Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos de 1824

Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos de 1824: Fundamentación histórica y estructura política.

30/06/2024 · Actualizado: 22/07/2026

Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos de 1824
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La Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos de 1824 fue un marco fundamental para la organización política del país tras su independencia, estableciendo una República Federal Representativa con el catolicismo como religión oficial. Esta constitución entró en vigor el 4 de octubre de 1824, marcando un hito crucial en la historia mexicana.

El artículo se centra en los antecedentes y edificación de esta importante legislación. Entre 1808 y 1812, España experimentó una serie de cambios políticos impulsados por la ocupación francesa, lo que llevó a la formación de las Cortes Constituyentes, quienes redactaron la famosa Constitución de Cádiz en 1812. Aunque esta constitución fue derogada por Fernando VII, su influencia se hizo sentir en las futuras leyes mexicanas. Posteriormente, Miguel Hidalgo y Costilla, a pesar de no haber redactado una constitución, dejó un legado en forma de manifiestos que sirvieron como antecedentes para la independencia y el proyecto de constitución de Ignacio López Rayón.

Contenido

Constituciones de Cádiz

Esta crisis llevó a la convocatoria de una junta compuesta por representantes políticos de las provincias españolas, incluyendo Nueva España, para organizar actividades políticas y mantener la unidad territorial del imperio. No obstante, los conflictos internos entre diferentes facciones resultaron en la disolución de esta junta. A pesar de su brevedad, esta convocatoria fue crucial, ya que dio lugar a las Cortes Constituyentes, quienes en 1812 proclamaron la Constitución Política de la Monarquía Española o Constitución de Cádiz. Impacto de la Constitución de Cádiz

La Constitución de Cádiz, aunque derogada por el rey Fernando VII, dejó un legado significativo. Su contenido legal influyó en las constituciones y planes que se redactaron en México durante los años posteriores. Esta influencia se reflejó en la estructura y principios que fueron adoptados para la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos de 1824. Movimientos independentistas y primeras constituciones

Antes del establecimiento definitivo de la independencia, Miguel Hidalgo y Costilla no logró redactar una constitución formal, pero sí elaboró manifiestos y bandos que expresaban ideas políticas de libertad y gobierno. Estos escritos fueron fundamentales para la organización posterior a la independencia y sirvieron como antecedentes para proyectos futuros. En 1813, en Oaxaca, se convocó un congreso donde José María Morelos presentó los "Sentimientos de la Nación", documento que declaraba a América independiente de España y establecía un gobierno dividido en tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. Estos eventos sentaron las bases para futuras constituciones. Constitución de Apatzingán

En 1814, Morelos convocó a un congreso en Apatzingán donde se redactó el "Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana" o Constitución de Apatzingán, que fue elaborada por Andrés Quintana Roo, Carlos María de Bustamante y José Manuel Herrera. Este documento, aunque no tuvo vigencia inmediata, demostró el interés en establecer un marco legal para una nación independiente. Convenio para la federación

Tras la abdicación del Imperio Mexicano por Agustín de Iturbide, se formó un Supremo Poder Ejecutivo triunvirato compuesto por Pedro Celestino Negrete, Nicolás Bravo y Guadalupe Victoria. Este gobierno provisional convocó a un nuevo Congreso Constituyente que se instaló el 7 de noviembre de 1823. el actor mencionado, se observaron dos tendencias ideológicas: centralistas y federalistas. Ideologías políticas

Los centralistas, liderados por Servando Teresa de Mier, argumentaban que la unión nacional era más importante que la división estatal, mientras que los federalistas, como Miguel Ramos Arizpe y Lorenzo de Zavala, defendían una organización federal basada en el ejemplo estadounidense. Estas ideas se desarrollaron durante el proceso de redacción de la nueva constitución. Aprobación y promulgación

El 31 de enero de 1824, se aprobó el Acta Constitutiva de la Federación, que fue la primera organización constitucional del nuevo gobierno. En ella se establecieron los puntos básicos para organizar la república naciente. El 2 de octubre de 1824, Guadalupe Victoria fue declarado primer Presidente de los Estados Unidos Mexicanos para el período 1825-1829. Finalmente, el 4 de octubre de 1824 se realizó la solemne proclamación del el actor mencionado bajo el nombre de Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos. Resumen

La Constitución Federal de 1824 fue una evolución natural de las ideas y experiencias políticas que precedieron a su creación. Su redacción se basó en la influencia de la Constitución de Cádiz, el modelo estadounidense, y la Constitución de Apatzingán. Esta nueva constitución estableció un sistema federal con 19 estados y 3 territorios, sentando las bases para una organización política que buscaba equilibrar la unidad nacional con la autonomía estatal.

