Desafuero contra Andrés Manuel López Obrador

Desafuero contra Andrés Manuel López Obrador: Un episodio clave en la historia política mexicana marcado por conflictos legales y políticos.

27/06/2026 · Actualizado: 22/07/2026

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El desafuero de Andrés Manuel López Obrador es uno de los procesos legales más famosos en la historia mexicana reciente, ocurriendo durante los años 2004 y 2005. Este episodio se caracterizó por su alta polémica y trascendencia en el contexto político del país, marcando un momento crucial en las dinámicas de poder entre el gobierno federal y la administración local.

El artículo aborda los antecedentes y el desarrollo del desafuero, centrándose en los actores principales: Andrés Manuel López Obrador como Jefe de Gobierno del Distrito Federal, así como las acciones de la Procuraduría General de la República (PGR) y los legisladores del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Se detalla el conflicto sobre un predio conocido como "El Encino", incluyendo las expropiaciones y amparos que precedieron al desafuero, así como las reacciones de analistas y expertos en el caso.

Contenido

Inicios y cronología Antecedentes

El conflicto comenzó con la expropiación del predio conocido como "El Encino" en 1998 por parte del gobierno federal. En 1999, se iniciaron disputas sobre la propiedad de esta tierra entre el gobierno y los propietarios, quienes promovieron un amparo. El Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Rosario Robles, expropió el predio en 2000, lo que fue objeto de cuestionamientos legales por parte de los dueños del terreno. En 2004, Andrés Manuel López Obrador, quien había asumido el cargo de Jefe de Gobierno, decidió avanzar con obras en la zona para construir una vía alternativa al Hospital ABC, a pesar de las controversias legales pendientes.

Desarrollo y resultado

El conflicto se intensificó cuando un juez concedió una suspensión provisional sobre las obras, pero no definitiva. Esto permitió que el gobierno capitalino continuara con los trabajos, lo que generó críticas y acusaciones de desacato a la autoridad judicial. La resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en 2003 dejó sin efecto la suspensión, pero no resolvió el conflicto legal. El proceso se prolongó hasta 2005, cuando las tensiones entre el gobierno y los propietarios culminaron con el desafuero de López Obrador, sentando las bases para futuras disputas sobre la propiedad y el uso del predio.

Antecedentes

El predio conocido como "El Encino" fue adquirido en 1969 por dos particulares a través de un fideicomiso constituido en ese mismo año. Durante las primeras décadas, la propiedad del terreno permaneció con estos dueños hasta que en 1991 su posesión fue transmitida a un consorcio privado, manteniendo la misma superficie conforme a la normatividad vigente. En 1998, el gobierno federal y el consorcio propietario formalizaron un acuerdo para permitir la construcción de una parte del tramo de autopista México-Toluca en ese predio

En noviembre de 2000, durante el gobierno del Distrito Federal encabezado por Rosario Robles, se llevó a cabo la expropiación del terreno. Los propietarios, liderados por Federico Escobedo, promovieron un amparo en diciembre de ese mismo año para objetar la acción pública, argumentando que el decreto expropiatorio afectaba toda la propiedad y no solo una parte norte como se pretendía. Este amparo presentó elementos que variaban la extensión del predio, lo que llevó a un debate sobre las verdaderas dimensiones del terreno.

En 2004, el nuevo Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador, dispuso la realización de obras en el predio para construir una vía alternativa al Hospital ABC. Este caso no fue aislado; el gobierno capitalino había tenido éxito previamente con la recuperación de 20 hectáreas del predio "La Mexicana", propiedad del mismo dueño presuntamente de El Encino, ahorrando para el presupuesto de la ciudad dos mil millones de pesos.

El conflicto sobre "El Encino" no se limitó a este solo episodio; en 2003, otro particular emprendió un litigio contra Escobedo, denunciando que el primero carecía de las escrituras necesarias para promover acciones legales. Diego Fernández de Cevallos se incorporó como asesor legal de Escobedo, quien sostenía que terrenos mayoritarios habían sido fraccionados en predios con distintos nombres a lo largo del tiempo, con el propósito de emprender litigios contra el gobierno.

