Conquista española de los territorios mayas

La conquista española de los territorios mayas abarcó una vasta región en Mesoamérica durante el siglo XVI, con diferentes tácticas entre los conquistadores y los mayas.

26/02/2025 · Actualizado: 22/07/2026

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Se denomina conquista española de los territorios mayas al proceso histórico mediante el cual los conquistadores y sus aliados dominaron gradualmente el vasto territorio habitado por los mayas en Mesoamérica, desde principios del siglo XVI hasta 1697. Este período se caracterizó por la confrontación entre tecnologías y tácticas muy distintas: mientras que los españoles empleaban armamento avanzado y estrategias de concentración poblacional, los mayas recurrieron a tácticas como las emboscadas y el uso de armas tradicionales.

El artículo abarca la geografía extensa del territorio maya, desde la península de Yucatán hasta la región de Petén en Guatemala. La península de Yucatán se compone principalmente de planicies con pocas colinas y litorales bajos, mientras que el departamento guatemalteco de Petén presenta una llanura kárstica boscosa. Chiapas, por su parte, tiene un litoral en la costa del Pacífico y dos regiones de tierras altas separadas por una depresión central.

Contenido

Geografía

La civilización maya ocupaba un extenso territorio que abarcaba el sureste de México y el norte de América Central; esta área incluía toda la península de Yucatán y el territorio actual de Guatemala y Belice, así como las porciones occidentales de Honduras y El Salvador. En México, los mayas ocupaban el territorio que hoy en día está incorporado en los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Yucatán.

La península de Yucatán tiene litorales al mar Caribe, al este, y al golfo de México hacia el norte y el oeste. Incorpora los estados mexicanos modernos de Yucatán, Quintana Roo y Campeche, la porción oriental del estado de Tabasco, la mayor parte del departamento guatemalteco de Petén, y todo Belice. La mayor parte de la península está formada por una vasta planicie con pocas colinas o montañas y litorales generalmente bajos.

En el noroeste de la península de Yucatán, las condiciones geográficas son distintas; esta región recibe menos precipitación que el resto de la península, lo cual resulta en una superficie de roca caliza muy porosa que produce un menor contenido de agua superficial. En contraste, la parte nororiental de la península se caracteriza por pantanos boscosos.

La región de Petén está conformada por una llanura kárstica densamente boscosa, atravesada por crestas bajas de piedra caliza con una orientación este-oeste. Se caracteriza por una variedad de suelos y tipos de bosque; las fuentes de agua se componen generalmente de pequeños ríos y pantanos estacionales conocidos como «bajos». Una cadena de catorce lagos atraviesa la cuenca central del Petén, con el lago más grande siendo el lago Petén Itzá, que mide treinta y dos por cinco kilómetros. Una extensa sabana se extiende al sur de los lagos centrales; al norte de los lagos aumenta el número de «bajos» intercalados en la selva. En el sur, la llanura se eleva gradualmente hacia las tierras altas de Guatemala.

Chiapas ocupa el extremo sureste de México y posee un litoral de 260 kilómetros en la costa del Pacífico. Chiapas cuenta con dos importantes regiones de tierras altas; la Sierra Madre de Chiapas se encuentra en el sur, y las montañas centrales (altiplano central) se sitúan en el centro de Chiapas. Están separados por la depresión central, que contiene la cuenca de drenaje del río Grijalva, con un clima cálido y lluvias moderadas. Las tierras altas de la Sierra Madre ganan altitud de oeste a este, con las más altas montañas cerca de la frontera con Guatemala.

El altiplano central de Chiapas se eleva bruscamente hacia el norte del Grijalva y alcanza una altitud máxima de 2400 metros sobre el nivel del mar para luego bajar gradualmente hacia la península de Yucatán. Están cortadas por valles profundos que corren paralelos a la costa del Pacífico, alimentando tanto al río Grijalva como al río Lacantún. En el extremo oriental de las tierras altas centrales se encuentra la Selva Lacandona, una región principalmente montañosa con llanuras de tierras bajas tropicales en su extremo más oriental. La zona litoral de Soconusco se encuentra al sur de la Sierra Madre de Chiapas y se compone de una estrecha llanura costera y las estribaciones de la Sierra Madre.