Primeros movimientos independentistas

Miguel Hidalgo y Costilla: Expresión de ideas políticas

Miguel Hidalgo y Costilla, a pesar de no haber logrado redactar una constitución, realizó varios manifiestos y bandos en los que expresaba sus ideas sobre libertad, gobierno y sociedad. Estos escritos fueron fundamentales para la organización de nuevas formas de gobierno después de la independencia, sirviendo como antecedentes para proyectos futuros, como el de Ignacio López Rayón.

Congreso de Oaxaca: Creación de un organismo legislativo

Conforme avanzaba el movimiento independentista, se hizo necesario crear un congreso para unificar a los revolucionarios y establecer una legislación. Este congreso se llevó a cabo en septiembre de 1813 en Oaxaca, donde José María Morelos dio a conocer los "Sentimientos de la Nación", documento que declaraba a América independiente de España y dividía el gobierno en tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial.

Constitución de Apatzingán: Proyecto de organización política

Morelos convocó a un congreso en Apatzingán para elaborar un proyecto de constitución. En 1814, Andrés Quintana Roo, Carlos María de Bustamante y José Manuel Herrera, entre otros políticos, redactaron el "Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana", conocido como la Constitución de Apatzingán. Sin embargo, esta constitución no tuvo vigencia debido a los cambios en la situación política hacia finales del 1815.

Impacto y desarrollo

Estos primeros movimientos independentistas sentaron las bases para futuras constituciones y proyectos políticos, como el de Ignacio López Rayón. El Congreso de Oaxaca y la Constitución de Apatzingán fueron pasos cruciales en la formación del nuevo orden político mexicano, aunque no se llevaron a cabo sin enfrentar obstáculos y desafíos que surgieron con la transición hacia la independencia completa.

Los primeros movimientos independentistas, liderados por figuras como Miguel Hidalgo y Costilla, marcaron el inicio de una serie de esfuerzos para organizar un nuevo gobierno post-independencia. El Congreso de Oaxaca y la Constitución de Apatzingán representaron avances significativos en la formación del orden político mexicano, aunque estos proyectos no se implementaron completamente debido a los cambios políticos posteriores. Estos eventos sentaron las bases para futuras constituciones y proyectos políticos que contribuyeron al desarrollo de la nación independiente.

Edición y redacción

Los centralistas, como Servando Teresa de Mier, argumentaban la necesidad de mantener una unidad nacional fuerte para resistir posibles intentos de reconquista española. En su visión, el modelo estadounidense no era aplicable a México debido a las diferencias históricas y geográficas del país. Por otro lado, los federalistas, liderados por Miguel Ramos Arizpe y Lorenzo de Zavala, defendían la división en estados libres e independientes.

El 31 de enero de 1824 se aprobó el Acta Constitutiva de la Federación, que estableció los fundamentos para la nueva república. En ella, se definía México como una federación compuesta por estados libres y soberanos. El 2 de octubre de 1824, Guadalupe Victoria fue declarado primer Presidente de los Estados Unidos Mexicanos para el período 1825-1829.

El 4 de octubre de 1824 se realizó la solemne proclamación del bajo el nombre de Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos. Esta constitución, basada en la Constitución de Cádiz y en la Constitución de los Estados Unidos, estableció un sistema federal con diecinueve estados y cuatro territorios dependientes.

La Constitución de 1824 estaba compuesta por siete títulos y ciento setenta y uno artículos. Fue expedita por el presidente Vicente Guerrero el decreto de Abolición de la Esclavitud el 15 de septiembre de 1829.

Al momento de la promulgación de la constitución, México estaba compuesto por diecinueve estados y tres territorios. Ese mismo año, dos cambios fueron hechos en la geografía nacional, quedando finalmente compuesta por diecinueve estados, cinco territorios y el Distrito Federal.