La de la Suprema Corte de Justicia de la Nación dictaminó por unanimidad dejar sin efecto la resolución judicial que había ordenado cesar los trabajos en El Encino, respaldada por la Procuraduría General de la República (PGR). Sin embargo, este dictamen no detuvo las acusaciones contra López Obrador. En septiembre de 2003, el juez concedió una suspensión provisional sobre la realización de obras en El Encino, pero esta medida no fue acatada por completo, lo que llevó a un nuevo recurso y a un juez federal consintiendo unilateralmente que si bien no hubo incumplimiento, el cumplimiento pudo haber sido dilatorio.

El proceso en marcha

El de mayo de la Procuraduría General de la República PGR envió formalmente la solicitud de desafuero al Jefe de Gobierno del Distrito Federal tras reconocer un error inicial que involucraba el Senado de la República Este cambio en la dirección del procedimiento fue crucial para su avance

La asumió el rol de jurado de procedencia, iniciando los trámites necesarios. El caso se desarrolló con intervenciones significativas de figuras políticas como Alfonso Durazo y Porfirio Muñoz Ledo, quienes presentaron sus renuncias en protesta contra la medida. Durazo, ex secretario particular del presidente Vicente Fox, argumentaba que el desafuero era parte de una trama para favorecer los intereses políticos de la pareja presidencial. Muñoz Ledo, por su parte, expresó su preocupación sobre la transición democrática y advirtió sobre las consecuencias potenciales en el extranjero si se concretaba.

La Asamblea Legislativa del Distrito Federal tomó medidas para acreditar que no estaban realizando obras ilegales en El Encino, un predio controvertido. Los diputados presentaron controversias constitucional y enviaron dictámenes notariales a la el actor mencionado, argumentando que el procedimiento era una "usura facciosa" con fines políticos. Martí Batres, subsecretario de Gobierno, y José Agustín Ortiz Pinchetti, Secretario de Gobierno del Distrito Federal, también se pronunciaron sobre las irregularidades en la gestión.

El 1 de abril de 2005, un subcomité de cuatro diputados permitió el voto del desafuero en el pleno de la Cámara. En una sesión que duró nueve horas y media, con asistencia de 489 de los 500 diputados, se consumó el desafuero con 360 votos a favor (principalmente del PAN-PRI) y 127 en contra (PRD-PT). El Jefe de Gobierno defendió su posición, argumentando que el proceso era político y advirtiendo sobre la falta de transparencia en el pasado reciente. Su intervención concluyó con un llamado a la historia para juzgar su actuación.

En una sorprendente intervención, Roberto Campa Cifrián, diputado priista, expresó que el desafuero era necesario para evitar que López Obrador llegara a la presidencia, describiéndolo como un "candidato peligroso". Las editoriales de medios internacionales criticaron el desafuero, considerándolo un retroceso para la democracia mexicana.

Reacciones e impacto social

El tema político principal fue el desafío a la democracia hasta el inicio de la contienda electoral del Este conflicto generó una intensa reacción en la sociedad con actores políticos y sociales relevantes manifestando sus posturas La percepción autoritaria que se asociaba al desafuero llevó a una erosión significativa en la credibilidad y confianza ciudadana hacia el gobierno iniciado en

La reacción social fue marcada por una creciente preocupación sobre el futuro de la democracia. La sociedad mexicana, que había experimentado recientemente la primera alternancia presidencial en décadas, se encontraba en un momento crítico donde la legitimidad del gobierno federal se ponía en tela de juicio. El desafuero fue visto como una amenaza a la libertad del sufragio y al derecho de los ciudadanos a elegir libremente sus gobernantes.

