Revolución mexicana
26/04/2025 · Actualizado: 24/07/2026

La Revolución mexicana fue un amplio conflicto armado acaecido en México entre el 20 de noviembre de 1910 y el 5 de febrero de 1917, cuyos antecedentes se remontan al periodo dictatorial conocido como el porfiriato. Durante este ciclo de 35 años, que abarcó de 1876 a 1911, el país fue gobernado por Porfirio Díaz Mori, época caracterizada por un notable crecimiento económico y estabilidad política que, sin embargo, se sustentaron en elevados costos sociales pagados por las clases menos favorecidas y la oposición política. La acumulación de crisis en diversos ámbitos durante la primera década del siglo XX derivó en un profundo descontento social que detonó la contienda militar.
El impacto de este proceso histórico conllevó consecuencias demográficas severas para la nación. Se calcula que el conflicto armado provocó directamente entre uno y dos millones de muertes entre 1910 y 1920, mientras que las pérdidas humanas totales del país alcanzaron hasta los 3.4 millones de personas debido a factores añadidos como hambrunas, corrientes migratorias, la epidemia de gripe de 1918 y la disminución en las tasas de natalidad. A pesar de que la historiografía suele fijar el fin del conflicto en diversas fechas clave —como la promulgación de la Constitución en 1917, la llegada a la presidencia de Álvaro Obregón en 1920 o de Plutarco Elías Calles en 1924, o incluso prolongarlo hasta la década de 1940—, la gesta revolucionaria reconfiguró de manera definitiva las estructuras políticas, agrarias y sociales del Estado mexicano.
- Antecedentes Económicos, Sociales y Culturales del Porfiriato
- Crisis Política del Régimen y la Campaña Maderista
- El Plan de San Luis y la insurrección Maderista
- La Toma de Ciudad Juárez y la Caída de Porfirio Díaz
- El Gobierno Interino de León de la Barra y la Fractura Revolucionaria
- La Presidencia de Francisco I. Madero (1911-1913)
- La Decena Trágica y el Golpe de Estado
- La Dictadura de Victoriano Huerta
- La Revolución Constitucionalista
- La Toma de Zacatecas y la Caída de Victoriano Huerta
- La Guerra de Facciones y la Convención de Aguascalientes
- La Victoria Constitucionalista y los Batallones Rojos
- El Conflicto con Estados Unidos y la Expedición Punitiva
- El Congreso Constituyente y la Constitución de 1917
- Focos de Resistencia y el Conflicto Faccional (1917-1920)
- El Plan de Agua Prieta y el Asesinato de Venustiano Carranza
- Pacificación Nacional y Gobiernos Postrevolucionarios (1920-1928)
- La Revolución Mexicana en Yucatán
- Resumen
El régimen de Porfirio Díaz Mori, un militar mestizo oaxaqueño de origen mixteco destacado en las filas liberales durante la Intervención Francesa y la rebelión de Tuxtepec, mantuvo una dictadura de más de tres décadas que hacia 1910 padecía un grave descrédito. En el plano agrario, la aplicación de la Ley Lerdo de 1856 y normativas posteriores como la Ley sobre Ocupación y Enajenación de Terrenos Baldíos (1863 y 1894) y el Decreto sobre Colonización y Compañías Deslindadoras (1883) despojaron a las comunidades indígenas de sus propiedades comunales o ejidos para convertirlas en parcelas privadas. Este marco legal propició que particulares y hacendados acapararan grandes extensiones de tierra, provocando que para 1910 menos del 1 % de las familias mexicanas controlara el 85 % de la superficie cultivable, mientras que la mayoría de los campesinos e indígenas quedaron subordinados al trabajo en las haciendas.
Esta desposesión derivó en rebeliones de diversos pueblos originarios como los mayas, tsotsiles, coras, huicholes, rarámuris y yaquis, estos últimos víctimas de una severa política de deportación masiva hacia las plantaciones de henequén en Yucatán y Quintana Roo, particularmente en 1908. Paralelamente, la economía nacional experimentó un proceso de industrialización y modernización ferroviaria sustentado en inversiones extranjeras —visibles en concesiones petroleras a empresas como Standard Oil y Royal Dutch Shell—, pero la crisis financiera internacional de 1907 y las sequías de 1908 y 1909 provocaron desempleo, encarecimiento de alimentos básicos como el maíz y un desajuste fiscal. El gobierno intentó paliar la baja de ingresos aumentando impuestos a las clases medias y recortando sueldos a la burocracia, lo que desacreditó al grupo elitista de «los Científicos», intelectuales y empresarios positivistas vinculados al presidente.
En el ámbito laboral, el 80 % de la población dependía del salario rural y del sistema de «enganche», caracterizado por el endeudamiento perpetuo de los peones mediante las tiendas de raya y el uso del Cuerpo de Rurales para imponer el orden mediante la violencia y la leva. En el plano urbano surgieron importantes huelgas obreras, entre las que destacaron la Huelga de Cananea y la Huelga de Río Blanco, fuertemente reprimidas por el ejército. Intelectuales como Ricardo Flores Magón, Lázaro Gutiérrez de Lara, Práxedis G. Guerrero y Juan Sarabia, a través de publicaciones como el periódico Regeneración, denunciaron estas condiciones sociales y promovieron levantamientos obreros. A nivel cultural, el cuestionamiento al positivismo y al darwinismo social impulsó a la mayoría mestiza a demandar una mayor participación política en las decisiones de la nación.