Los cinco territorios federales fueron: Alta California, Baja California, Colima, Tlaxcala y Santa Fe de Nuevo México. El Distrito Federal se estableció en los límites de la Ciudad de México el 18 de noviembre de 1824.

La influencia del pensamiento liberal español, la fragmentación que se había consolidado a través de las Reformas borbónicas y la recién obtenida independencia de México, así como las dimensiones del territorio y la falta de comunicaciones, llevaron al establecimiento de un sistema federal con características regionales. Los estados del centro funcionaron como una descentralización administrativa, mientras que los estados de la periferia adquirieron un confederalismo moderado.

Sin existir partidos políticos establecidos, se distinguían tres tendencias políticas: la primera aún apoyaba al imperio de Iturbide; la segunda estaba influenciada por la logia yorkina y promovía un sentimiento antihispanista; y la tercera era influenciada por la logia escocesa, que anhelaba el reconocimiento de la nueva nación ante España y la Santa Sede.

Consumada la independencia, el Patronato real había desaparecido, y los gobiernos federal y estatales consideraron estos derechos ahora correspondían al Estado. La forma de manejar los bienes eclesiásticos fue el punto más controversial que polarizó las opiniones de la clase política. Los miembros de la logia yorkina pretendían usar los bienes eclesiásticos para sanear la hacienda, mientras que los miembros de la logia escocesa consideraban esta alternativa un anatema.

El presupuesto federal fue insuficiente para pago de deudas, defensa y vigilancia en fronteras. Los estados se resistieron a cumplir la cuota de sangre, a veces cubierta con delincuentes. Algunas constituciones estatales fueron más radicales y tomaron provisiones para ejercer localmente el Patronato bajo el lema de "libertad y progreso".

La Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos de 1824 sentó las bases para una república federal representativa, integrada por diecinueve estados y cinco territorios. Este marco legal estableció un sistema federal con características regionales, reflejando la influencia del pensamiento liberal español y la experiencia americana. La constitución no contempló expresamente los derechos ciudadanos, limitando el derecho de igualdad a ciertos sectores. El conflicto sobre el manejo de bienes eclesiásticos y la resistencia estatal a las obligaciones federales marcaron el inicio del nuevo régimen político en México.

Contenido

La Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos de 1824 presentaba una estructura formal compleja, dividida en siete títulos y ciento setenta y un artículos. Este documento legal fue concebido como una base para la organización política del nuevo estado, incorporando elementos de las Constituciones de Cádiz y los Estados Unidos, así como el Decreto Constitucional de 1814. La constitución establecía que el país sería una república federal representativa, compuesta por diecinueve estados y un Distrito Federal.

El sistema federal impuesto en la nueva constitución buscaba equilibrar la autonomía estatal con la unidad nacional. Los títulos de la constitución abordaban diversos aspectos del gobierno: el primero se refería a los principios fundamentales, incluyendo la estructura del estado y las garantías de derechos; el segundo trataba sobre la organización del poder ejecutivo; el tercero establecía la legislación; el cuarto reglamentaba la justicia; el quinto abordaba la administración pública; el sexto se ocupaba de los asuntos militares y el séptimo, finalmente, trataba sobre las disposiciones transitorias.

Entre los artículos más relevantes destaca el que establece la estructura del gobierno federal. Este articulado delineó claramente los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, asegurando la separación de estos para evitar abusos de autoridad. Además, se otorgaron derechos a los ciudadanos, aunque estos estuvieron sujeto a restricciones por el fuero militar y eclesiástico.

El fuero militar y eclesiástico representaba una limitación significativa en la expansión de derechos civiles y políticos para los ciudadanos. Este sistema legal, que persistió durante el período constitucional, reflejaba las influencias del pasado colonial y la resistencia a cambios radicales en la estructura social y política.

La federación establecida por la Constitución de 1824 se caracterizó por su compleja organización territorial. El país estaba compuesto por diecinueve estados, cuatro territorios dependientes del centro y el Distrito Federal. Esta configuración territorial buscaba un equilibrio entre centralismo y descentralización, permitiendo a los estados cierta autonomía mientras mantenían la unidad nacional.