La geografía variada del territorio maya, con su planicie vasta en el noroeste de la península de Yucatán y su llanura kárstica en Petén, contribuyó significativamente a la organización social y política de los pueblos mayas.

Yucatán

Las primeras grandes ciudades mayas se desarrollaron en la cuenca del Petén, ubicada en el extremo sur de la península de Yucatán, durante el Preclásico Medio (600-350 a.C.). Este área fue el corazón de la antigua civilización maya durante el periodo Clásico (250-900 d.C.), donde se asentaron las grandes urbes que dominaban la región.

Durante el siglo XVI, cuando los españoles descubrieron Yucatán, la península aún estaba dividida en una serie de provincias independientes que compartían una cultura común pero variaban en su organización interna. Las entidades políticas más importantes eran las provincias de Maní y Sotuta, que se encontraban en el norte de la península.

En el área del norte de Yucatán, la provincia de Maní era gobernada por los xiues, quienes formaron una alianza con los españoles. En contraste, los cocomes de Sotuta se convirtieron en los enemigos implacables de los colonizadores europeos. Este antagonismo entre las provincias fue un factor crucial en la dinámica política y militar durante el proceso de conquista.

Las entidades políticas en la costa norte incluían Ah Kin Chel, Cupul y Chikinchel, mientras que en la costa del mar Caribe se encontraban Ecab, Uaymil y Chetumal. Cochuah estaba ubicado en la mitad oriental de la península. Las provincias de Tases, Hocabá y Sotuta no contaban con litoral.

En el sur de la península, una serie de entidades políticas ocupaban la cuenca del Petén. Los quejaches (kejache) dominaban un territorio entre los lagos de Petén y lo que hoy es Campeche. Los lacandones de habla chol tenían el control del territorio a lo largo de los afluentes del río Usumacinta, que abarca el este de Chiapas y el suroeste de Petén.

Antes de su derrota en 1697, los itzaes extendieron su control por la mayor parte de Petén y partes de Belice. Su capital se encontraba en Nojpetén (Tayasal), una ciudad situada en una isla del lago Petén Itzá. Los couohes (ko'woj) eran segundo en importancia, siendo hostiles hacia sus vecinos itzaes. Estos últimos habitaban alrededor de los lagos del este de Petén.

Los yalain ocupaban un territorio que se extendía hacia el este hasta Tipuj en Belice. Otros grupos menos conocidos incluían los chinamitas, icaichés y choles del Lacandón, entre otros.

Tabasco

En la planicie de Tabasco, durante el preclásico tardío, se asentaron las primeras poblaciones mayas en pequeños poblados costeros como El Bellote. Estos asentamientos marítimos representaban un punto inicial en la expansión maya hacia el sur y el este del territorio que hoy conforma Tabasco.

Hacia el año 1,000 a.C., los mayas iniciaron una etapa de construcción monumental, erigiendo Aguada Fénix, considerada la ciudad maya más antigua descubierta en la región. Esta ciudad se caracterizaba por enormes plataformas de arcilla y calzadas, demostrando un avance significativo en la arquitectura urbana y civilización maya.

Ya en el período clásico, ciudades como Comalcalco, Tortuguero, Moral Reforma y Pomoná florecieron en Tabasco. Estas urbes se desarrollaron en áreas estratégicas del río Usumacinta y sus afluentes, convirtiéndose en centros económicos y políticos importantes para la región maya.

Después del colapso maya, la etnia Maya chontal emergió en Tabasco. el actor mencionado, un importante puerto comercial ubicado en la costa del golfo de México, los chontales establecieron una intrincada red comercial que conectaba el altiplano mexicano con la Península de Yucatán y las tierras altas de Guatemala y Chiapas. Esta red incluía rutas marítimas y fluviales que se extendían desde la laguna de Términos hasta el puerto de Nito en la costa guatemalteca, llegando incluso a Naco en el centro de Sula en Honduras.