Crisis Política del Régimen y la Campaña Maderista
La estructura política del porfiriato colapsó debido al envejecimiento de la cúpula gobernante y al desplazamiento de las nuevas generaciones. El delicado equilibrio de poder entre «los Científicos» y los simpatizantes de Bernardo Reyes («reyistas») se rompió cuando estos últimos fueron marginados de la sucesión presidencial. El descontento se consolidó a partir de febrero de 1908, fecha en que Porfirio Díaz concedió una entrevista al periodista James Creelman para la revista Pearson's Magazine, expresando que el pueblo mexicano ya estaba preparado para elegir a sus gobernantes y que él se retiraría al finalizar su mandato. Esta declaración detonó la creación de clubes políticos y partidos de oposición en todo el territorio nacional.
En este panorama destacó Francisco I. Madero, hacendado originario de Parras, Coahuila, formado en economía y comercio en Francia. En 1908, Francisco I. Madero publicó el libro La sucesión presidencial en 1910, donde analizaba y criticaba con moderación al régimen. Tras realizar tres giras nacionales para estructurar células políticas, encabezó la fundación del Partido Nacional Antirreeleccionista, al que se unieron figuras como Venustiano Carranza, Francisco Vázquez Gómez, Luis Cabrera Lobato y José María Maytorena. Ante el fortalecimiento de la candidatura de Francisco I. Madero, el gobierno ordenó su detención en Monterrey por el delito de sedición, siendo encarcelado en San Luis Potosí. Mientas permanecía recluido, se celebraron las elecciones presidenciales de junio de 1910, en las cuales se declaró el triunfo reelecto de Porfirio Díaz y Ramón Corral.
El Plan de San Luis y la insurrección Maderista
Durante las festividades del Centenario de la Independencia en septiembre de 1910, que contaron con la asistencia de diplomáticos internacionales como el marqués Camilo García de Polavieja de España, Curtiss Guild de Estados Unidos, Carl Buenz de Alemania, Chan Tin Fang de China, Enrique Loynaz de Cuba y Paul Lafebre de Francia, la oposición reorganizó la resistencia. Tras obtener la libertad bajo fianza, Francisco I. Madero escapó hacia San Antonio, Texas, donde redactó junto a Juan Sánchez Azcona y Roque Estrada el Plan de San Luis. Este documento declaraba nulas las elecciones, asumía la presidencia provisional, prometía reivindicaciones agrarias e instaba a la población a tomar las armas el 20 de noviembre de 1910 bajo la consigna «Sufragio Efectivo, No Reelección».
El movimiento sufrió un golpe previo en la ciudad de Puebla el 18 de noviembre, cuando las fuerzas policiales y del ejército sitiaron la residencia del político Aquiles Serdán, quien guardaba armamento para la sublevación, resultando muerto tras resistir el cerco junto a sus hermanos. Pese a este revés, las insurrecciones armadas comenzaron el 14 de noviembre con Toribio Ortega y Porfirio Ornelas en Cuchillo Parado, Chihuahua, y el 20 de noviembre con el ataque a Gómez Palacio, Durango, encabezado por Jesús Agustín Castro. En poco tiempo, la rebelión se propagó a través de líderes de extracción diversa: Pascual Orozco, Francisco Villa y José de la Luz Blanco en Chihuahua; Cesáreo Castro en Coahuila; los hermanos Figueroa Mata en Guerrero; y Emiliano Zapata, Pablo Torres Burgos y Rafael Merino en Morelos.
Posteriormente, Francisco I. Madero regresó a México el 14 de febrero de 1911 por Zaragoza, Chihuahua, para asumir el mando militar de las tropas. A pesar de sufrir una derrota e infligirse una herida en la Batalla de Casas Grandes el 6 de marzo frente al ejército del coronel Agustín A. Valdez, logró coordinar esfuerzos con Pascual Orozco y Francisco Villa. Las fuerzas revolucionarias avanzaron sobre el norte, enfrentando al Ejército Federal al mando del general Navarro en episodios como el combate del cañón de Mal Paso. Mientras tanto, otros focos insurgentes cobraban fuerza: Luis Moya en Zacatecas y Durango, Salvador Alvarado y Juan G. Cabral en Sonora, y Severiano Talamantes en Sahuaripa.
La Toma de Ciudad Juárez y la Caída de Porfirio Díaz
La estrategia insurreccional maderista viró hacia la toma de Ciudad Juárez, una posición fronteriza estratégica. Ante el deterioro militar y la presión diplomática de Estados Unidos, Porfirio Díaz decretó la suspensión de garantías individuales e inició conversaciones de paz a través de José Ives Limantour, ministro de Hacienda y Crédito Público, quien se entrevistó con la familia de Francisco I. Madero en Nueva York. A pesar de las reformas del gabinete y la propuesta legislativa para prohibir la reelección, la exigencia insustituible de los rebeldes se mantuvo en la dimisión de la fórmula presidencial.
