Leona Vicario

Reconocida como la Benemérita y Dulcísima Madre de la Patria, Leona Vicario desempeñó un rol determinante en la Independencia de México al financiar y coordinar redes de inteligencia para los insurgentes. Además de su destacada labor logística y de espionaje, es considerada la primera mujer periodista del país por sus vehementes escritos en defensa de la libertad y la autonomía femenina.

07/08/2026 · Actualizado: 07/08/2026

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María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador, conocida históricamente como Leona Vicario, representó una de las figuras más relevantes, influyentes y determinantes dentro del proceso de la Independencia de México. Perteneciente al grupo clandestino de Los Guadalupes, destacó por destinar su considerable patrimonio personal al financiamiento de la causa insurgente, asumiendo graves riesgos personales y políticos en un contexto de intensa persecución virreinal. Su trayectoria abarcó múltiples dimensiones, desde el espionaje y el suministro de pertrechos de guerra hasta el ejercicio activo del periodismo, campo en el que es reconocida como la primera mujer periodista del país.

A lo largo de su vida y tras su fallecimiento, su figura acumuló distinciones institucionales de carácter excepcional, entre las que sobresalen los títulos de Benemérita y Dulcísima Madre de la Patria. Asimismo, se convirtió en la única mujer en la historia mexicana en recibir honores y funerales de Estado. Hacia finales de la década de 1920, la historiografía y la memoria pública la consagraron bajo la apelación de "La mujer fuerte de la Independencia", consolidando su imagen como un baluarte fundamental del pensamiento autonomista y de la consolidación de la nación mexicana.

Contenido

Orígenes familiares y formación académica

María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador nació en la Ciudad de México el 10 de abril de 1789, aunque sus primeros años transcurrieron en Toluca. Fue hija única del matrimonio conformado por Gaspar Martín Vicario y Camila Fernández de San Salvador y Montiel. Su padre era un comerciante originario de Ampudia, España, que se estableció en el territorio novohispano en busca de fortuna, logrando amasar un patrimonio considerable y consolidar una notable posición social que lo llevó a ejercer el cargo de Regidor Vitalicio de la Ciudad de México. Su madre era nativa de Toluca y descendiente directa de Ixtlilxochitl II, último tlatoani de Texcoco.

Una figura de singular influencia en su entorno familiar fue su tío materno, Agustín Pomposo Fernández de San Salvador, distinguido jurista, oidor de la Real Audiencia de México y rector de la Real y Pontificia Universidad de México. Agustín Pomposo se había destacado desde muy joven en las letras locales tras redactar la oda Sentimientos de la Nueva España con motivo de la muerte del virrey Antonio María Bucareli, y posteriormente, en 1787, los versos La América llorando por la temprana muerte de D. Bernardo de Gálvez, obras donde dejó manifiesta una marcada adhesión a la monarquía española. Tras la muerte de Gaspar Martín Vicario cuando Leona Vicario contaba con 18 años, y el posterior deceso de su madre poco tiempo después, la joven quedó formalmente bajo la tutela y cuidado de su tío.

A pesar de las convenciones de la época, la educación de Leona Vicario adquirió un carácter extraordinario debido al empeño de su padre por inculcarle el estudio de las disciplinas intelectuales. Si bien recibió la instrucción tradicional orientada a la lectoescritura, la costura y el bordado, fue introducida tempranamente en la literatura, la filosofía, las ciencias, el latín, el francés y los principios fundamentales de las matemáticas. Mostró una notable vocación lectora, aficionándose a obras como la Idea del Universo del jesuita Lorenzo Hervás y Panduro, la Historia natural, general y particular de Georges Louis Leclerc, conde de Buffon, el Teatro crítico universal de Benito Feijóo y El nuevo Robinson de Joachim Campe. Su lectura predilecta fue Las aventuras de Telémaco de François Fénelon, obra que tradujo íntegramente del francés al español. Complementó su formación académica con estudios en artes, música, y cursos de pintura y dibujo impartidos por el pintor Tirado.

En el ámbito religioso, le fue inculcado el cristianismo desde la infancia; no obstante, desarrolló una visión particular al comprender la fe como un elemento de identidad para discutir el proyecto humano. Mantuvo una postura neutral ante las dos principales devociones de la época, rehusando manifestar preferencia por la Virgen de los Remedios —asociada al bando español y de quien se afirmaba que no hablaba con los indígenas— ni por la Virgen de Guadalupe, que posteriormente se transformaría en el emblema insurgente y a la que se le atribuía un papel consolador hacia los nativos. Al no sentirse convencida por los conceptos que ambas representaban, declinó afiliarse a ninguno de los dos cultos.