Estas rutas comerciales permitieron a los chontales controlar gran parte del comercio por el río Usumacinta y en el pueblo de Naco, Honduras. A través de estas actividades económicas, los chontales establecieron provincias o cacicazgos y pueblos confederados dedicados al comercio y otras actividades productivas, consolidando su influencia en la región.

La extensión territorial de estos cacicazgos iba desde el río Cupilco, al oeste de Comalcalco, hasta áreas que hoy corresponden a Belice y Honduras. A través de migraciones, los chontales habitaron extensiones geográficas significativas, constituyendo cacicazgos importantes en el Golfo de México y la costa del mar Caribe, como Chakán Putún y Tixel.

Estos desarrollos en Tabasco sentaron las bases para una estructura económica y política compleja que se mantuvo hasta el período posclásico tardío.

Tierras altas mayas

Las tierras altas de Chiapas estaban divididas entre los zoque en el oeste y los mayas en el este, distribución que persistió hasta la época de la conquista española. En Guatemala, las tierras altas eran dominadas por varios Estados mayas poderosos. Los quichés habían creado un imperio que abarcaba gran parte del altiplano occidental y la llanura costera del Pacífico, pero a finales del siglo XV los kaqchikeles se rebelaron contra su hegemonía y fundaron Iximché como capital de su nuevo reino en el sureste del altiplano.

Los kaqchikeles lograron erosionar la supremacía de los quichés, lo que indica un período de cambios políticos significativos. Durante las décadas anteriores a la invasión española, este proceso de desafío y consolidación territorial se intensificó, reflejando conflictos internos dentro del mundo maya.

En Chiapas, los tzotziles ocupaban las tierras altas centrales. Estos pueblos estaban divididos en varias provincias, con la provincia de Chamula compuesta por cinco pequeñas localidades agrupadas. El territorio de los tojolabales se encontraba alrededor de Comitán, mientras que el territorio de los coxoh, ubicado en la parte alta de la cuenca del Grijalva cerca de la frontera con Guatemala, probablemente era un subgrupo de los tojolabales.

Tierras bajas del océano Pacífico

En las tierras bajas del océano Pacífico, el Soconusco desempeñaba un papel crucial como vía de comunicación entre las tierras altas del centro de México y América Central. Este territorio, ubicado en la costa occidental de Guatemala, se hallaba bajo el dominio de los quichés, una poderosa civilización maya que dominaba gran parte del altiplano occidental y la llanura costera del Pacífico.

Durante el siglo XV, el Soconusco fue subyugado por la Triple Alianza azteca bajo el emperador Ahuizotl. Este hecho no solo consolidó el control de los aztecas sobre esta región, sino que también obligó a sus habitantes a pagar tributo en forma de cacao, un producto valioso y codiciado en Mesoamérica.

Las tierras bajas del Pacífico al este del Soconusco estaban ocupadas por los pipiles y xincas, dos pueblos no mayas que habían establecido su propia identidad y organización política. Estos grupos mantenían relaciones comerciales e intercambios culturales con las civilizaciones mayas dominantes, aunque no formaban parte integral de la esfera cultural maya.

El control azteca sobre el Soconusco representaba una importante conexión entre el centro de México y los territorios mayas en América Central. Este dominio permitía a los aztecas extender su influencia económica y política, asegurando un suministro constante de cacao que era fundamental para sus rituales y comercios.

El dominio azteca sobre el Soconusco sentó las bases para la posterior llegada de los españoles, quienes utilizarían esta vía para expandir su propia influencia en la región.

Antecedentes de la conquista

En 1492, Cristóbal Colón descubrió América para la corona de Castilla. Este evento inicial marcó el inicio de una serie de expediciones y colonizaciones que transformarían el continente americano en un territorio español. Posteriormente, aventureros privados entraron en tratos con la Corona española para conquistar las tierras recién descubiertas a cambio de ingresos fiscales y la potestad de gobernarlas.

Durante las primeras décadas después del descubrimiento, los españoles colonizaron el Caribe y establecieron un centro de operaciones en la isla de Cuba. Esta ubicación estratégica permitió a los conquistadores expandir su influencia hacia el continente americano, preparándose para futuras incursiones.