Desobedeciendo las instrucciones de Francisco I. Madero de mantener el armisticio, las fuerzas de Pascual Orozco y Francisco Villa atacaron la guarnición de Ciudad Juárez, defensada por el general Juan Navarro y el coronel Manuel Tamborrell, entre el 8 y el 10 de mayo de 1911. La victoria rebelde obligó a la capitulación militar del régimen y a la posterior firma de los Tratados de Ciudad Juárez el 21 de mayo de 1911, suscritos por Francisco S. Carvajal como representante del gobierno, y Francisco Vázquez Gómez, Francisco Madero padre y José María Pino Suárez por el bando revolucionario.
El acuerdo estipuló la dimisión de Porfirio Díaz y Ramón Corral, la designación de Francisco León de la Barra como presidente interino para convocar a nuevos comicios y el licenciamiento de las tropas rebeldes. El 25 de mayo de 1911, Porfirio Díaz presentó su renuncia ante la Cámara de Diputados y el 31 de mayo se embarcó en el puerto de Veracruz a bordo del vapor Ipiranga con rumbo al exilio en Europa, donde residió hasta su fallecimiento en 1915.
El Gobierno Interino de León de la Barra y la Fractura Revolucionaria
El interinato de Francisco León de la Barra, extendido por seis meses a partir de mayo de 1911, se caracterizó por la inestabilidad política derivada de la integración de un gabinete heterogéneo con porfiristas, maderistas e independientes. El proceso de desarme y demovilización de los 60 000 combatientes revolucionarios —de los cuales solo 16 000 se integraron a los Cuerpos de Rurales— generó abiertas fricciones. El principal detractor del licenciamiento fue Emiliano Zapata, quien condicionó el desarme a la inmediata restitución de las tierras comunales prometida en el Plan de San Luis.
Pese a los intentos de mediación de Francisco I. Madero en una reunión celebrada en Cuautla en agosto de 1911, Francisco León de la Barra ordenó al general Victoriano Huerta reprimir militarmente al movimiento zapatista en Morelos. Esta acción forzó el repliegue de Emiliano Zapata a las sierras de Puebla y Guerrero, donde proclamó la creación del Ejército Libertador del Sur. Simultáneamente, surgieron otros movimientos opositores como el Plan de Texcoco, promovido por Andrés Molina Enríquez, y el Plan de Tacubaya, firmado por Paulino Martínez, documentos que acusaban a la dirigencia maderista de traicionar las demandas populares y aliarse con sectores del régimen porfirista.
En este escenario de fragmentación se organizaron las elecciones presidenciales extraordinarias de octubre de 1911. Francisco I. Madero articuló el Partido Constitucional Progresista, llevando a José María Pino Suárez en la candidatura a la vicepresidencia. La fórmula compitió contra el Partido Nacional Católico —que proponía a Francisco León de la Barra para la vicepresidencia—, el partido reyista de Bernardo Reyes y el Partido Liberal Puro de Emilio Vázquez Gómez. La fórmula maderista obtuvo la victoria con el 99 % de los sufragios, asumiendo el ejecutivo el 6 de noviembre de 1911.
La Presidencia de Francisco I. Madero (1911-1913)
El gobierno de Francisco I. Madero impulsó reformas institucionales significativas, destacando las modificaciones constitucionales de noviembre de 1911 que prohibieron la reelección presidencial y vicepresidencial, así como la ley electoral de 1912 orientada a democratizar los comicios y ampliar el padrón de votantes. No obstante, la transformación del aparato gubernamental benefició primordialmente a las clases medias, manteniendo marginados a los sectores campesinos y obreros.
Apenas dos días después de la toma de posesión, las tensiones con el movimiento agrario se agravaron. Ante el rechazo oficial a sus demandas de amnistía, retiro de tropas y reformas agrarias, Emiliano Zapata y Otilio Montaño firmaron el Plan de Ayala el 28 de noviembre de 1911 en Puebla. El manifiesto desconoció a Francisco I. Madero como presidente, lo calificó de dictador por sus vínculos con los hacendados feudales y reconoció a Pascual Orozco como «Jefe de la Revolución». El gobierno combatió esta insurrección mediante campañas de baja intensidad encomendadas al general Felipe Ángeles.
En marzo de 1912, Pascual Orozco rompió definitivamente con el gobierno mediante el Plan de la Empacadora, movilizando a diversos sectores sociales en Chihuahua. Para sofocar este alzamiento, la administración maderista envió al general Victoriano Huerta, quien tras infligir varias derrotas al orozquismo consolidó su influencia militar. Paralelamente, se desarrollaron insurrecciones conservadoras: la de Bernardo Reyes a través del Plan de la Soledad en noviembre de 1911, y la de Félix Díaz en Veracruz en octubre de 1912. Ambos jefes militares fueron capturados e internados en las prisiones de la Ciudad de México.
El mandato maderista enfrentó asimismo la hostilidad del embajador de Estados Unidos, Henry Lane Wilson, opuesto a las políticas fiscales sobre la explotación petrolera y a la mexicanización de las plazas en el sector ferroviario. Henry Lane Wilson envió informes alarmistas a Washington con el propósito de desestabilizar al gobierno mexicano y presionar en favor de los intereses económicos de los inversionistas de su país.
La Decena Trágica y el Golpe de Estado
El 9 de febrero de 1913 se inició un golpe de Estado militar conocido como la Decena Trágica, coordinado por Rodolfo Reyes, Manuel Mondragón y Gregorio Ruiz. Sublevados de la Escuela de Aspirantes de Tlalpan y del cuartel de Tacubaya liberaron a Bernardo Reyes de Santiago Tlatelolco y a Félix Díaz de Lecumberri. Durante el asalto inicial al Palacio Nacional, el general Lauro Villar repelió el ataque en un combate donde falleció Bernardo Reyes, quedando herido el propio Lauro Villar. Félix Díaz y Manuel Mondragón atrincheraron a sus tropas en La Ciudadela.