Contexto político, juventud y compromisos iniciales

Conforme maduró su pensamiento, Leona Vicario se convenció de los ideales de autonomía promovidos por diversos sectores de las élites e intelectuales de la Nueva España. Decidida a tomar parte en la vida pública, comenzó a asistir a tertulias políticas y encuentros culturales, desafiando la desaprobación de su tío Agustín Pomposo Fernández de San Salvador. En estos espacios estableció contacto y estrechó vínculos con otras mujeres destacadas de postura independentista, entre las que figuraban Josefa Ortiz de Domínguez y Mariana del Toro y Lazarín.

Las discrepancias ideológicas entre Leona Vicario y su tutor no impidieron que este le otorgara autorización para habitar una vivienda independiente con el propósito de garantizar su comodidad, aunque adquirió una propiedad adyacente para mantener un seguimiento cercano sobre sus actividades, decisión que resultó atípica para los usos sociales virreinales. Durante la etapa en que aún vivía su madre, se había comprometido en matrimonio con Octaviano Obregón y Gómez, abogado y militar nativo de León, Guanajuato, perteneciente a una de las familias con mayor riqueza del territorio novohispano. Tanto Octaviano Obregón como su padre profesaban una abierta simpatía por la autonomía local; sin embargo, al descubrirse diversas conspiraciones en contra de la Corona en las que se hallaban involucrados, ambos debieron refugiarse en la ciudad de Cádiz, España. El enlace matrimonial se postergó indefinidamente, y aunque Octaviano Obregón retornó más tarde a su tierra natal para desempeñarse como diputado suplente ante las Cortes Generales Extraordinarias, nunca regresó a la Ciudad de México para consumar las nupcias, mientras Vicario albergaba dudas sobre la autenticidad de sus sentimientos.

En el año 1808, el joven yucateco Andrés Quintana Roo arribó a la Ciudad de México con el fin de concluir sus estudios en jurisprudencia y obtener el título de abogado. Guiado por su propia afinidad con el pensamiento autonomista novohispano, ingresó al despacho jurídico de Agustín Pomposo Fernández de San Salvador para llevar a cabo sus prácticas profesionales. Fue en ese contexto donde Leona Vicario y Andrés Quintana Roo se conocieron, desarrollando progresivamente un vínculo afectivo que los llevó a formalizar una relación de pareja. No obstante, cuando Quintana Roo solicitó la mano de la joven, Agustín Pomposo se negó rotundamente a conceder la autorización para el matrimonio.

Participación en la Guerra de Independencia

El estallido del movimiento insurgente encabezado por el cura Miguel Hidalgo y Costilla el 16 de septiembre de 1810 entusiasmó a Leona Vicario y Andrés Quintana Roo, quienes compartían un profundo fervor patriótico. La decisión de Vicario de sumarse a la causa rebelde estuvo influenciada tanto por el intercambio de ideas con su pareja como por la trayectoria de su antiguo prometido Octaviano Obregón y Gómez y del padre de este. Tras la negativa de su tío a autorizar su enlace, Andrés Quintana Roo abandonó la capital para dirigirse a Tlalpujahua, integrándose a las fuerzas del general Ignacio López Rayón. Por su parte, Vicario intensificó exponencialmente sus actividades operativas en la Ciudad de México.

Leona Vicario se convirtió en una de las primeras colaboradoras en establecer canales directos de comunicación con los mandos insurgentes. Desde su residencia, la cual transformó en un centro logístico de espionaje y organización, remitió información estratégica, coordinó mensajeros y financió con su caudal privado la compra de pertrechos, medicinas y el traslado de aliados. Entre sus aportes más significativos figuró el financiamiento para enviar armeros de origen vasco e insumos a los talleres militares de Tlalpujahua. De igual forma, formalizó su adhesión a Los Guadalupes, una red secreta cuyos miembros, al pertenecer a los círculos distinguidos de la sociedad virreinal, disponían de información privilegiada. Esta organización desempeñaba labores de inteligencia y llegó a proyectar la captura del virrey con el fin de condicionar su liberación a la concesión de la autonomía para la Nueva España.

