Gobierno de Agustín de Iturbide
28/03/2026 · Actualizado: 22/07/2026

Agustín de Iturbide fue proclamado emperador constitucional de México el 21 de julio de 1822, coronándose como Agustín I en la Catedral Metropolitana. Este evento marcó un hito crucial en la historia mexicana, estableciendo un período único y controvertido en el que se intentaron resolver las complejas dinámicas políticas y sociales del país recién independizado.
El artículo abarca los primeros meses de gobierno imperial de Iturbide, desde su coronación hasta noviembre de 1822. Se centra en la consolidación del poder de Iturbide, sus conflictos internos con el Congreso y otros líderes políticos, así como las medidas económicas implementadas para enfrentar la crisis financiera que aquejaba al nuevo imperio.
- Desarrollo Rebelión del Plan de Casa Mata [ editar ] El general Antonio López de Santa Anna, quien ya había participado en múltiples movimientos armados desde 1822, lideró la sublevación conocida como el Plan de Veracruz. En febrero de ese año, Santa Anna y su aliado Vicente Guerrero publicaron un manifiesto que rechazaba a Iturbide y promovía una nueva forma de gobierno, incluyendo la creación de un ejército libertador. Mientras tanto, Iturbide respondió con fuerza militar, enviando generales para contener la rebelión.
- Desarrollo En el desarrollo del conflicto, Antonio López de Santa Anna y Vicente Guerrero, con el apoyo de Almonte, proclamaron el Plan de Veracruz el 2 de febrero. Este plan buscaba poner fin al imperio iturbidista, reafirmar las garantías publicadas en Iguala y crear un ejército liberador. La respuesta inmediata fue la intervención de generales como José Antonio de Echávarri y Luis Cortazar, enviados por Agustín de Iturbide para contener la sublevación.
- Situación política interna inicial
- Unión con provincias centroamericanas Las anexiones realizadas a voluntad desde finales de 1821 se justificaban por el atractivo de una monarquía moderada en América. En total, cinco países centroamericanos se unieron como provincias al imperio: Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica. Estas decisiones se tomaron debido a la conveniencia de unirse a la nueva nación y beneficiarse del sistema político establecido.
- Disolución del
- Crisis económica del imperio
- Relaciones entre Iturbide y Santa Anna Las relaciones entre Iturbide y Santa Anna se mantuvieron fluidas hasta el 16 de noviembre, cuando Iturbide visitó Xalapa para supervisar una acción política que se creía relacionada con la destitución de Santa Anna. Posteriormente, Santa Anna se negó a ir a Ciudad de México cuando Iturbide se lo solicitó, marcando un punto de ruptura en sus antiguas buenas relaciones.
- Rebelión del Plan de Casa Mata El 2 de febrero de 1823, Antonio López de Santa Anna, con el apoyo de Vicente Guerrero, proclamó públicamente el Plan de Veracruz. Este plan buscaba poner fin al régimen imperial y restaurar un gobierno republicano, reafirmando las garantías publicadas en Iguala. Se invocaron la libertad y la soberanía nacional como fundamentos para la sublevación.
- Batalla de
- Adhesión a las logias masónicas e influencia externa Según el historiador Alamán, los generales José Antonio Echávarri, y Rábago, y Lobato se adhirieron al Plan de Casa Mata debido a la influencia de las logias masónicas. Estas organizaciones, con sus ideales de libertad y justicia, probablemente influyeron en los tres generales iturbidistas, quienes vieron en el plan una oportunidad para cambiar su postura y apoyar la sublevación contra Iturbide.
- Abdicación de Iturbide y fin del imperio Abdicación de Iturbide y fin del imperio
- Resumen
Desarrollo Rebelión del Plan de Casa Mata [ editar ] El general Antonio López de Santa Anna, quien ya había participado en múltiples movimientos armados desde 1822, lideró la sublevación conocida como el Plan de Veracruz. En febrero de ese año, Santa Anna y su aliado Vicente Guerrero publicaron un manifiesto que rechazaba a Iturbide y promovía una nueva forma de gobierno, incluyendo la creación de un ejército libertador. Mientras tanto, Iturbide respondió con fuerza militar, enviando generales para contener la rebelión.
Desarrollo En el desarrollo del conflicto, Antonio López de Santa Anna y Vicente Guerrero, con el apoyo de Almonte, proclamaron el Plan de Veracruz el 2 de febrero. Este plan buscaba poner fin al imperio iturbidista, reafirmar las garantías publicadas en Iguala y crear un ejército liberador. La respuesta inmediata fue la intervención de generales como José Antonio de Echávarri y Luis Cortazar, enviados por Agustín de Iturbide para contener la sublevación.