Francisco I. Madero nombró a Victoriano Huerta como comandante militar de la plaza de la Ciudad de México para sofocar la rebelión. Sin embargo, Victoriano Huerta entorpeció de forma deliberada las acciones bélicas y pactó en secreto con los conspiradores. Tras mandar a detener a Gustavo A. Madero —quien posteriormente fue torturado y asesinado en La Ciudadela— y encarcelar al presidente y al vicepresidente por intermedio del general Aureliano Blanquet, Victoriano Huerta firmó con Félix Díaz el Pacto de la Ciudadela (o Pacto de la Embajada) el 18 de febrero de 1913, bajo el auspicio de Henry Lane Wilson.
El acuerdo estipuló el desconocimiento del Poder Ejecutivo y el compromiso de situar a Victoriano Huerta en la presidencia provisional. La madrugada del 19 de febrero, la Cámara de Diputados aceptó la renuncia forzada de Francisco I. Madero y José María Pino Suárez. El secretario de Gobernación, Pedro Lascuráin, asumió el cargo ejecutivo durante 45 minutos con el único propósito de nombrar a Victoriano Huerta como su sucesor y dimitir. La noche del 22 de febrero de 1913, mientras eran trasladados a la Penitenciaría del Distrito Federal, Francisco I. Madero y José María Pino Suárez fueron ejecutados.
La Dictadura de Victoriano Huerta
Al asumir el Poder Ejecutivo, Victoriano Huerta instauró un régimen dictatorial respaldado por los altos mandos militares, el clero, los latifundistas y la mayoría de las gubernaturas estatales, a excepción de José María Maytorena en Sonora y Venustiano Carranza en Coahuila. Pese a obtener la adhesión de Pascual Orozco a cambio de beneficios presupuestarios para sus tropas, Emiliano Zapata rechazó sus ofertas de amnistía y continuó la contienda militar en el sur.
El régimen encaró una dura oposición dentro del Poder Legislativo. Tras la difusión de un discurso crítico escrito por el senador chiapaneco Belisario Domínguez —quien acusó públicamente a Victoriano Huerta de homicidio y fue posteriormente asesinado—, la Cámara de Senadores y la Cámara de Diputados exigieron garantías para la labor parlamentaria. En respuesta, Victoriano Huerta disolvió ambas cámaras, encarceló a numerosos legisladores y asumió facultades extraordinarias.
En el ámbito internacional, el nuevo presidente estadounidense Woodrow Wilson se negó a reconocer la legitimidad de la dictadura e impuso un embargo de armas. En agosto de 1913, el comisionado John Lind presentó cuatro condiciones al gobierno huertista: un cese al fuego inmediato, la celebración de elecciones libres, la abstención de Victoriano Huerta a postularse y el compromiso de todas las facciones de aceptar los resultados. Ante el rechazo manifestado por el canciller Federico Gamboa, Estados Unidos se declaró oficialmente neutral en la contienda.
La Revolución Constitucionalista
El quebrantamiento del orden legal motivó la organización de la Revolución constitucionalista en marzo de 1913. El Congreso del Estado de Coahuila otorgó facultades extraordinarias al gobernador Venustiano Carranza para crear un ejército restaurador. El 26 de marzo de 1913, en la Hacienda de Guadalupe, en Saltillo, Venustiano Carranza, Lucio Blanco y Jacinto B. Treviño proclamaron el Plan de Guadalupe, el cual desconoció a los tres poderes de la Federación y designó a Venustiano Carranza como Primer Jefe del Ejército Constitucionalista.
La rebelión se articuló militarmente en varias regiones del país:
- División del Noroeste: Comandada por Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles, Salvador Alvarado, Manuel Diéguez y Adolfo de la Huerta, avanzó desde Sonora por la costa del Pacífico hasta el estado de Jalisco.
- División del Norte: Encabezada por Francisco Villa en Chihuahua y la Comarca Lagunera, junto a jefes populares como Maclovio Herrera, Rosalío Hernández y Toribio Ortega, sumando la participación de líderes en Durango como Tomás Urbina, Orestes Pereyra, Calixto Contreras y los hermanos Arrieta León.
- División del Noreste: Dirigida por Pablo González, junto con Jesús Carranza y Francisco Coss.
- División del Centro: Bajo el mando de Pánfilo Natera y Fortunato Maycotte en Zacatecas.
En el centro y sur de la república, la insurrección adoptó dinámicas particulares. En San Luis Potosí operaron de forma independiente los hermanos Cedillo Martínez; en Hidalgo, Nicolás Flores y Vicente Salazar; en Tlaxcala, Máximo Rojas y los hermanos Arenas Pérez; y en Guerrero, Jesús Salgado y Julián Blanco. Por su parte, el movimiento zapatista desconoció a Victoriano Huerta el 4 de marzo de 1913, combatiendo de manera autónoma al régimen federal.