El 28 de febrero de 1813, al término de una ceremonia religiosa en el templo de La Profesa, Vicario fue advertida de que sus actividades habían sido descubiertas tras la aprehensión de uno de sus correos de confianza, Mario Salazar, a quien interceptaron con mercancías consignadas a ella. Ante la inminencia de su captura y haciendo caso omiso de quienes le aconsejaban abstenerse de actuar, emprendió la huida disfrazada y a pie hacia Huixquilucan, acompañada por dos de sus más cercanas amigas y damas de compañía. Su objetivo era llegar a Tlalpujahua o alcanzar la ciudad de Oaxaca, donde la aguardaba Andrés Quintana Roo. Al enterarse de su fuga y de los comentarios críticos expresados por la pareja contra sus decretos, el jefe realista Félix María Calleja ordenó la persecución de la insurgente y la confiscación total de sus bienes.

Detención, cautiverio y evasión

Pocos días después de su huida, Leona Vicario fue aprehendida por las autoridades virreinales y conducida de regreso a la Ciudad de México. A fin de evitar que fuera ingresada en una cárcel común, su tío Agustín Pomposo Fernández de San Salvador intercedió para que quedara bajo custodia e incomunicada en las instalaciones del Colegio de San Miguel de Belén. Durante el proceso judicial instruido en su contra, la fiscalía le imputó cargos por conspicua adhesión a la rebelión, conspiración y traición contra la Corona española, así como por difamar de manera sistemática las actuaciones del gobierno colonial y de los conquistadores.

A lo largo de los interrogatorios, Vicario mantuvo una postura de firmeza y temple, rehusando revelar la identidad de sus aliados o dar información sobre la red secreta insurgente. Permaneció en condición de prisionera durante 42 días. Su evasión se concretó el 22 de abril de 1813 mediante un plan ejecutado por miembros de Los Guadalupes, entre los que se encontraban el pintor José Luis Rodríguez Alconedo, el coronel Francisco Arroyave y Antonio Vázquez, quienes contaron con la complicidad de varias religiosas del convento con las que Vicario había entablado amistad.

Tras permanecer oculta durante un tiempo en la capital, abandonó la ciudad nuevamente disfrazada y emprendió el viaje hacia Oaxaca. En esa zona se integró a las tropas comandadas por el general José María Morelos y Pavón y se reencontró con Andrés Quintana Roo, con quien contrajo matrimonio el 6 de noviembre de 1813. La proyección pública de la pareja se incrementó cuando Morelos designó a Quintana Roo como Presidente del Congreso de Chilpancingo. Consciente de los sacrificios financieros de Vicario, Morelos mantuvo correspondencia con ella y promovió la asignación de una pensión económica en su favor, medida que fue ratificada e institucionalizada por el propio Congreso de Chilpancingo el 22 de diciembre de 1813.

Persecución en el conflicto y la amnistía

La captura y ejecución del general José María Morelos en 1815 sumió al movimiento insurgente en una etapa de dispersión, obligando a Leona Vicario y a su esposo a refugiarse en las zonas rurales de la Tierra Caliente de Michoacán. Durante este periodo de constante desplazamiento y acoso por parte de las fuerzas realistas, la pareja rechazó categóricamente los ofrecimientos de indulto emitidos por las autoridades virreinales. Vicario se opuso a someterse a dicha medida al considerar que aceptar la amnistía equivalía a traicionar sus principios autonomistas.

En 1817, mientras se hallaban ocultos en una cueva de la región de Tierra Caliente, Vicario dio a luz a su primera hija, a quien nombró Genoveva. La familia se trasladó posteriormente al poblado de Tlatlaya para evadir las patrullas enemigas. En momentos en que Andrés Quintana Roo se encontraba ausente en búsqueda de auxilios, las tropas realistas localizaron el escondite y capturaron a Leona Vicario junto con su recién nacida. Tras ser aprehendidas, fueron trasladadas primeramente a la localidad de Tejupilco y de allí enviadas a Temascaltepec.

Al tener conocimiento de la aprehensión de su esposa e hija, Andrés Quintana Roo resolvió entregarse a las autoridades coloniales para solicitar la aplicación del indulto anteriormente rechazado. La Corona otorgó la gracia de la amnistía a la familia con la condición inicial de que abandonaran el territorio de la Nueva España y se exiliaran en la ciudad de Cádiz, España. Sin embargo, a causa de la absoluta falta de recursos económicos para costear el viaje transatlántico, las autoridades les permitieron fijar su residencia en Toluca. En 1820 se les autorizó finalmente el retorno a la Ciudad de México, donde lograron restablecer su posición financiera y donde nació, al año siguiente, su segunda hija, llamada María.