El sistema federal se implementó con el objetivo de garantizar que cada estado pudiera gobernar de manera autónoma en asuntos locales, pero a la vez participara en decisiones nacionales. Los estados del centro, como México, Puebla, Querétaro y Guanajuato, funcionaron como un núcleo administrativo descentralizado. En contraste, los estados periféricos, como Zacatecas, Coahuila y Texas, adquirieron una forma de confederalismo moderado. Estados más alejados del centro, como Yucatán, Sonora y Sinaloa, adoptaron un confederalismo radical.

Esta organización territorial buscaba equilibrar las necesidades de gobierno central con la autonomía estatal, permitiendo que cada región desarrollara políticas locales en función de sus circunstancias particulares. Sin embargo, esta estructura también generó tensiones entre los estados y el gobierno federal, especialmente en asuntos como la administración de bienes eclesiásticos y la cuota militar.

La implementación de la Constitución Federal de 1824 generó diversas reacciones políticas. La primera tendencia apoyaba al imperio de Agustín de Iturbide, aunque era minoritaria. La segunda tendencia estaba influenciada por la logia yorkina, que promovía un federalismo radical y un sentimiento antihispanista, fomentado en gran medida por el ministro plenipotenciario estadounidense Joel Roberts Poinsett.

La tercera tendencia se inclinaba hacia el centralismo y estaba influenciada por la logia escocesa. Esta tendencia anhelaba el reconocimiento de la nueva nación ante España y la Santa Sede, manteniendo una postura más conservadora en asuntos políticos e ideológicos.

Estas divergencias políticas reflejaban las complejas dinámicas sociales y económicas que caracterizaban a México tras la independencia. La influencia del liberalismo español, la fragmentación regional y el tamaño extenso del territorio contribuyeron a crear un sistema federal con características regionales.

La Constitución Federal de 1824 no contempló expresamente los derechos ciudadanos, limitándose en gran medida a establecer una estructura de gobierno. El fuero militar y eclesiástico restringió la expansión de los derechos civiles y políticos para los ciudadanos, reflejando las influencias del pasado colonial.

El sistema federal impuesto buscaba equilibrar autonomía estatal con unidad nacional, permitiendo a cada estado cierta autonomía en asuntos locales. Sin embargo, este sistema también generó tensiones entre el gobierno central y los estados, especialmente en asuntos como la administración de bienes eclesiásticos y la cuota militar.

El 4 de octubre de 1824 se realizó la solemne proclamación del pacto federal bajo el nombre de Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos. En ella, se desarrollaron los principios que fueron escritos con anterioridad en el Acta Constitutiva.

La Constitución Federal de 1824 estable

Federación

En la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos de 1824, se estableció una estructura territorial compuesta inicialmente por diecinueve estados. Estas entidades federativas representaban las regiones más pobladas y con mayor importancia política del país. A medida que el tiempo avanzaba, la geografía nacional experimentó modificaciones significativas.

Durante 1824, se realizaron dos importantes cambios territoriales. Primero, se añadieron dos nuevos estados: Coahuila y Texas, lo que llevó a un incremento en la complejidad administrativa del país. Posteriormente, en el mismo año, se estableció el Distrito Federal, cuyo límite incluía la Ciudad de México.

Al momento de su promulgación, la nación estaba compuesta por diecinueve estados y tres territorios federales. Estos últimos eran Alta California, Baja California y Colima, cada uno con características geográficas y demográficas únicas que contribuían a la diversidad territorial del país.

El Distrito Federal se estableció oficialmente el 18 de noviembre de 1824, consolidando el centro político y administrativo del país. Este territorio central, albergaba las instituciones estatales y federales, lo que permitía un mejor control y coordinación entre los diferentes niveles de gobierno.

La formación de la Federación en 1824 generó diversas reacciones políticas y sociales. Los estados del centro, como México, Puebla, Querétaro, Guanajuato, Veracruz y Michoacán, funcionaron como una descentralización administrativa, manteniendo cierto grado de autonomía para manejar sus asuntos internos.

Los estados de la periferia, como Zacatecas, Coahuila y Texas, Durango, Chihuahua, Jalisco, San Luis Potosí y Nuevo León, adquirieron un confederalismo moderado. Estas regiones buscaban una mayor autonomía en sus decisiones políticas y económicas, pero no tanto como para romper con la unidad federal.