En abril de 1913, la convención de Monclova ratificó el mando de Venustiano Carranza. Al año siguiente, un incidente diplomático en Tampico sirvió de pretexto para que las fuerzas de Estados Unidos ocuparan el puerto de Veracruz el 21 de abril de 1914, impidiendo el desembarco del buque Ipiranga con armamento alemán destinado al gobierno de Victoriano Huerta. Tras la mediación de Argentina, Brasil y Chile (el grupo ABC) en las conferencias de Niagara Falls, se firmó el Tratado de Bucareli, en el cual Estados Unidos se comprometió a reconocer al gobierno provisional resultante del proceso revolucionario.
La Toma de Zacatecas y la Caída de Victoriano Huerta
El avance definitivo contra las fuerzas federales tuvo su punto de inflexión en la Toma de Zacatecas. La ciudad, resguardada por el general Luis Medina Barrón desde los cerros de La Bufa y El Grillo, constituía un nudo ferroviario determinante para el acceso a la capital. El 23 de junio de 1914, la División del Norte comandada por Francisco Villa y Felipe Ángeles lanzó un ofensiva general apoyada por artillería, logrando tomar las posiciones defensivas tras intensos combates que dejaron cinco mil muertos en el bando federal y tres mil entre las filas revolucionarias.
A pesar del triunfo, la rivalidad entre la jefatura constitucionalista y Francisco Villa se profundizó cuando Venustiano Carranza cortó el suministro de carbón a los ferrocarriles de la División del Norte para frenar su avance hacia la Ciudad de México. Esta situación permitió que la División del Noroeste de Álvaro Obregón tomara Guadalajara y encabezara la marcha final sobre la capital.
Acorralado militarmente, Victoriano Huerta renunció a la presidencia el 15 de julio de 1914 y partió al exilio hacia Cuba y Estados Unidos, donde falleció en 1916. El ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Carvajal, asumió interinamente la entrega de la capital, la cual se formalizó el 14 de agosto de 1914 con la firma de los Tratados de Teoloyucan, los cuales estipularon la rendición incondicional y la disolución definitiva del Ejército Federal.
La Guerra de Facciones y la Convención de Aguascalientes
Tras la entrada del Ejército Constitucionalista a la Ciudad de México el 20 de agosto de 1914, se manifestaron hondas fracturas entre los jefes triunfadores. Para atenuar las discrepancias se suscribió el Pacto de Torreón, acordando la reorganización de mandos militares. Posteriormente, Venustiano Carranza convocó a una convención de gobernadores y generales para acordar un programa de gobierno.
Las sesiones de la Convención de Aguascalientes comenzaron el 1 de octubre de 1914 en la Ciudad de México bajo la presidencia de Luis Cabrera, y se trasladaron el 10 de octubre a Aguascalientes para permitir la integración de delegaciones villistas y zapatistas, dirigidas por una mesa ejecutiva integrada por Antonio I. Villarreal, José Isabel Robles, Pánfilo Natera y Vito Alessio Robles. La asamblea acordó la exigencia de renuncia de Venustiano Carranza, el retiro de la vida pública de Francisco Villa y Emiliano Zapata, la adopción del Plan de Ayala y la designación de Eulalio Gutiérrez como presidente interino.
Venustiano Carranza desconoció las resoluciones de la Convención y trasladó su gobierno a Veracruz, donde el 12 de diciembre de 1914 reformó el Plan de Guadalupe e impulsó las leyes agrarias del 6 de enero de 1915 formuladas por Luis Cabrera. Entretanto, las fuerzas de Francisco Villa y Emiliano Zapata ocuparon la capital y sellaron su alianza en el Pacto de Xochimilco el 4 de diciembre de 1914. Incapaz de conciliar los intereses de las facciones, Eulalio Gutiérrez abandonó la capital en enero de 1915, siendo sustituido de forma sucesiva por Roque González Garza y Francisco Lagos Cházaro.
La Victoria Constitucionalista y los Batallones Rojos
El conflicto entre la facción constitucionalista y los sectores convencionistas se resolvió militarmente a lo largo de 1915. El general Álvaro Obregón emprendió una campaña decisiva contra la División del Norte, enfrentándola en cuatro combates librados en el bajío guanajuatense. En la Batalla de Celaya, ocurrida en abril de 1915, las fuerzas dirigidas por Álvaro Obregón infligieron sucesivas derrotas a los efectivos de Francisco Villa, provocándoles miles de bajas. Durante la última fase bélica de la región, en la Batalla de Santa Ana del Conde, Álvaro Obregón fue alcanzado por un fragmento de metralla que derivó en la amputación de su brazo derecho.
Un factor social clave para el triunfo carrancista fue la alianza suscrita el 17 de febrero de 1915 entre el gobierno constitucionalista y la Casa del Obrero Mundial (COM), una organización sindical fundada en 1912. Promovida por el pintor Gerardo Murillo («Dr. Atl») y Álvaro Obregón, la directiva de la COM aceptó reclutar trabajadores urbanos para integrarlos a las filas de contención militar. El coronel Ignacio Henríquez organizó hasta seis Batallones rojos, sumando entre cuatro mil y siete mil obreros del Distrito Federal que combatieron contra las tropas campesinas del sur y del norte entre abril y septiembre de 1915. En agosto de 1916, el constitucionalismo recuperó definitivamente el control de la Ciudad de México.