Francisco Lemaur, aliado del rey Fernando VII, se comunicó con Santa Anna, propiciando un armisticio que fue visto como traición por Echávarri. A pesar de la presión inicial, el 16 de diciembre, Echávarri se negó a unirse al Plan de Casa Mata, manteniendo su lealtad a Iturbide.
Situación política interna inicial
El de julio de Agustín de Iturbide fue coronado como emperador constitucional de México bajo el título de Agustín I Sin embargo esta proclamación no sentó las bases para una paz duradera Algunos partidarios de los Tratados de Córdoba se sintieron defraudados al no tener a un príncipe europeo como emperador lo que generó tensiones internas El Congreso también mostraba inquietud sobre la posibilidad de establecer una república
El 26 de agosto de 1822, Iturbide mandó a arrestar a alrededor de veinte diputados por conspiración en su contra. Este acto fue calificado como sublevación y motivó una respuesta del Congreso, que pidió calma y afirmó que el arresto había sido legal debido a la conspiración. Iturbide consideró esta acción como un intento de derrocarlo.
Las relaciones entre Iturbide y Antonio Anna se tensaron gradualmente. El 16 de noviembre, Iturbide visitó Xalapa para supervisar una acción política que en realidad buscaba destituir a Santa Anna de su puesto como encargado militar de la provincia de Veracruz. Santa Anna se negó a ir a la Ciudad de México cuando Iturbide lo solicitó, reflejando el creciente descontento entre ambos.
En conclusión, estas tensiones iniciales sentaron las bases para futuros conflictos y pusieron en evidencia los diferentes intereses que existían dentro del gobierno iturbidista.
Unión con provincias centroamericanas Las anexiones realizadas a voluntad desde finales de 1821 se justificaban por el atractivo de una monarquía moderada en América. En total, cinco países centroamericanos se unieron como provincias al imperio: Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica. Estas decisiones se tomaron debido a la conveniencia de unirse a la nueva nación y beneficiarse del sistema político establecido.
El 26 de agosto de 1822, Iturbide mandó a arrestar alrededor de veinte diputados que conspiraban en su contra. El Congreso le reclamó por este acto, pero pidió calma y afirmó que el arresto había sido legal debido a la sospecha de conspiración y esperaría la resolución de los tribunales. En respuesta, Iturbide recibió apoyo del general De la Garza junto a autoridades políticas y clericales locales de Nuevo Santander, quienes le expresaron sus quejas al emperador.
El 31 de octubre de 1822, Iturbide decretó la disolución del Congreso por considerar su labor contraria a los intereses nacionales. Esta medida fue muy impopular entre los diputados republicanos y sentó las bases para la formación de la Junta Nacional Instituyente, compuesta por cuarenta y siete hombres que apoyaban al emperador.
En este marco político, el objetivo del Primer Imperio Mexicano era diseñar un nuevo método efectivo para nombrar los miembros de un nuevo Congreso Imperial. Mientras tanto, la Junta Nacional se encargó de emitir un ordenamiento legal temporal y abordó la situación económica crítica. Se impuso un préstamo de 2 800.000 pesos con la hipoteca de una contribución general de todos los habitantes del imperio.
El 31 de octubre, Iturbide también decidió autorizar a Stephen Austin para colonizar Texas, lo que marcó otro frente en su política exterior. Sin embargo, las relaciones entre Iturbide y Santa Anna se tensaron gradualmente, hasta el punto de que Santa Anna se negó a viajar a la Ciudad de México cuando Iturbide le solicitó hacerlo.
El 21 de diciembre de 1822 Echávarri pudo replegar el ejército de Santa Anna que marchaba hacia Ciudad de México. A pesar de las dificultades militares, el 4 de marzo de 1823 Iturbide decretó la reinstalación del Congreso, mismo que se reunió el 7 de marzo.
El 19 de marzo, un ministro de Iturbide presentó su carta de abdicación, reconociendo que había abdicado con repugnancia y sin representación nacional reconocida. Esta acción oficializó el fin del Primer Imperio Mexicano y sentó las bases para la formación de una nueva estructura política en los territorios unidos.