Actividad posterior a la independencia y labor periodística

Una vez consumada la Independencia de México en 1821, Leona Vicario continuó participando en la esfera pública mediante la creación de empresas y organizaciones familiares, el auxilio constante a sectores desfavorecidos —convirtiendo su residencia en un asilo para personas de escasos recursos— y la defensa abierta de la legitimidad de la causa insurgente. En este periodo nació su tercera hija, Dolores, cuyo nombre fue elegido en conmemoración de la villa de Dolores, lugar donde el cura Hidalgo había iniciado la insurrección en 1810.

Con el objetivo de restituir el patrimonio familiar que había entregado a la causa patriótica y garantizar el futuro de sus hijas, Vicario elevó una solicitud formal ante el Supremo Congreso Constituyente. Tras evaluar la liquidación de las aportaciones, que alcanzaban la cifra aproximada de 112,000 pesos, el gobierno le adjudicó en 1823 una propiedad en la hacienda de Ocotepec y dos inmuebles urbanos en la Ciudad de México: uno situado en la plaza de Santo Domingo y otro en la calle de Cocheras. A nivel regional, el estado de Coahuila y Texas honró su trayectoria en 1827 decretando el cambio de denominación de la villa de Saltillo, la cual pasó a llamarse villa Leona Vicario.

Paralelamente a sus labores logísticas durante la contienda, Vicario desarrolló una prolífica carrera en la prensa escrita, colaborando en publicaciones periódicas clave como El Ilustrador Americano, El Correo Americano del Sur y El Semanario Patriótico Americano. Posteriormente, durante la administración del presidente Anastasio Bustamante, fundó junto a su esposo el diario El Federalista. Desde las páginas de este periódico, la pareja mantuvo una firme postura crítica hacia el gobierno de Bustamante, lo que les valió persecuciones políticas. El ejercicio de la redacción combativa y su labor como difusora de las ideas libertarias le valieron ser reconocida como la primera mujer periodista en la historia del país.

En el marco de sus escritos en El Federalista, Leona Vicario entabló un célebre debate público contra el político e historiador conservador Lucas Alamán. Alamán había sostenido la tesis de que las mujeres que participaron en la gesta de Independencia de México lo habían hecho motivadas únicamente por el afecto personal o el amor hacia los hombres de su entorno. En respuesta a estas afirmaciones, Vicario publicó una réplica en la que defendió la autonomía de la conciencia política femenina:

«Confiese Sr. Alamán que no sólo el amor es el móvil de las acciones de las mujeres; que ellas son capaces de todos los entusiasmos y que los sentimientos de la gloria y la libertad no les son unos sentimientos extraños; antes bien vale obrar en ellos con más vigor, como que siempre los sacrificios de las mujeres, sea el cual fuere el objeto o causa por quien las hacen, son desinteresados, y parece que no buscan más recompensa de ellos, que la de que sean aceptadas. Por lo que a mí toca, sé decir que mis acciones y opiniones han sido siempre muy libres, nadie ha influido absolutamente en ellas, y en este punto he obrado con total independencia y sin atender que las opiniones que han tenido las personas que he estimado. Me persuado de que así serán todas las mujeres, exceptuando a las muy estúpidas, y a las que por efecto de su educación hayan contraído un hábito servil. De ambas clases hay también muchísimos hombres.»

Fallecimiento y honores fúnebres

Los últimos años de Leona Vicario estuvieron marcados por la pérdida de familiares cercanos. En 1840 falleció el padre de Andrés Quintana Roo, y al año siguiente murió su tío y antiguo tutor, Agustín Pomposo Fernández de San Salvador. Finalmente, el 21 de agosto de 1842, Leona Vicario falleció a los 53 años de edad en su residencia de la calle de Cocheras, en la Ciudad de México. Su velatorio se llevó a cabo en el templo de Santo Domingo.

Ante su deceso, el presidente Antonio López de Santa Anna decretó la realización de funerales de Estado, convirtiéndola en la única mujer en la historia del país en recibir este tipo de solemnidades oficiales. El 25 de agosto de 1842, cuatro días después de su fallecimiento, fue declarada formalmente "Benemérita y Dulcísima Madre de la Patria".

