Torre Latinoamericana.

El mes de agosto de 1968 marcó un punto crítico en el movimiento estudiantil mexicano. Los mítines frente a la Torre de Rectoría, la marcha multitudinaria al Zócalo y los enfrentamientos con las fuerzas del orden reflejaron la creciente tensión entre estudiantes y autoridades. La izada del banderín

Septiembre

En el mes de septiembre de la tensión entre estudiantes y autoridades alcanzó un punto crítico El de septiembre se llevó a cabo el mitin conocido como la Manifestación de las Antorchas en Tlatelolco donde los manifestantes portaban antorchas para simbolizar su lucha pacífica y demandar cambios significativos en la sociedad mexicana Este evento fue un claro indicio del creciente descontento estudiantil

El 13 de septiembre se realizó "La marcha del silencio", donde los participantes marcharon con pañuelos en la boca, lo que simbolizaba su protesta silente contra el régimen y sus métodos represivos. Este acto fue un gesto poderoso que reflejaba la determinación de los estudiantes para ser escuchados sin caer en las provocaciones del gobierno.

El 14 de septiembre, ocurrió un hecho aislado pero significativo: cuatro trabajadores de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla fueron linchados en el pueblo de San Miguel Canoa debido a los disturbios estudiantiles en la capital. Este suceso, que más tarde sería retratado en la película "Canoa" realizada por Felipe Cazals en 1976, ilustró las consecuencias mortales de la represión y el caos social.

El 15 de septiembre, con motivo del aniversario de la Guerra de Independencia, Heberto Castillo dio El Grito de Independencia en la explanada de Ciudad Universitaria de la UNAM. Sin embargo, este acto no fue recibido pacíficamente; el presidente se vio enfurecido por la protesta y esto sentó las bases para futuras acciones repressivas.

El 18 de septiembre, el ejército invadió la Ciudad Universitaria, marcando un punto de inflexión en los acontecimientos. Este hecho fue precedido por una serie de incidentes que incluyeron el uso de armas de fuego contra el acceso principal de la Preparatoria 4 en la zona de Observatorio y la detención de cinco sospechosos en Tlatelolco, quienes se descubrieron transportando armas y municiones.

El 20 de septiembre, fuerzas policiales y grupos de choque tomaron las instalaciones de la Preparatoria 4 en la zona de Observatorio. Durante esta incursión, se registró el uso de armas de fuego contra el acceso principal para forzar la entrada y ocupar el edificio.

El 23 de septiembre, el rector Barros Sierra presentó su renuncia a la Junta de Gobierno de la UNAM, lo que reflejaba la profundidad del conflicto y la desafección generalizada entre los estudiantes y las autoridades universitarias.

El 2 de octubre de 1968 Mientras tanto, el ejército vigilaba, como en todas las manifestaciones anteriores, que no hubiera disturbios, principalmente porque el gobierno tenía temor de que fuera asaltada la Torre de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Asimismo, contaban con el apoyo de dos helicópteros: uno de la policía y otro del propio ejército.

A las 5:55 de la tarde, se dispararon dos bengalas rojas desde la torre de Tlatelolco. A las 6:10 pm, sobrevoló la plaza un helicóptero desde el cual se dispararon bengalas, la primera verde y la segunda roja, presumiblemente como señal para que los francotiradores del Batallón Olimpia, apostados en los departamentos o parapetados en el vorredor del tercer piso de varios edificios, abrieran fuego en contra de los manifestantes y militares que resguardaban el lugar.

Los militares, en su intento de defenderse, repelieron «la agresión de los estudiantes», pero ante la confusión, los disparos no fueron dirigidos contra sus agresores, sino hacia la multitud de manifestantes que se encontraban en la plaza de Tlatelolco. Muchos manifestantes que lograron escapar del tiroteo se escondieron en algunos departamentos de los edificios aledaños.