La unión de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica como provincias al imperio se realizó a voluntad desde finales de 1821. Estas anexiones fueron motivadas por el atractivo del sistema monárquico moderado en América y la conveniencia política para los territorios unidos. El 31 de octubre, Iturbide decidió disolver el Congreso y formar una Junta Nacional Instituyente, lo que sentó las bases para la transición hacia una nueva forma de gobierno.
Disolución del
Congreso y Junta Nacional Instituyente El de octubre de Agustín de Iturbide decidió disolver el primer congreso por considerar que su labor era contraria a los intereses nacionales Esta decisión fue muy impopular entre los diputados republicanos quienes veían en la disolución un intento de concentrar más poder en manos del emperador
Posteriormente, el 2 de noviembre de 1822, Iturbide creó la Junta Nacional Instituyente como reemplazo del poder legislativo que había sido revocado con el Congreso. Esta junta estaba conformada por cuarenta y siete hombres que apoyaban al emperador, representando las provincias del imperio.
La nueva Junta Nacional tenía como objetivo principal diseñar un nuevo método efectivo para nombrar los miembros de un nuevo Congreso Imperial mientras emitía un ordenamiento legal temporal. Entre sus primeras acciones, la Junta Nacional abordó la situación económica crítica del país, que estaba devastada por las bajas en actividades económicas y el déficit en el erario público.
Para enfrentar esta crisis financiera, se impuso un préstamo de 2 800.000 pesos con una hipoteca de una contribución general de todos los habitantes del imperio. Además, se prohibió la exportación de dinero a españoles que querían migrar, permitiéndoles viajar solo con la ropa y muebles necesarios.
La Junta Nacional también implementó medidas restrictivas como la restricción de la libertad de prensa y penas contra conspiradores. Estas acciones reflejaban el intento del emperador de mantener un control más estrecho sobre los medios de comunicación y las actividades que podrían amenazar su poder.
En paralelo a estas medidas, Iturbide autorizó a Stephen Austin para colonizar Texas en enero de 1823. Esta acción se tomó en medio del creciente conflicto con Antonio López de Santa Anna, quien había sido nombrado encargado militar de la provincia de Veracruz y con quien las relaciones se tensaron significativamente durante este período.
El 16 de noviembre, Iturbide visitó Xalapa para supervisar una acción política que, según los rumores, pretendía destituir a Santa Anna. Sin embargo, Santa Anna se negó a ir a la Ciudad de México cuando Iturbide lo solicitó, marcando el inicio de un deterioro en sus relaciones.
Este contexto de tensión y medidas restrictivas sentó las bases para la transición hacia una nueva forma de gobierno que la Junta Nacional Instituyente comenzaría a diseñar.
Crisis económica del imperio
El erario público se vio devastado por las disminuciones en el comercio y la minería durante el gobierno de Agustín de Iturbide Este declive económico fue un factor crucial que generó preocupaciones urgentes para la administración imperial La situación financiera se deterioró tanto que el de octubre de Iturbide decidió disolver el Congreso debido a sus actividades consideradas contrarias a los intereses nacionales lo que causó malestar entre los diputados republicanos
Para abordar la crisis económica, la Junta Nacional Instituyente, creada en reemplazo del Congreso, implementó medidas drásticas. En un esfuerzo por recaudar fondos, se impuso un préstamo de 2.800.000 pesos con una hipoteca general a los habitantes del imperio. Esta medida buscaba garantizar el financiamiento necesario para la administración y estabilización económica.
Además de este préstamo, Iturbide también prohibió la exportación de dinero a españoles que deseaban migrar, limitándolos a viajar con solo su ropa y muebles necesarios. Estas restricciones visibilizan el esfuerzo por retener recursos en el país.
La Junta Nacional Instituyente también impuso otras medidas económicas, incluyendo la suspensión de la libertad de prensa y sanciones contra los conspiradores. Estos controles reflejan la urgencia del gobierno para mantener el control sobre la economía y prevenir posibles movimientos subversivos que pudieran empeorar aún más la situación financiera del imperio.
Estas medidas económicas, aunque drásticas, no fueron suficientes para resolver las dificultades financieras. La crisis económica continuó siendo un problema crítico durante el gobierno de Iturbide, afectando significativamente a la administración y al bienestar general de la población.
Relaciones entre Iturbide y Santa Anna Las relaciones entre Iturbide y Santa Anna se mantuvieron fluidas hasta el 16 de noviembre, cuando Iturbide visitó Xalapa para supervisar una acción política que se creía relacionada con la destitución de Santa Anna. Posteriormente, Santa Anna se negó a ir a Ciudad de México cuando Iturbide se lo solicitó, marcando un punto de ruptura en sus antiguas buenas relaciones.