Sus restos mortales fueron depositados inicialmente en el Panteón de Santa Paula. El 28 de mayo de 1900, fueron trasladados, junto con los de su cónyuge Andrés Quintana Roo, a la Rotonda de las Personas Ilustres situada en el Panteón Civil de Dolores. En 1925, sus cenizas fueron reubicadas en el monumento de la Columna de la Independencia. Con motivo de las celebraciones del Bicentenario, el 30 de mayo de 2010, sus restos fueron conducidos al Museo Nacional de Historia en el Castillo de Chapultepec para ser sometidos a procesos de análisis, conservación y autentificación. Posteriormente, el 15 de agosto de 2010, se les trasladó al Palacio Nacional, donde formaron parte de la exposición México 200 años, la Construcción de la Patria en la Galería Nacional, antes de ser restituidos de forma definitiva al monumento de la Columna de la Independencia en 2011.

Resumen

Leona Vicario (1789-1842) fue una figura central de la Independencia de México, destacada por su apoyo financiero, logístico e intelectual a la causa insurgente. Pese a provenir de una familia acomodada de la Ciudad de México y quedar bajo la tutela del jurista realista Agustín Pomposo Fernández de San Salvador, adoptó decididamente los ideales autonomistas. Formó parte de la red secreta Los Guadalupes, desde donde financió el envío de dinero, armas y medicinas a los campamentos rebeldes en Tlalpujahua, además de actuar como espía y mensajera.

A lo largo del conflicto sufrioles rigores de la persecución virreinal, incluyendo un encarcelamiento de 42 días en el Colegio de San Miguel de Belén en 1813 y el embargo de sus bienes por orden de Félix María Calleja. Tras ser liberada por un comando insurgente, se unió a las fuerzas de José María Morelos y Pavón y contrajo matrimonio con Andrés Quintana Roo. Vivió años en la clandestinidad y la huida, llegando a dar a luz a su primera hija en una cueva de Tierra Caliente, hasta acogerse al indulto en 1818 tras ser capturada por el ejército realista.

Pionera del periodismo en México, colaboró en cabeceras patrióticas como El Ilustrador Americano y fundó El Federalista, desde donde sostuvo célebres debates públicos frente a intelectuales conservadores como Lucas Alamán en defensa de la capacidad política e independencia ideológica de la mujer. Tras su muerte en 1842, recibió funerales de Estado y fue proclamada Benemérita y Dulcísima Madre de la Patria, manteniéndose su legado presente en la nomenclatura urbana, escolar e institucional del país.

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Preguntas & Respuestas (FAQ)

¿Quién fue Leona Vicario?
Fue una destacada heroína de la Independencia de México, financista del movimiento insurgente, espía y la primera mujer periodista del país.
¿Qué rol desempeñó en la Guerra de Independencia?
Formó parte de la sociedad secreta Los Guadalupes, financió armas y pertrechos, transmitió información clave y apoyó a los generales insurgentes.
¿Con quién estuvo casada Leona Vicario?
Contrajo matrimonio en 1813 con el abogado, político e intelectual independentista Andrés Quintana Roo.
¿Por qué se le considera la primera periodista de México?
Por su constante colaboración y redacción en periódicos patrióticos como El Ilustrador Americano, El Semanario Patriótico Americano y El Federalista.
¿Qué honores póstumos recibió Leona Vicario?
Fue nombrada Benemérita y Dulcísima Madre de la Patria, convirtiéndose en la única mujer en la historia de México en recibir funerales de Estado.

Redacción del artículo

Bibliografía

  • Vicario, L. (1813-1842). Escritos y colaboraciones periodísticas en El Federalista y periódicos insurgentes. Ciudad de México.
  • Fernández de San Salvador, A. P. (1787). La América llorando por la temprana muerte de D. Bernardo de Gálvez. Ciudad de México.
  • Congreso Constituyente de México. (1823). Decreto de restitución de bienes y honores a Leona Vicario. Ciudad de México.

Citar este artículo

Treviño, M.F.G. (2026). Leona Vicario. Historia Mexicana. https://historiamexicana.com/leona-vicario/

Treviño, María Fernanda Garza. “Leona Vicario.” Historia Mexicana, 2026, https://historiamexicana.com/leona-vicario/

Treviño, María Fernanda Garza. “Leona Vicario.” Historia Mexicana. Publicado el 07 de agosto de 2026. https://historiamexicana.com/leona-vicario/

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Publicado por historiamexicana.com el 7 de agosto de 2026. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.

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María Fernanda Garza Treviño

Redactora en HistoriaMexicana.com

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