Horas después, la plaza estaba llena de cadáveres y personas heridas. Los estudiantes fueron llevados a culatazos a dos lugares: las puertas de los elevadores del edificio Chihuahua, donde fueron golpeados y desvestidos hasta quedar en ropa interior, y al exconvento situado al lado de la Iglesia de Santiago-Tlatelolco, donde reunieron aproximadamente a tres mil detenidos. Otros fueron desnudados en las paredes del convento, donde un mes después aún podían verse manchas de sangre en los muros –entonces– blancos de la construcción.

Los periodistas fueron registrados y se les confiscaron sus rollos (usados y vírgenes), algunos incluso resultaron heridos. La plaza fue limpiada por el cuerpo de bomberos, y la tropa de soldados se mantuvo ahí hasta el 9 de octubre.

Aún se desconoce la cifra exacta de muertos y heridos. El gobierno mexicano manifestó en 1968 que fueron solo 20 muertos; tres años más tarde, la escritora Elena Poniatowska, en su libro La noche de Tlatelolco, publicó la entrevista de una madre que buscó entre los cadáveres a su hijo y reveló que por lo menos había contado 65 cadáveres en un solo lugar. El periodista inglés John Rodda, en sus investigaciones independientes, durante las cuales entrevistó a sobrevivientes y testigos de los sucesos en los hospitales, calculó que el saldo fue de 325 muertos. Años más tarde, en una segunda investigación, el número se redujo a 250.

Algunos autores, como Jorge Castañeda Gutman, creen que todo uso de la fuerza pública comenzó a ser magnificado por la población luego de la operación contra los estudiantes en Tlatelolco. Este autor sostiene que los estudiantes asesinados fueron 68, y que también murió 1 soldado.

Sin embargo, la BBC de Londres, en una acotación hecha en el 2005 al despacho informativo original del 2 de octubre de 1968, y luego de conocerse las implicaciones de la CIA en los hechos, sostiene que el número de víctimas oscila entre 200 y 300, y que los cuerpos rápidamente se retiraron en camiones de transporte de basura.

El sábado 12 de octubre de 1968, Díaz Ordaz se presentó en el Estadio Olímpico de la Ciudad Universitaria de la UNAM para inaugurar los XIX Juegos Olímpicos, bautizados como la olimpiada de la paz. Durante la ceremonia, un grupo de manifestantes lanzó un papalote de color negro en forma de paloma sobre el palco en donde se encontraban el presidente y su comitiva, en repudio por la matanza del 2 de octubre.

Pese a la fuerte estrategia de censura del gobierno de México, luego de saberse la noticia de la matanza del 2 de octubre, se suscitaron diversos actos y hechos asociados de repudio. El caricaturista Abel Quezada publicaría como cartón el 3 de octubre en el diario Excélsior un recuadro negro con la leyenda "¿Por qué?" Algunos funcionarios mexicanos como Sergio Pitol, que se desempeñaba como agregado cultural en Belgrado, renunciaron a su puesto. Se ha dicho que hizo lo mismo Octavio Paz como embajador de México en la India, si bien el escritor se colocó "a disponibilidad" y continuó cobrando un sueldo como parte del servicio diplomático mexicano hasta 1973.

A nivel internacional, en un comienzo se sabía poco de la reciente matanza de estudiantes debido a la fuerte censura que ejerció el gobierno mexicano hacia los medios de comunicación –nacionales y extranjeros– para evitar una mala imagen internacional. Sin embargo, en algunos casos se persiguió a periodistas dentro y fuera del país en caso de difundir la noticia en cualquier medio de

Últimos días En 3 de octubre, el general Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa Nacional, justificó públicamente la intervención militar. Según sus declaraciones, el ejército actuó para evitar que los estudiantes se movilizaran desde Tlatelolco hasta el Casco de Santo Tomás, y respondió a un tiroteo entre grupos estudiantiles. Barragán afirmó que no se decretaría el estado de sitio, subrayando la preservación de la libertad en México.

Los soldados continuaron cateando edificios cercanos a la Plaza de las Tres Culturas, buscando estudiantes refugiados tras la refriega del día anterior. Muchos jóvenes fueron detenidos y tenían que permanecer varias horas con los brazos en alto en el corredor del edificio Chihuahua. Según informes oficiales, hasta ese momento se habían registrado 30 muertos y 70 heridos, incluyendo 53 heridos graves.