El Conflicto con Estados Unidos y la Expedición Punitiva
En octubre de 1915, el gobierno de Woodrow Wilson otorgó el reconocimiento de facto a la administración de Venustiano Carranza. Sintiéndose traicionado y considerando que el régimen había cedido soberanía nacional a cambio de apoyo internacional, Francisco Villa perpetró una serie de represalias contra ciudadanos estadounidenses. El 11 de enero de 1916, un destacamento villista interceptó un tren en Santa Isabel, Chihuahua, provocando la muerte de 17 ingenieros y mineros extranjeros.
El 10 de mayo de 1916, Francisco Villa comandó un ataque sorpresivo contra el poblado de Columbus, Nuevo México, asaltando los cuarteles del 13.º Regimiento de Caballería. El enfrentamiento saldó con la muerte de siete soldados y siete civiles estadounidenses, así como cuantiosas bajas entre las filas invasoras. Como respuesta a la agresión, el Congreso de los Estados Unidos autorizó la Expedición Punitiva, una intervención militar de once meses comandada por el general John J. Pershing.
Las tropas estadounidenses, que llegaron a desplegar hasta 15 000 efectivos en el estado de Chihuahua, sostuvieron choques armados contra la población civil en Parral y contra unidades del Ejército Constitucionalista en la Batalla de El Carrizal en junio de 1916. En enero de 1917, los contingentes de la Expedición Punitiva abandonaron el territorio mexicano sin haber logrado la captura de Francisco Villa.
El Congreso Constituyente y la Constitución de 1917
A finales de 1916, Venustiano Carranza convocó a un Congreso Constituyente en la ciudad de Querétaro con la finalidad de restaurar el orden legal e incorporar las reivindicaciones sociales debatidas durante el conflicto armado. La asamblea estuvo compuesta exclusivamente por diputados carrancistas, excluyendo a representantes villistas y zapatistas, aunque adoptó preceptos planteados por estas facciones.
Durante las sesiones, extendidas hasta el 31 de enero de 1917, la facción moderada del constitucionalismo encabezada por Venustiano Carranza debatió intensamente contra la corriente progresista liderada por Pastor Rouaix y Francisco J. Múgica. La nueva Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos fue promulgada el 5 de febrero de 1917.
Entre sus artículos fundamentales destacan:
- Artículo 3.º: Estableció la educación laica, gratuita y obligatoria impartida por el Estado.
- Artículo 27.º: Afirmó el dominio originario de la Nación sobre las tierras, aguas y el subsuelo, restringiendo la propiedad privada de corporaciones religiosas.
- Artículo 123.º: Reglamentó las relaciones laborales, fijando derechos obreros e instaurando la intervención estatal en los conflictos de trabajo.
- Artículo 130.º: Determinó la separación entre la Iglesia y el Estado, retirando personalidad jurídica y bienes a las corporaciones religiosas.
El 6 de febrero de 1917 se emitieron las convocatorias a comicios generales. Tras la jornada electoral de marzo, Venustiano Carranza fue electo presidente con el 98 % de los votos, asumiendo la jefatura del Ejecutivo el 1 de mayo de 1917 para el período 1917-1920.
Focos de Resistencia y el Conflicto Faccional (1917-1920)
El gobierno constitucional de Venustiano Carranza encaró la continua insurrección de múltiples grupos armados clasificados historiográficamente en tres corrientes:
- Revolucionarios anticonstitucionalistas: Agrupaba a las tropas de Francisco Villa en el norte, la resistencia agraria de Emiliano Zapata en el sur, los cedillistas en San Luis Potosí, los arenistas en Tlaxcala y los calimayoristas en Chiapas.
- Contrarrevolucionarios: Incluía a los pelaecistas en las zonas petroleras del Golfo de México; los felicistas de Félix Díaz en su campaña por Tamaulipas, Oaxaca, Chiapas y Veracruz; los soberanistas en Oaxaca liderados por José Inés Dávila y Guillermo Meixueiro; los mapachistas y pinedistas (finqueros) en Chiapas; y los aguilaristas en Oaxaca.
- Insurrectos sin bandera: Grupos como los altamiranistas, cintoristas y chavistas en Michoacán, estos últimos derrotados en Huandacareo en enero de 1918.
Para sofocar el alzamiento en el sur, el gobierno encomendó al general Pablo González Garza una campaña de Pacificación en Morelos. El coronel Jesús María Guajardo fingió un distanciamiento con el alto mando carrancista para ganarse la confianza de Emiliano Zapata. El 10 de abril de 1919, mediante una emboscada preparada en la Hacienda de Chinameca, los efectivos de la guardia de honor abrieron fuego sobre Emiliano Zapata al momento de ingresar al recinto, causándole la muerte.
El Plan de Agua Prieta y el Asesinato de Venustiano Carranza
Al aproximarse la Sucesión presidencial de 1920, Venustiano Carranza promovió la candidatura civil de Ignacio Bonillas e intentó procesar judicialmente a Álvaro Obregón. En respuesta, los generales sonorenses Plutarco Elías Calles, Álvaro Obregón y Adolfo de la Huerta proclamaron el Plan de Agua Prieta en abril de 1920, declarando la soberanía del estado de Sonora y desconociendo al gobierno federal.