El manejo errático y contradictorio por parte del gobierno durante el proceso de desafuero generó una serie de críticas y protestas. El secretario de Gobernación, Santiago Creel, se enfrentó directamente con el Jefe de Gobierno, Andrés Manuel López Obrador, en un acto que reflejaba la tensión política del momento. La retórica utilizada por el gobierno federal para justificar su posición fue duramente cuestionada, especialmente por los críticos que señalaron la inconsistencia y falta de legalidad en las acciones del gobierno.

La cobertura mediática permanente a todos los sucesos relacionados con el desafuero generó un ambiente polarizado. La crispación política emprendida inicialmente por el gobierno se reflejó en manifestaciones visibles, como la prohibición de entrada al tianguis turístico de Acapulco para ciudadanos que llevaban el distintivo tricolor de protesta. Estas acciones no solo intensificaron las tensiones, sino que también alimentaron la percepción de una crisis democrática.

El juez que llevaba el caso remitió el expediente a la Procuraduría General de la República al considerar que la acusación estaba mal formulada, lo que generó más incertidumbre y retraso en el proceso. La falta de claridad sobre el procedimiento legal y las intenciones políticas detrás del desafuero alimentaron la sospecha y la desconfianza entre los ciudadanos.

En el 4º informe de gobierno presentado por Vicente Fox, la trama del desafuero fue un tema central en las posiciones de los partidos políticos. El PRD acusó al gobierno federal de pretender reestablecer una facultad que permitía decidir quién debe gobernar, mientras el PAN defendió la idea de someter a gobernantes y gobernados al imperio de la ley. El PRI, por su parte, se mantuvo más mesurado, advirtiendo sobre la judicialización excesiva de la política.

El Jefe de Gobierno, Andrés Manuel López Obrador, sostuvo que el desafuero era una estrategia política para bloquear cualquier posibilidad de participación en las elecciones del 2006. A pesar de las críticas y protestas, mostró disposición a mantener el diálogo con el gobierno federal, aunque enfatizó la necesidad de garantizar un debido proceso legal.

El impacto social fue profundo, reflejado en la percepción generalizada de que el desafuero representaba una tentativa autoritaria y una violación al principio democrático. La sociedad mexicana se encontró dividida entre aquellos que veían en el desafuero un intento de mantener el poder a toda costa, y otros que defendían la legalidad y la estabilidad del gobierno.

En los 11 meses en que el caso se mantuvo en vilo, el manejo errático y contradictorio por parte del gobierno generó una serie de críticas y protestas. La percepción de que el desafuero era una violación a la legalidad y un intento de evitar la participación electoral más popular creó una tensión social significativa. Este conflicto no solo afectó la confianza en las instituciones, sino también el sentimiento democrático del país.

El caso del desafuero marcó un momento crucial en la historia política mexicana, dejando una huella profunda en la percepción de la legalidad y la democracia.

Normativa Durante el proceso de desafuero contra Andrés Manuel López Obrador, se advirtieron varias irregularidades legales señaladas por juristas como Jaime Cárdenas Gracia. el actor mencionado, hubo acercamientos discretos entre el poder ejecutivo, representado por el encargado del poder ejecutivo y su procurador general, y el ministro presidente de la corte. Estos acuerdos entre poderes separados fueron considerados un desacreditamiento normativo en el contencioso judicial.

El ministerio público nunca cumplió con su deber legal de investigar si efectivamente se había incumplido la suspensión requerida por la ley, lo que resultó en una omisión crucial. En el expediente del caso no figuraron señales de investigación propias de los hechos, y las pruebas presentadas fueron consideradas nulas debido a su falta de rigor procesal.

Cárdenas Gracia argumentó que el ministerio público inició la averiguación sin que un juez le diera vista, insistió en solicitar el procedimiento pese a que el acto reclamado había perdido su valimiento, y no acreditó debidamente el interés jurídico. Estas acciones fueron consideradas irregularidades procesales significativas.

El artículo 111 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece el proceso para proceder penalmente contra funcionarios públicos por delitos cometidos durante su encargo. Este proceso, conocido como "desafuero", se confunde generalmente con la inmunidad procesal y el fuero parlamentario, lo que ha llevado a confusiones en su aplicación.

El ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Juventino Castro y Castro, expresó abiertamente su oposición al desafuero desde un punto de vista jurídico. El destacado jurista Néstor de Buen llamó a las maniobras del gobierno federal "conjunto de estupideces" y consideró que existía una falta absoluta de razón constitucional en el procedimiento.

El hecho central fue la omisión de la investigación por parte del ministerio público, lo que puso en evidencia las irregularidades procesales y socavó la credibilidad del proceso legal.

La marcha del silencio y la resistencia civil pacífica En el marco de la resistencia civil pacífica contra el desafuero, se organizaron actos de desobediencia civil y huelga de hambre entre marzo y abril de 2005. Estas acciones fueron parte de una convocatoria social que buscaba proteger la democracia y promover la pluralidad electoral. La principal movilización fue la "marcha del silencio", realizada el 24 de abril, donde los participantes se comprometieron a guardar silencio durante la manifestación.

Durante la marcha, Jaime Avilés registró que en un Sanborns ubicado en la Avenida Juárez, todos los asistentes se pusieron de pie y descubrieron sus cabezas para cantar el himno nacional cuando el maestro de ceremonias lo invitaba a concluir la concentración. Este acto simbólico del silencio mantuvose hasta que el líder apareció, y dos horas después de concluido el evento, los últimos contingentes seguían arribando al zócalo.

La marcha destacó por su ambiente festivo y alegre, donde se exhibieron grandes esculturas alegóricas hechas con papel maché y alebrijes. Un grupo construyó una enorme réplica de un caballo de Troya hecho con huacales de madera, que fue dejado frente al Palacio Nacional. Otro contingente elaboró un toro de alambre de más de cinco metros, forrado de engrudo y periódicos, sosteniendo la leyenda: "Peje el Toro es inocente". Entre las pancartas se encontraban mensajes creativos como "Todos somos López, Nobody is Fox" y "Si condenan a la democracia ¿Quién pagará la fianza?".

El Jefe de Gobierno tomó la palabra desde un templete después de un solo orador más. Durante su mensaje de media hora, reivindicó el "noble oficio de la política", delineó los ejes de un proyecto nacional y convocó a un acuerdo con todos los sectores de la sociedad para construir cambios. Al finalizar, anunció que tenía intención de reintegrarse a sus funciones como gobernante de la capital, informando no estar sujeto a ningún proceso judicial.

El gobierno federal reaccionó mediante un comunicado, calificando el anuncio del Jefe de Gobierno de "una provocación". La marcha del silencio fue la mayor manifestación cívica-ciudadana en la historia del país, con más de un millón de personas participantes.

Balances

En el análisis de los balances del proceso de desafuero contra Andrés Manuel López Obrador se evidencia una clara lección para el poder ejecutivo Según el analista Adolfo Aguilar Zínser la movilización ciudadana fue un recordatorio crucial sobre el respeto a la democracia y la importancia de hacer prevalecer las decisiones del pueblo Este episodio reveló que el uso de instituciones para desestabilizar a adversarios políticos puede tener consecuencias negativas incluso en contextos de transición hacia un sistema más democrático

El historiador Lorenzo Meyer destacó la falla en la lógica gubernamental al decidir utilizar las instituciones contra un oponente político. Esta acción no solo polarizó al país sino que también puso en riesgo el avance del progreso democrático, algo que no había sido visto ni en los peores momentos del régimen autoritario priista. El desafuero se convirtió en una prueba de la fragilidad de las instituciones y la necesidad de fortalecer la democracia mediante el respeto a los derechos ciudadanos.

Entre las figuras intelectuales, José María Pérez Gay, Arnaldo Córdova, Enrique González Pedrero y otros coincidieron en que el proceder del gobierno representaba un grave retroceso democrático. Estos expertos señalaron que la maniobra legalista no solo perjudicó a López Obrador sino que también retrasó la transición hacia una democracia más estable. La experiencia de organización cívica frente al desafuero, liderada por Héctor Díaz Polanco y Pedro Salmerón, sentó las bases para un movimiento político y social significativo.