El 5 de octubre, el Consejo Nacional de Huelga realizó una conferencia de prensa donde negaron que los estudiantes fueran responsables del tiroteo. Aseguraron que grupos armados habían causado la muerte a civiles y militares, utilizando un método identificativo. Este discurso buscaba desacreditar la represión militar.

En el mes de octubre, se detuvieron 5000 personas aproximadamente, con solo el 10% consignadas formalmente. El 25 de octubre, en asambleas en la Unidad Profesional de Zacatenco, los estudiantes decidieron no regresar a clases hasta que se resolvieran las demandas del pliego petitorio.

El 31 de octubre comenzó el "Mitin de la Unidad" en la Ciudad Universitaria, convocado por el CNH para mostrar la continuidad del movimiento. Las asambleas generales se celebraron en diversas escuelas, reafirmando la decisión de proseguir las acciones hasta que se cumplieran los seis puntos del pliego petitorio.

Durante noviembre, el gobierno intensificó la represión y persecución, utilizando operativos policiacos para detener a estudiantes. Se registraron detenciones arbitrarias y ejecuciones extrajudiciales, como la de Fausto Trejo en 16 de enero de 1969.

El secretario de Educación Pública llamó a los estudiantes a restablecer la normalidad escolar el 3 de noviembre. Sin embargo, durante todo ese mes, asambleas en diversas instituciones educativas confirmaron que continuarían el paro y buscarían apoyo en sectores obreros y campesinos.

El 21 de noviembre, el CNH votó unánimemente por el retorno a clases, aunque la decisión fue sometida a consideración de las asambleas estudiantiles. El 25 de noviembre se realizaron nuevas asambleas en casi todas las escuelas, con debates encendidos entre partidarios y opositores del paro.

Finalmente, el 6 de diciembre, la mayoría del CNH decidió disolver este organismo para fortalecer comités coordinadores. Estos organismo organizaron una manifestación para el 13 de diciembre, pero fueron impedidos por las autoridades.

Estrategia del

Estado mexicano contra el movimiento El gobierno de Gustavo Díaz Ordaz a través de su secretaría de seguridad nacional implementó una estrategia multifacética para contener y reprimir el movimiento estudiantil En primer lugar se buscó cooptar las organizaciones independientes transformándolas en estructuras de mediación que servirían para controlar la disidencia y acallar a los líderes del movimiento Este enfoque permitía al Estado mantener cierto grado de influencia sobre estos grupos facilitando su neutralización cuando era necesario

En segundo lugar, se crearon y promovieron grupos de choque que infiltraban el sector estudiantil con la finalidad de contener la disidencia mediante la violencia. Estos grupos eran entrenados para realizar acciones violentas y desestabilizadoras, lo cual implicaba la corrupción de los órganos judiciales, que debían cubrir sus actividades con impunidad. Este mecanismo permitía al Estado no solo reprimir directamente a los manifestantes, sino también atribuir la violencia a elementos aparentemente independientes.

Cuando estos métodos no resultaban suficientes, el gobierno recurrió a la fuerza pública para usarla de manera indebidamente violenta. Esto implicaba una violación flagrante de los derechos humanos y responsabilidades judiciales. Las acciones de la policía y del ejército se caracterizaron por el uso excesivo de la fuerza, lo que generó numerosas denuncias y testimonios sobre abusos.

Finalmente, para manejar situaciones extremadamente críticas, el Estado creó grupos paramilitares clandestinos. Estas organizaciones, entrenadas y armadas con un propósito criminal explícito, eran utilizadas como fuerzas militares para destruir al enemigo. La impunidad que les garantizaba la autoridad permitía operar con total libertad, lo cual aumentaba significativamente las posibilidades de éxito en sus acciones.