Para agosto de 1521, la capital azteca de Tenochtitlán había caído en manos de los españoles, y en menos de tres años después, estos lograron conquistar gran parte de México, extendiendo sus campañas por el sur hasta el istmo de Tehuantepec. Este avance territorial sentó las bases para la formación del virreinato de Nueva España, dirigido por un virrey que respondía ante el rey de España a través del Consejo de Indias.

La conquista de los territorios mayas se insertaba en este contexto más amplio de expansión española. Mientras los conquistadores consolidaban su poder en México, la atención se dirigió hacia el sureste de México y el norte de América Central, donde las civilizaciones mayas estaban a punto de enfrentar un nuevo capítulo en sus historia.

Armamento, estrategias y tácticas

Los conquistadores españoles se vieron obligados a adaptar sus tácticas al contexto mesoamericano. La mayoría de ellos no recibían salarios sino que esperaban ganancias en forma de metales preciosos, tierras y mano de obra nativa. Este sistema incentivaba una actitud agresiva y ambiciosa entre los expedicionarios.

La fuerza de invasión incluía a soldados experimentados que habían participado en campañas militares europeas, junto con esclavos y hombres libres africanos armados. Esta mezcla de fuerzas proporcionó una variedad de habilidades y armamento, lo que permitió a los conquistadores enfrentarse a las complejas dinámicas políticas y defensivas de los mayas.

La fragmentación política de la península de Yucatán fue un factor crucial. La ausencia de una autoridad central facilitó la invasión española, ya que los conquistadores pudieron aprovechar las rivalidades existentes entre diferentes entidades políticas mayas. Esta estrategia permitió a los españoles dividir y conquistar gradualmente el territorio.

En contraste con la prioridad de los mesoamericanos de capturar prisioneros, los españoles buscaban evitarlos para asegurar una victoria definitiva. Su objetivo era concentrar a la población indígena en nuevos asentamientos coloniales o reducciones, conocidos como "congregaciones". Estas estrategias buscaban controlar y limitar el movimiento de los nativos, facilitando su administración.

Muchos indígenas se opusieron a vivir en estas reducciones. Prefiriendo huir hacia regiones inaccesibles o unirse a grupos mayas vecinos que aún no habían sido sometidos, la resistencia fue significativa. Los que quedaban en las reducciones frecuentemente caían enfermos debido a enfermedades contagiosas. Las reducciones costeras, aunque estratégicamente convenientes para los españoles, resultaron vulnerables a ataques de piratas.

En resumen, la adaptación del armamento y tácticas europeas al contexto mesoamericano, junto con el aprovechamiento de las divisiones políticas mayas, permitió a los conquistadores avanzar en su expedición de conquista.

Armas y tácticas de los españoles

Los españoles emplearon un arsenal diversificado en sus campañas contra los mayas, incluyendo arcos, ballestas, armas de fuego como arcabuces y mosquetes, perros de ataque y caballos de guerra. Los mayas carecían de tecnologías cruciales del Viejo Mundo, como la rueda funcional, el hierro y el acero, lo que les resultaba desventajosos en batallas directas.

El uso de caballería española proporcionó una ventaja significativa sobre los ejércitos indígenas no montados. Los conquistadores montados podían moverse con gran agilidad por el campo de batalla, atacando con mayor fuerza y al mismo tiempo reduciendo su vulnerabilidad a contraataques enemigos. Incluso el caballo mismo se utilizaba como una herramienta ofensiva, capaz de golpear los combatientes enemigos.

Las ballestas y las armas de fuego, aunque valiosas, presentaban desafíos logísticos debido a las condiciones climáticas del Caribe. Estas armas eran difíciles de manejar y se deterioraban rápidamente después de algunas semanas de campaña, lo que limitaba su efectividad en el terreno. En contraste, las espadas de acero españolas resultaron ser una ventaja tecnológica crucial.

Los conquistadores también adoptaron la armadura de algodón acolchado utilizada por los mayas, impresionados por su capacidad defensiva. Esta adaptación permitió a los españoles mantener un equilibrio entre protección y movilidad en el campo de batalla.