Los estados más alejados del centro, como Yucatán, Sonora y Sinaloa, las Californias y Tamaulipas, adoptaron un confederalismo radical. Estos territorios estaban dispuestos a ceder menos poder al gobierno central y buscaban una mayor autonomía en sus asuntos internos.

Estas diferencias regionales no solo se manifestaban en el ámbito político, sino también en la forma de manejar los bienes eclesiásticos y la asignación del presupuesto federal. Los estados más influenciados por la logia yorkina propugnaban el uso de estos bienes para sanear la hacienda estatal, mientras que los miembros de la logia escocesa consideraban esta práctica un anatema.

El sistema federal establecido en 1824 sentó las bases para una organización política y administrativa compleja. Este diseño territorial y político no solo reflejaba el contexto histórico y geográfico del país, sino también las aspiraciones de diferentes grupos sociales y regionales por mantener o expandir su autonomía.

Reacciones

En el contexto de la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos de 1824, las reacciones políticas se manifestaron a través de diversas tendencias ideológicas que reflejaban la complejidad del nuevo orden. La influencia de pensamientos liberales españoles y el proceso de independencia mexicano contribuyeron significativamente al surgimiento de estas posturas.

Los estados centrales, particularmente México, Puebla, Querétaro, Guanajuato, Veracruz y Michoacán, adoptaron una descentralización administrativa que permitía una mayor autonomía local. Este sistema regional se complementaba con el confederalismo moderado en los estados periféricos como Zacatecas, Coahuila y Texas, Durango, Chihuahua, Jalisco, San Luis Potosí y Nuevo León. Estas regiones buscaban un equilibrio entre la autonomía estatal y la pertenencia a una nación unificada.

En contraste, los estados más alejados del centro, como Yucatán, Sonora y Sinaloa, las Californias y Tamaulipas, adquirieron un confederalismo radical. Esta postura se caracterizaba por una mayor independencia política y económica, rechazando la centralización que pretendían los estados centrales.

Las influencias extranjeras también jugaron un papel crucial en estas tendencias políticas emergentes. La logia yorkina, una organización federalista radicada en México, promovía un federalismo radical y un antihispanismo fuerte. Esta filosofía era impulsada por el ministro plenipotenciario estadounidense Joel Roberts Poinsett, quien buscaba expandir la influencia de Estados Unidos en la región.

Por otro lado, la logia escocesa, introducida a México por los propios españoles, representaba una postura centralista. Esta organización anhelaba el reconocimiento de la nueva nación ante España y la Santa Sede, manteniendo fuertes vínculos con el poder eclesiástico y político europeo.

Estas divergencias ideológicas se manifestaron en diversos aspectos del gobierno federal y estatal. La desaparición del Patronato real significó que los derechos de la Iglesia ahora pertenecían al Estado, lo que generó tensiones entre las distintas tendencias políticas. Los miembros de la logia yorkina veían en los bienes eclesiásticos una oportunidad para sanear la hacienda estatal, mientras que los defensores del centralismo, representados por la logia escocesa, consideraban esta idea inaceptable.

El sistema federal también planteó desafíos en el manejo de las finanzas nacionales. Según el compromiso federal, los estados debían aportar una cuota fija para el ejército y defensa nacional. Sin embargo, este requisito se vio obstaculizado por la resistencia de algunos estados a cumplir con la cuota de sangre, lo que a veces era cubierta con delincuentes o otros individuos no aptos.

En resumen, las reacciones a la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos de 1824 fueron multifacéticas y reflejaron una lucha entre diferentes tendencias ideológicas, influencias extranjeras y el deseo de autonomía regional. Estas dinámicas continuaron influyendo en la política mexicana durante las décadas siguientes.

Derogación y reinstalación

En 1835, la Primera República Federal enfrentó una crisis política que llevó a la derogación de su Constitución. El 23 de octubre de ese año, el gobierno central, liderado por José Justo Corro, promulgó las Bases Constitucionales, derogando así los principios fundamentales de la Constitución Federal de 1824. Estas nuevas bases se caracterizaron por un fortalecimiento del poder ejecutivo y una reducción de la autonomía estatal.