Estos registros fotográficos y documentos oficiales proporcionan evidencia tangible del uso de la violencia por parte del Estado durante el movimiento estudiantil. En particular, los archivos del Instituto Politécnico Nacional (Serie Fotográfica Movimiento Estudiantil de 1968) muestran a elementos armados participando en manifestaciones y otros eventos relacionados con el movimiento. Otros recursos como los volantes y boletines publicados por diferentes comités de lucha, así como las reconstrucciones realizadas en programas de radio, ofrecen una visión más completa del contexto violento que rodeó la estrategia repressiva del gobierno.

El uso de estos métodos autoritarios y violentos sentó las bases para una represión masiva que tuvo profundas consecuencias en la sociedad mexicana, afectando no solo al movimiento estudiantil, sino también a la percepción pública sobre el papel del Estado en la resolución de conflictos sociales.

Porrismo

Durante el movimiento estudiantil de el gobierno mexicano promovió y toleró la acción de grupos estudiantiles de choque conocidos como porros Estos grupos formados por personas que no eran estudiantes sino individuos al servicio del Departamento del Distrito Federal fueron documentados desde Su objetivo era azuzar hostigar y perseguir a los manifestantes contribuyendo de manera significativa a la tensión y violencia en el contexto del movimiento

En julio de 1968, durante el enfrentamiento entre las vocacionales 2 y 5 del IPN con la preparatoria Isaac Ochoterena, se evidenció claramente la presencia de estos grupos. A pesar de la represión policial, diversos comités de lucha denunciaron a través de boletines informativos que los miembros de las porras no eran estudiantes, sino individuos al servicio del dirigente subversivo Sergio Martínez Romero "El Fish", quien lideraba el grupo Comando de Acción Revolucionaria Armada (CARA). Estas denuncias desmentían las versiones publicadas en la prensa, que atribuían los enfrentamientos a estudiantes disconformes.

Posteriormente, durante los enfrentamientos del 22 y 23 de julio, diversos grupos porriles acudieron a los enfrentamientos "por algún interés político para trastornar el ambiente". Este hecho demuestra la intencionalidad y el propósito estratégico detrás de estas acciones. Los porros no solo causaban disturbios, sino que buscaban crear un clima de inestabilidad y terror entre los manifestantes, dificultando cualquier posibilidad de diálogo o entendimiento.

En resumen, los porros desempeñaron un papel crucial en el contexto del movimiento estudiantil de 1968, contribuyendo a la tensión y violencia mediante acciones hostigadoras y persecutorias. Su presencia fue documentada desde 1967 hasta julio de 1968, cuando se evidenció su participación activa en los enfrentamientos con las autoridades y otros grupos estudiantiles.

Infiltración en el

CNH En el contexto del despliegue estatal durante el movimiento de el de Higiene CNH se convirtió en un espacio estratégico para la infiltración gubernamental Ayax fue identificado como un agente del gobierno que actuaba dentro del movimiento estudiantil Su papel consistía en promover acciones radicales y en dilatar la libertad de otros líderes que se encontraban escondidos hasta que finalmente se le reconoció como elemento gubernamental infiltrado

no solo era un agente activo, sino que también desempeñaba una doble función. Posteriormente, se convirtió en agente de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), lo cual evidencia el alcance y complejidad de la red de infiltración estatal durante el movimiento. Este hecho demuestra cómo las autoridades mexicanas no solo usaban agentes uniformados o vestidos de civil, sino que también desplegaban individuos con roles más profundos dentro del propio movimiento.

Por su parte, Sócrates Campos Lemus fue señalado continuamente como promotor de acciones radicales y delator. Este hecho sugiere la existencia de tensiones internas en el movimiento estudiantil, donde los participantes se desconfiaban mutuamente. Sin embargo, Campos Lemus negaba estas acusaciones, lo que añade una capa de complejidad a las dinámicas internas del movimiento.

En su versión de los hechos, publicada en la exposición "Memorial del 68" del Centro Cultural Universitario Tlatelolco de la UNAM, Campos Lemus explica cómo se sintió presionado y acusado injustamente. Su negación de las acusaciones demuestra que el proceso de infiltración y control no solo involucraba acciones directas, sino también estrategias psicológicas y emocionales para desestabilizar la confianza entre los participantes del movimiento.