Durante el desarrollo del conflicto, Iturbide nombró a Antonio López de Santa Anna encargado militar en Veracruz. Esta designación inicialmente parecía indicar una alianza, pero las acciones subsiguientes revelaron la creciente tensión entre ambos.
Rebelión del Plan de Casa Mata El 2 de febrero de 1823, Antonio López de Santa Anna, con el apoyo de Vicente Guerrero, proclamó públicamente el Plan de Veracruz. Este plan buscaba poner fin al régimen imperial y restaurar un gobierno republicano, reafirmando las garantías publicadas en Iguala. Se invocaron la libertad y la soberanía nacional como fundamentos para la sublevación.
Santa Anna se presentó ante el Ejército con el objetivo de que se uniera a la causa, invitándolo a participar en una sublevación contra Agustín de Iturbide. El plan incluía la creación de un ejército liberador y la reinstalación del Congreso para discutir una nueva forma de gobierno.
Posteriormente, el 16 de diciembre, Santa Anna propuso a José Antonio Echávarri unirse al Plan de Casa Mata. Sin embargo, Echávarri se negó públicamente, lo que generó tensión entre ambos. Mientras tanto, Francisco Lemaur, español y aliado de Fernando VII, firmó un armisticio con Santa Anna, lo que llevó a Echávarri y José María Lobato a considerar su acto como traición.
El 21 de diciembre, Echávarri pudo replegar el ejército de Santa Anna marchando hacia Ciudad de México. Sin embargo, Victoria logró reorganizar las fuerzas y recapturarlos. La situación militar del movimiento rebelde era incierta, con victorias pírricas como la Batalla de Almolonga, donde Nicolás Bravo y Vicente Guerrero derrotaron a Epitacio Sánchez y Gabriel de Armijo.
El 1 de febrero, Santa Anna redactó el Plan de Casa Mata, que buscaba ratificar sus intenciones de sustituir a Iturbide y dotarle de organización al movimiento. En él se instaba la reinstalación del Congreso y la nombramiento de diputados para el nuevo congreso.
Las pérdidas militares y los fracasos del movimiento rebelde indicaban la posibilidad del fracaso, pero ocurrió un giro inesperado: Echávarri, Lobato y Cortázar se adhirieron al Plan de Casa Mata. Este cambio de ideología podría haber sido influenciado por el apoyo de Lemaur, la presencia de diversas logias masónicas, o la influencia de Miguel Ramos Arizpe y José el actor mencionado.
Con el apoyo creciente de antiguos aliados de Iturbide, el 4 de marzo de 1823, Agustín de Iturbide decretó la reinstalación del Congreso. Este se reunió el 7 de marzo y en su tercera sesión, un ministro de Iturbide presentó su carta de abdicación, reconociendo que había tomado la corona con repugnancia para servir a la patria.
La abdicación fue avalada y confirmada el siguiente día, dando fin oficial al Primer Imperio Mexicano.
Batalla de
Almolonga El de enero de ocurrió la Batalla de Almolonga en el estado de Guerrero entre las fuerzas de Nicolás Bravo y Vicente Guerrero que habían unido sus esfuerzos a favor del Plan de Veracruz y Epitacio Sánchez y Gabriel de Armijo Este enfrentamiento militar fue significativo para el desarrollo de la rebelión contra Agustín de Iturbide
Durante la batalla, los realistas sufrieron una victoria pírrica, aunque a un costo elevado: Epitacio Sánchez murió en combate. Esta derrota tuvo importantes repercusiones; el resultado fue que las fuerzas progresistas quedaron debilitadas temporalmente.
Posteriormente, el 1 de febrero de 1823, Antonio López de Santa Anna proclamó públicamente el Plan de Casa Mata, ratificando sus intenciones de sustituir a Iturbide y dotarle de mayor organización al movimiento. Este plan buscaba establecer un nuevo sistema de gobierno y nombrar diputados para un nuevo congreso.
En la batalla, los realistas sufrieron una derrota que les dejó bajas significativas, especialmente con la muerte de Epitacio Sánchez. Esta victoria pírrica fue crucial para fortalecer el movimiento rebelde y debilitar las fuerzas imperiales en esa región.