Ante el avance irremediable de las fuerzas de la Revolución de Agua Prieta hacia la capital, Venustiano Carranza evacuó la Ciudad de México en mayo de 1920 en un convoy ferroviario con rumbo a Veracruz, trasladando el erario, maquinaria de la Casa de Moneda y mobiliario de Palacio Nacional. La comitiva fue interceptada en la sierra norte de Puebla, donde el presidente fue emboscado y asesinado en la comunidad de Tlaxcalantongo el 21 de mayo de 1920.
Pacificación Nacional y Gobiernos Postrevolucionarios (1920-1928)
Tras el fallecimiento de Venustiano Carranza, el Congreso de la Unión nombró a Adolfo de la Huerta como presidente interino el 1 de junio de 1920. Durante su gestión se concretaron los Convenios de Sabinas el 28 de julio de 1920, mediante los cuales Francisco Villa abandonó la vida militar a cambio de la propiedad de la Hacienda de Canutillo, en Chihuahua. En septiembre de ese año se celebraron comicios en los que resultó electo Álvaro Obregón, quien tomó posesión el 1 de diciembre de 1920.
El periodo de Álvaro Obregón (1920-1924) trajo una relativa estabilidad, violentada el 20 de julio de 1923 por el asesinato de Francisco Villa en una emboscada en Parral, Chihuahua, planeada por Jesús Salas Barraza e integrada por ejecutores que abatieron al caudillo junto con su escolta, sobrevivientes únicamente el general Ramón Contreras. Hacia el final del mandato se desencadenó la Rebelión delahuertista, encabezada por Adolfo de la Huerta en oposición a la candidatura presidencial de Plutarco Elías Calles, la cual movilizó a dos tercios del ejército hasta su derrota militar en marzo de 1924.
Plutarco Elías Calles asumió el Ejecutivo para el septenio 1924-1928. Su política de aplicación de las cláusulas religiosas constitucionales provocó el estallido de la Guerra Cristera. Tras impulsar reformas legislativas que permitieron la reelección no consecutiva, Álvaro Obregón ganó nuevamente las elecciones de julio de 1928, pero fue asesinado antes de tomar posesión por el militante católico José de León Toral en un restaurante de la Ciudad de México. Tras el magnicidio, Plutarco Elías Calles proclamó el fin de la era de los caudillos y la fundación en 1929 del Partido Nacional Revolucionario (posteriormente Partido de la Revolución Mexicana y Partido Revolucionario Institucional), estructura que gobernó la nación durante siete décadas.
La Revolución Mexicana en Yucatán
El proceso revolucionario en el estado de Yucatán presentó dinámicas particulares vinculadas a la hegemonía de la industria del henequén. La oligarquía local —denominada la «casta divina»— mantuvo su predominio económico hasta la llegada del general Salvador Alvarado en 1915, nombrado gobernador por Venustiano Carranza. Salvador Alvarado promulgó las leyes conocidas como «Las Cinco Hermanas» y promovió la realización del Primer Congreso Feminista de Yucatán, hito precursor en México y América Latina.
Entre 1922 y 1924, la gubernatura fue asumida por el líder socialista Felipe Carrillo Puerto, hermano de la activista Elvia Carrillo Puerto. Durante su administración se fundó la Universidad Nacional del Sureste, se aprobó la Ley del Divorcio y se concedió el derecho de voto ejecutivo y pasivo a las mujeres del estado. El régimen socialista de Felipe Carrillo Puerto concluyó a principios de 1924, cuando fue derrocado y ejecutado por tropas alineadas a la rebelión delahuertista al mando de Juan Ricárdez Broca y Hermenegildo Rodríguez.
Resumen
La Revolución mexicana constituyó un proceso de transformación sociopolítica y militar desarrollado entre 1910 y los años subsecuentes a la promulgación de la Constitución de 1917. Originado como un movimiento antirreeleccionista impulsado por Francisco I. Madero para derrocar la dictadura de 35 años de Porfirio Díaz Mori, el conflicto derivó rápidamente en una insurrección popular motivada por profundas demandas de justicia agraria, derechos laborales e inclusión política de las clases campesinas y obreras.
La caída del régimen porfirista y la posterior ejecución de Francisco I. Madero durante la Decena Trágica desencadenaron la Revolución constitucionalista, liderada por Venustiano Carranza, Álvaro Obregón y Francisco Villa, la cual derrocó la dictadura de Victoriano Huerta. Sin embargo, las discrepancias ideológicas entre las facciones derivaron en un prolongado enfrentamiento entre el constitucionalismo moderado y las fuerzas convencionistas de Francisco Villa y Emiliano Zapata.
El triunfo militar de la facción constitucionalista permitió la consolidación del marco jurídico e institucional contemporáneo mediante la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, pacto que consagró derechos sociales inéditos como el dominio público sobre los recursos naturales, la reforma agraria y la regulación laboral estatal. El proceso culminó formalmente tras la liquidación física de los principales caudillos militares y la posterior transición impulsada por Plutarco Elías Calles hacia un sistema de gobierno institucionalizado.
Las Etapas Clave
1. Maderismo (1910 - 1913): Caída del Porfiriato y choque social.
Francisco I. Madero promulga el Plan de San Luis para derrocar a Porfirio Díaz. Díaz renuncia en 1911 y Madero asume la presidencia. Sin embargo, al no concretar la reforma agraria de inmediato, se distancia de Emiliano Zapata (Plan de Ayala). En febrero de 1913, el golpe de Estado de la Decena Trágica termina con el asesinato de Madero.