La resistencia civil pacífica organizada por estos militantes civiles se convirtió en una muestra tangible de la vitalidad y fuerza de la sociedad mexicana. Según el escritor Carlos Monsiváis, estas movilizaciones como "la marcha del silencio" representaron un reclamo ciudadano hacia las autoridades federales fracasadas y una consolidación de la ciudadanía frente a sí misma. Esta experiencia no solo fue un hito en la vida pública nacional sino que también marcó el inicio de un movimiento político y social importante, conocido como El Obradorismo.

En resumen, los balances del desafuero contra Andrés Manuel López Obrador muestran una serie de lecciones para el poder ejecutivo sobre el respeto a la democracia y las instituciones. La movilización ciudadana fue un recordatorio crucial de la importancia de hacer prevalecer las decisiones del pueblo, mientras que la experiencia de organización cívica frente al desafuero sentó las bases para un movimiento político significativo en México.

Resumen

El desafuero de Andrés Manuel López Obrador comenzó con la expropiación del predio "El Encino" en 1998, lo que generó disputas legales durante años. En 2004, López Obrador decidió avanzar con obras para construir una vía alternativa al Hospital ABC, pese a controversias judiciales pendientes. El proceso culminó en abril de 2005 cuando 360 diputados votaron a favor del desafuero, mientras que 127 se opusieron

Este episodio erosionó la confianza ciudadana en el gobierno y generó preocupaciones sobre el futuro de la democracia. El desafuero fue visto como una amenaza a la libertad del sufragio, ya que parecía intentar evitar que el candidato más popular participara en las elecciones presidenciales. La movilización ciudadana pacífica se consideró una victoria democrática cívica contra una tentativa autoritaria.

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Preguntas & Respuestas (FAQ)

¿Quién fue el Jefe de Gobierno que expropió El Encino?
El Jefe de Gobierno Rosario Robles expropió El Encino en 2000.
¿Cuándo se realizó la expropiación del predio?
La expropiación ocurrió en noviembre de 2000.
¿Qué acciones legales tomó Federico Escobedo?
Escobedo promovió un amparo para objeter la acción pública y denunció que carecía de escrituras necesarias.
¿Quién fue el encargado del poder ejecutivo durante el desafuero?
El encargado del poder ejecutivo era Andrés Manuel López Obrador, quien asumió como Jefe de Gobierno en 2004.
¿Qué argumentos utilizó la Procuraduría General de la República (PGR) para solicitar el desafuero?
La PGR argumentó que hubo un error inicial involucrado en el Senado de la República.

Redacción del artículo

Bibliografía

  • Cómo eliminar a un candidato a la presidencia, México 2006. Enrique Castro Mendoza . Colegio de Humanidades y Ciencias Sociales, Universidad Autónoma de la Ciudad de México , febrero, 2018.
  • El desafuero de AMLO, o cómo nuestra incipiente democracia estuvo en serio peligro. Rosa Albina Garavito El Cotidiano, núm. 132, julio-agosto, 2005. Universidad Autónoma Metropolitana .
  • La Resistencia en marcha La Jornada . Editoriales del 25 de abril de 2005.

Citar este artículo

Montiel, J.R. (2026). Desafuero contra Andrés Manuel López Obrador. Historia Mexicana. https://historiamexicana.com/desafuero-contra-andres-manuel-lopez-obrador/

Montiel, Jimena Reyes. “Desafuero contra Andrés Manuel López Obrador.” Historia Mexicana, 2026, https://historiamexicana.com/desafuero-contra-andres-manuel-lopez-obrador/

Montiel, Jimena Reyes. “Desafuero contra Andrés Manuel López Obrador.” Historia Mexicana. Publicado el 27 de junio de 2026. https://historiamexicana.com/desafuero-contra-andres-manuel-lopez-obrador/

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Publicado por historiamexicana.com el 27 de junio de 2026. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.

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Jimena Reyes Montiel

Redactora en HistoriaMexicana.com

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