Adhesión a las logias masónicas e influencia externa Según el historiador Alamán, los generales José Antonio Echávarri, y Rábago, y Lobato se adhirieron al Plan de Casa Mata debido a la influencia de las logias masónicas. Estas organizaciones, con sus ideales de libertad y justicia, probablemente influyeron en los tres generales iturbidistas, quienes vieron en el plan una oportunidad para cambiar su postura y apoyar la sublevación contra Iturbide.
Además, la influencia de Miguel Ramos Arizpe y Michelena fue crucial en la aceptación del Plan de Casa Mata por Echávarri, Lobato y Cortázar. Estos dos personajes, al ser conocedores de las circunstancias políticas y económicas del momento, probablemente les presentaron argumentos convincentes que convencieron a los generales iturbidistas de unirse a la rebelión.
Durante los días siguientes a la publicación del Plan de Casa Mata, varios antiguos aliados de Iturbide se unieron al movimiento, en parte debido a las propuestas atractivas que ofrecía. El 4 de marzo de 1823, Iturbide decretó la reinstalación del Congreso, mismo que se reunió el 7 de marzo.
El 19 de marzo, un ministro de Iturbide presentó su carta de abdicación, en ella afirmaba: "La corona la admití con suma repugnancia, sólo para servir a la patria; pero desde el momento en que entreví que su conservación podría servir si no de causa, al menos de pretexto para una guerra intestina, me resolví dejarla."
Abdicación de Iturbide y fin del imperio Abdicación de Iturbide y fin del imperio
El 4 de marzo de 1823, Agustín de Iturbide emitió un decreto para la reinstalación del Congreso, que se reunió el día siguiente. Este acto fue tomado como una señal de que las tensiones internas estaban alcanzando un punto crítico y que la continuidad del régimen imperial ya no era viable. El Congreso, que había sido disuelto por Iturbide en octubre de 1822 debido a su consideración de que sus acciones eran contrarias al interés nacional, ahora se reactivaba con el objetivo de diseñar un nuevo sistema político.
Durante la tercera sesión del Congreso reinstalado, el 19 de marzo, un ministro de Iturbide presentó una carta de abdicación. En ella, Iturbide explicó que aceptó la corona con repugnancia y únicamente para servir a la patria. Sin embargo, desde que percibió que la conservación del trono podría ser el pretexto para una guerra civil, decidió renunciar. La carta subrayaba que su abdicación era absoluta debido a la falta de reconocimiento generalizado y la imposibilidad de realizar gestiones sobre el tema.
Posteriormente, se llevó a cabo una revisión oficial de la carta de abdicación para confirmar su autenticidad. Esta revisión no solo avaló la documentación sino que también dio fin oficial al Primer Imperio Mexicano. Con esta acción, Iturbide formalizaba el final del régimen imperial y sentaba las bases para una nueva etapa política en México.
Resumen
Agustín de Iturbide, quien se preparaba para coronarse emperador constitucional en julio de 1822, enfrentó rápidamente la rebelión del Plan de Casa Mata liderada por Antonio López de Santa Anna y Vicente Guerrero. Este evento marcó un conflicto interno que desestabilizó el régimen imperial, con Iturbide respondiendo militarmente pero encontrando resistencia en las fuerzas sublevadas. La abdicación de Iturbide en marzo de 1823 no restauró su control sobre México, ya que las fuerzas sublevadas continuaban consolidándose y avanzando.
Las anexiones a voluntad realizadas desde finales de 1821 sentaron las bases para el Primer Imperio Mexicano, unificando cinco países centroamericanos bajo la monarquía iturbidista. Sin embargo, estas decisiones generaron tensiones internas entre los partidarios de los Tratados de Córdoba y el Congreso, que mostraba inquietud por una posible república. El arresto de diputados en agosto de 1822 y la disolución del Congreso en octubre de ese mismo año reflejaron las crecientes divisiones dentro del gobierno iturbidista, finalmente llevando a su caída.
Redacción del artículo
Citar este artículo
Olvera, H.E.M. (2026). Gobierno de Agustín de Iturbide. Historia Mexicana. https://historiamexicana.com/gobierno-de-agustin-de-iturbide/
Olvera, Hugo Enrique Montiel. “Gobierno de Agustín de Iturbide.” Historia Mexicana, 2026, https://historiamexicana.com/gobierno-de-agustin-de-iturbide/
Olvera, Hugo Enrique Montiel. “Gobierno de Agustín de Iturbide.” Historia Mexicana. Publicado el 28 de marzo de 2026. https://historiamexicana.com/gobierno-de-agustin-de-iturbide/
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Publicado por historiamexicana.com el 28 de marzo de 2026. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.
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