2. Lucha Constitucionalista (1913 - 1914): Unión contra la dictadura militar.
Venustiano Carranza proclama el Plan de Guadalupe para derrocar al usurpador Victoriano Huerta. Se forma el Ejército Constitucionalista, uniendo temporalmente a Carranza, Álvaro Obregón, Pancho Villa y Emiliano Zapata. Tras aplastar al ejército federal, Huerta renuncia en julio de 1914.
3. Guerra de Facciones (1914 - 1917): Enfrentamiento entre revolucionarios.
Tras la Convención de Aguascalientes, el movimiento se divide en dos grandes bandos: los convencionistas (Villa y Zapata, con agenda agrarista y popular) y los constitucionalistas (Carranza y Obregón, con visión legalista y de Estado). Las cruentas victorias de Obregón sobre Villa inclinan la balanza.
4. Consolidación y Constitución (1917 - 1920): Institucionalización del movimiento.
Carranza promulga la Constitución de 1917 en Querétaro, incorporando derechos sociales inéditos (artículos 3, 27 y 123). La etapa cierra en 1920 con el Plan de Agua Prieta, el asesinato de Carranza y la llegada de Álvaro Obregón al poder, iniciando la institucionalización.
Líderes Principales
| Líder | Ficción / Bando | Proyecto Ideológico |
| Francisco I. Madero | Antirreeleccionista | Democracia liberal, reforma política y fin del Porfiriato. |
| Emiliano Zapata | Ejército Libertador del Sur | Reforma agraria radical ("La tierra es de quien la trabaja"). |
| Francisco "Pancho" Villa | División del Norte | Justicia social, derechos laborales y reparto de tierras en el norte. |
| Venustiano Carranza | Ejército Constitucionalista | Restablecimiento del orden legal y nacionalismo económico. |
| Álvaro Obregón | Grupo Sonora / Constitucionalista | Pragmatismo militar, modernización del Estado y alianzas obreras. |
Batallas Decisivas
- Toma de Ciudad Juárez (mayo de 1911): Las fuerzas de Pascual Orozco y Pancho Villa toman la ciudad fronteriza, obligando a Porfirio Díaz a firmar los Tratados de Ciudad Juárez y renunciar.
- Toma de Zacatecas (junio de 1914): La División del Norte de Pancho Villa destruye el núcleo del ejército de Victoriano Huerta. Fue el combate más sangriento de la lucha contra la dictadura y selló la caída del régimen militar.
- Batalla de Celaya (abril de 1915): El enfrentamiento definitivo de la guerra de facciones. Álvaro Obregón utilizó trincheras, alambre de espino y ametralladoras (aprendido de la Primera Guerra Mundial) para neutralizar las famosas cargas de caballería de Pancho Villa, destruyendo el poder militar de la División del Norte.
Dato clave: La batalla de Celaya es considerada el combate militar más masivo de la historia de América Latina, movilizando a más de 30,000 soldados por bando.
Preguntas & Respuestas (FAQ)
- ¿Quién fue Porfirio Díaz?
- Porfirio Díaz fue el presidente de México durante una dictadura que duró 35 años, desde 1876 hasta 1911.
- ¿Cuáles fueron los principales actores políticos en la Revolución Mexicana?
- Francisco I. Madero fue uno de los líderes revolucionarios que proclamó el Plan de San Luis, convocando a levantarse contra el gobierno.
- ¿Cuándo y dónde comenzó la Revolución Mexicana?
- La Revolución Mexicana estalló el 20 de noviembre de 1910 en respuesta al régimen dictatorial de Porfirio Díaz.
- ¿Cómo se desarrollaron los antecedentes sociales y económicos que llevaron a la Revolución?
- El despojo de tierras, el endeudamiento permanente y las crisis económicas fueron factores clave en los antecedentes sociales y económicos que llevaron a la Revolución.
- ¿Quién fue Francisco I. Madero?
- Francisco I. Madero fue uno de los líderes revolucionarios que proclamó el Plan de San Luis, convocando a levantarse contra el gobierno de Porfirio Díaz.
Redacción del artículo
Bibliografía
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Citar este artículo
Delgado, R.N. (2025). Revolución mexicana. Historia Mexicana. https://historiamexicana.com/revolucion-mexicana/
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Delgado, Rodrigo Núñez. “Revolución mexicana.” Historia Mexicana. Publicado el 26 de abril de 2025. https://historiamexicana.com/revolucion-mexicana/
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}Links externos
- «Revolución Mexicana: Un resumen del 20 de noviembre de 1910»web.archive.org
- «Causas y Consecuencias de la Revolución mexicana»ejemplos.co
- «¿QUÉ CAMBIÓ LA REVOLUCIÓN MEXICANA?»commonlit.org
- «ENTENDER LA REVOLUCIÓN MEXICANA, 1910-1920»anahuac.mx
- «5 de Febrero, Conmemoración de la Promulgación de la Constitución»explorandomexico.com.mx
- «La Revolución mexicana 1910-1917»web.archive.org
- «La Revolución mexicana»web.archive.org
- «La Revolución Mexicana concluyó en los años 40: Alan Knight»web.archive.org
- «Porfirio Díaz Mori - Memoria Política de México»memoriapoliticademexico.org
- «Historia y personajes de México: Porfirio Díaz»sanmiguelguide.com
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Publicado por historiamexicana.com el 26 de abril de 2025. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.
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