Este episodio ilustra cómo el Estado mexicano utilizó múltiples tácticas para mantener el control sobre las manifestaciones estudiantiles, incluyendo la infiltración de individuos clave en posiciones de influencia dentro del CNH.

Intimidación

En el contexto del movimiento estudiantil de en México las acciones de intimidación se extendieron más allá de los días de máxima tensión afectando a simpatizantes y líderes del movimiento Un ejemplo significativo fue la Marcha del silencio del de septiembre donde automóviles utilizados por los participantes fueron atacados e incendiados Estos ataques no solo pretendían disuadir a quienes se unían al movimiento sino que también intimidaban a aquellos que consideraban aliados o apoyos

Los simpatizantes del movimiento enfrentaron directamente la violencia y el hostigamiento de grupos encubiertos. Heberto Castillo, quien pronunció su famoso discurso "Retiren al ejército, luego dialogamos!" en la Plaza de la Constitución, sufrió golpes e intentos de secuestro cerca de su domicilio. Este episodio ilustra cómo la intimidación no se limitaba a los espacios públicos, sino que extendía sus efectos a las vidas privadas de los participantes.

Las consecuencias de esta intimidación fueron graves y duraderas. Heberto Castillo y Eli de Gortari, ambos simpatizantes del movimiento, terminaron encarcelados en la Penitenciaria de Lecumberri. Su detención fue parte de una estrategia más amplia que buscaba silenciar a los líderes y disuadir a otros potenciales participantes. Estos eventos sentaron las bases para un clima de miedo y desconfianza en el que la libertad de expresión y la participación pacífica se vieron gravemente comprometidas.

Provocaciones violentas En el contexto del movimiento estudiantil de 1968 en México, el gobierno promovió acciones de provocación para justificar su intervención policiaca y militar. Estas acciones incluían azuzamientos y la inserción de personas armadas en los conflictos con las fuerzas policiales y militares. Tales estrategias buscaban que se disparara a los contingentes estudiantiles o a la población civil, lo que justificaba posteriormente la necesidad de intervención.

Un caso particular fue el 27 de agosto, cuando dos personas armadas fueron detenidas en las inmediaciones del Zócalo por realizar disparos contra la población. Esta acción se registró en edificios diversos del primer cuadro de la ciudad, incluyendo el tercer piso de la sede principal de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Según algunos testimonios, las acciones promovidas por Sócrates Campos tenían características radicales con el objetivo de provocar una respuesta oficial que agravara tres símbolos nacionales: negar el diálogo con las autoridades, pedir a la concurrencia que se quedara en mitin hasta el diálogo público con el presidente el 1 de septiembre en su informe, y izar la bandera rojinegra en lugar de la bandera nacional. Además, se tocaban las campanas de la Catedral Metropolitana.

Estas acciones buscaban ofender tres símbolos nacionales: la bandera de México, la Iglesia católica y el presidente, lo que requería una medida radical ante los abusos del movimiento. La Operación Galean derivó en la matanza de la Plaza de las Tres Culturas, donde se montó una provocación similar para justificar la intervención militar.

En resumen, estas acciones violentas no solo buscaban desestabilizar el movimiento estudiantil, sino también justificar la intervención policiaca y militar del gobierno.

Resumen

El movimiento de 1968 en México fue un evento histórico multifacético, involucrando a una amplia gama de sectores sociales desde 1942 hasta su culminación. Este movimiento abarcó diversos movimientos estudiantiles y sociales que se manifestaron contra políticas gubernamentales y la falta de libertades democráticas. Entre los antecedentes más significativos, destaca el trágico evento del 6 de mayo de 1942 en el IPN, donde estudiantes murieron durante una protesta por títulos académicos. La modernización del sistema educativo desde 1940 también eliminó instituciones populares creadas bajo el sexenio de Lázaro Cárdenas, limitando su influencia social

y legado

El movimiento de 1968 sentó las bases para una nueva era política en México, marcada por la lucha por la democratización y los derechos civiles. El gobierno mexicano reprimió el movimiento violentamente, culminando con la masacre de Tlatelolco en octubre de 1968. Esta acción disolvió el movimiento, pero sus demandas continuaron influyendo en la sociedad civil y política mexicana durante las décadas siguientes. El legado del movimiento se refleja en los cambios institucionales, como la creación de nuevas organizaciones estudiantiles más democráticas, y en la persistencia de las luchas por la libertad y la justicia social que perduran hasta el presente.