Posteriormente, en diciembre de 1836, Corro promulgó las Siete Leyes, que representaron un giro significativo hacia el centralismo. Estas leyes abolieron los derechos federales y establecieron un sistema más fuerte para el gobierno central. La intención era concentrar el poder en manos del presidente y limitar la influencia de los estados.

La derogación de las Bases Constitucionales y la promulgación de las Siete Leyes sentaron las bases para una dictadura centralizada, que buscaba reducir la autonomía de los estados. Este cambio significó un paso atrás en el camino hacia la federalización del país, reemplazando la estructura constitucional previa con un sistema más autoritario.

El 22 de agosto de 1846, durante la Guerra de Independencia contra Estados Unidos, se restableció la Constitución Federal de 1824. Esta restauración fue impulsada por el presidente José Mariano Salas, quien buscaba reafirmar los principios federales y garantizar la autonomía estatal en un momento de crisis nacional.

Esta restauración no solo recuperó la estructura constitucional anterior, sino que también sentó las bases para una nueva fase del federalismo mexicano. La reaparición de la Constitución Federal de 1824 marcó el retorno a los ideales federales y representativos, proporcionando un marco legal para la organización política del país durante el resto del siglo XIX.

El restablecimiento de la Constitución Federal en 1846 no solo fue una respuesta a las presiones externas de la guerra, sino también un esfuerzo por reafirmar los valores federales que habían sido amenazados por las leyes centralistas. Este evento sentó las bases para futuras discusiones sobre el federalismo y la organización del estado mexicano.

Resumen

La Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos de 1824 surgió como resultado de una serie de eventos políticos en España durante el siglo XIX, incluyendo la ocupación francesa y la formación de las Cortes Constituyentes que redactaron la Constitución de Cádiz. Esta influencia se reflejó en las primeras constituciones mexicanas, como la de Apatzingán, aunque esta no tuvo vigencia debido a los cambios políticos posteriores. La redacción final de la Constitución Federal de 1824 se llevó a cabo durante el gobierno provisional del Supremo Poder Ejecutivo triunvirato formado por Pedro Celestino Negrete, Nicolás Bravo y Guadalupe Victoria, quienes debatieron entre las tendencias centralistas y federalistas.

Esta nueva constitución estableció un sistema federal con 19 estados y 3 territorios, sentando las bases para una organización política que buscaba equilibrar la unidad nacional con la autonomía estatal. Su aprobación en enero de 1824 y promulgación el 4 de octubre del mismo año marcaron un hito crucial en la historia mexicana, estableciendo un marco legal para una nación recién independiente que buscaba definir su estructura política y religiosa.

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Preguntas & Respuestas (FAQ)

¿Cuándo se promulgó la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos de 1824?
Se promulgó el 4 de octubre de 1824.
¿Qué tipo de gobierno estableció esta constitución?
Una República Federal Representativa con el catolicismo como religión oficial.
¿Quién fue Ignacio López Rayón?
Fue uno de los promotores del proyecto de constitución que inspiró la Constitución Federal de 1824.
¿Cuál fue el impacto de la Constitución de Cádiz en la redacción de esta constitución mexicana?
Influyó significativamente, aunque no se adoptaron todas sus ideas.
¿Qué tipo de organización política buscaba este documento?
Una federación con 19 estados y 4 territorios, basada en el modelo estadounidense.

Redacción del artículo

Bibliografía

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  • VÁZQUEZ, Josefina Zoraida (2009) "Los primeros tropiezos" en Daniel Cosío Villegas et al ., Historia general de México, versión 2000 pp.525-582, México, ed. Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México , ISBN 968-12-0969-9

Citar este artículo

Camacho, E.M. (2024). Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos de 1824. Historia Mexicana. https://historiamexicana.com/constitucion-federal-de-los-estados-unidos-mexicanos-de-1824/

Camacho, Estefanía Marín. “Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos de 1824.” Historia Mexicana, 2024, https://historiamexicana.com/constitucion-federal-de-los-estados-unidos-mexicanos-de-1824/

Camacho, Estefanía Marín. “Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos de 1824.” Historia Mexicana. Publicado el 30 de junio de 2024. https://historiamexicana.com/constitucion-federal-de-los-estados-unidos-mexicanos-de-1824/

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Publicado por historiamexicana.com el 30 de junio de 2024. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.

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Estefanía Marín Camacho

Redactora en HistoriaMexicana.com

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