¿Te gustó este artículo?

Agregar en Google
Agrega a Historia Mexicana a tus fuentes preferidas en Google

Preguntas & Respuestas (FAQ)

¿Quién fue el punto de partida para este movimiento?
El punto de partida fue la masacre de estudiantes del Instituto Politécnico Nacional en 1942, que inauguró una nueva etapa en la historia del movimiento estudiantil mexicano.
¿Cuándo y dónde se llevaron a cabo las manifestaciones más importantes?
Las manifestaciones más importantes ocurrieron el 26 de julio y agosto de 1968, principalmente en la Ciudad de México.
¿Qué organización fue importante para la independencia sindical?
El Movimiento Revolucionario de Trabajadores (MRT) fue una importante organización para la independencia sindical durante este movimiento estudiantil.
¿Cuál fue el pliego petitorio principal que los estudiantes presentaron?
El pliego petitorio principal incluía puntos específicos como la libertad de expresión y la autonomía universitaria.
¿Qué acto simbólico tuvo lugar en el Zócalo durante este movimiento?
En el Zócalo, se izó un banderín rojinegro, lo que fue considerado como una ofensa a la Bandera Nacional y generó protestas estudiantiles.

Redacción del artículo

Bibliografía

  • Aguayo Quezada, Sergio (2001). La Charola. Una historia de los servicios de inteligencia en México . México: Grijalbo.
  • Aguayo Quezada, Sergio (1998). 1968: los archivos de la violencia . México: Grijalbo-Reforma.
  • Ramírez, Ramón (1969). El movimiento estudiantil mexicano . México: Era.
  • Hernández, Salvador (1971). El PRI y el movimiento estudiantil de 1968 . México: Ediciones El Caballito.
  • García Cantú, Gastón (1972). Javier Barros Sierra . México: Siglo XXI Editores.
  • Avilés Fabila, René (1977). El gran solitario de Palacio . México: V Siglos.
  • Espinosa Altamirano, Horacio (1977). Toda la furia . México: Ediciones Universo.
  • Sevilla, Renata (1978). Tlatelolco, ocho años después . México: Posada.
  • Revueltas, José (1978). México 68:juventud y revolución . México: Era.
  • Arriola, Carlos (1979). El movimiento estudiantil mexicano en la prensa francesa . México: El Colegio de México.

Citar este artículo

Rosales, D.A.I. (2025). Movimiento de 1968 en México. Historia Mexicana. https://historiamexicana.com/movimiento-de-1968-en-mexico/

Rosales, David Alejandro Ibarra. “Movimiento de 1968 en México.” Historia Mexicana, 2025, https://historiamexicana.com/movimiento-de-1968-en-mexico/

Rosales, David Alejandro Ibarra. “Movimiento de 1968 en México.” Historia Mexicana. Publicado el 13 de marzo de 2025. https://historiamexicana.com/movimiento-de-1968-en-mexico/

@misc{rosales2025,
  author    = {David Alejandro Ibarra Rosales},
  title     = {Movimiento de 1968 en México},
  year      = {2025},
  publisher = {Historia Mexicana},
  url       = {https://historiamexicana.com/movimiento-de-1968-en-mexico/}
}

Licencia y Copyright

Publicado por historiamexicana.com el 13 de marzo de 2025. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.

CCBYNCSA

Suscríbete

Suscribite para recibir contenido similar directamente en tu correo.

Suscribirme

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Movimiento de 1968 en México puedes visitar la categoría Conceptos.

David Alejandro Ibarra Rosales

Redactor en HistoriaMexicana.com

Artículos relacionados

Deja un comentario

Subir

Al visitar este sitio aceptas el uso que hacemos de la política de privacidad y estás de acuerdo con nuestra política de cookies.