La organización militar y la estrategia españolas eran más sofisticadas que las de sus oponentes, lo que les permitía desplegar tropas y suministros de manera eficiente. Esta superioridad estratégica incrementó la ventaja del bando español.

En Guatemala, los conquistadores se sirvieron rutinariamente de aliados indígenas, inicialmente nahuas provenientes de México, y más tarde también incluyeron mayas. Se estima que a cada soldado español en el campo le acompañaban por lo menos diez auxiliares nativos, con hasta treinta guerreros indígenas por cada español. La participación de estos aliados mesoamericanos fue decisiva durante la conquista, destacando su importancia en las operaciones militares.

El uso de estas tácticas y armamento permitió a los españoles superar las limitaciones tecnológicas de sus oponentes mayas, facilitando su dominio sobre el territorio.

Armas y tácticas de los nativos

Los ejércitos mayas eran altamente organizados y disciplinados, con la participación activa de todos los varones adultos sin discapacidad en el servicio militar. Los guerreros se sometían a frecuentes ejercicios de capacitación y simulacros, lo que reflejaba su preparación para enfrentar conflictos armados. No obstante, la mayoría de estos guerreros no eran soldados permanentes; sus principales responsabilidades residían en la agricultura, con las necesidades de cultivos priorizadas sobre su participación militar.

Los estados mayas no mantenían ejércitos permanentes y los guerreros se reunían bajo los órdenes de jefes de guerra designados por funcionarios locales. Además, existían unidades de mercenarios a tiempo completo que seguían a líderes permanentes, aunque estos representaban una minoría en comparación con el contingente principal de guerreros comunes.

Los mayas emplearon diversas armas y tácticas para enfrentar a los españoles. Para protegerse, los guerreros llevaban armaduras corporales hechas de algodón acolchado, empapado en agua salgada para endurecerlas. Según descripciones de los conquistadores, estas armaduras resultaban comparables con el acero usado por los españoles, lo que reflejaba la ingenio y habilidad técnica de los mayas en la fabricación de equipo defensivo.

Los guerreros mayas también estaban equipados con lanzas con cabezas de pedernal, arcos y flechas, y piedras. Estos armamentos tradicionales les proporcionaron cierta ventaja en batallas directas contra los españoles, que carecían de tecnologías cruciales del Viejo Mundo como la rueda funcional, el hierro y el acero.

En términos de tácticas, los mayas empleaban estrategias preferentes que resultaron problemáticas para los conquistadores. Los guerreros se especializaban en emboscadas e incursiones, lo que dificultaba la identificación y neutralización de sus unidades por parte de las fuerzas españolas.

Para contrarrestar el uso de caballería por los españoles, los mayas del altiplano cavaron hoyos en las carreteras, revistiéndolos con estacas afiladas y endurecidas al fuego. Estas trampas ocultas eran camufladas con hierba y malezas, lo que resultó en la muerte de numerosas monturas según relatos de los kaqchikeles.

Los guerreros mayas también llevaban escudos de madera o cuero decorados con plumas y pieles de animales. Estos escudos proporcionaron una adicional capa de protección, complementando las armaduras corporales. La combinación de estas tácticas y armamentos tradicionales permitió a los mayas resistir eficazmente la invasión española en varios frentes.

Impacto de las enfermedades del Viejo Mundo

En 1520, un soldado español llegó a México con la viruela; como consecuencia, epidemias devastadoras azotaron las poblaciones nativas de América. Estos brotes no solo fueron devastadores en su magnitud, sino que también se extendieron rápidamente por regiones enteras. Según estimaciones modernas, la disminución de la población nativa variaba entre 75 % y 90 %. En las tierras altas mayas, el impacto fue especialmente severo: se estima que el 88 % de la población muriera en los primeros diez años de dominio colonial.

Las enfermedades introducidas por los españoles, como la viruela, el sarampión y la gripe, causaron estragos entre las poblaciones indígenas. Estos virus, a los que los nativos no tenían resistencia alguna, se propagaron con rapidez debido al contacto cercano en asentamientos y viajes comerciales. En Yucatán, por ejemplo, la viruela se extendió rápidamente desde el centro de México hacia estados como Oaxaca, Puebla y Morelos, afectando a comunidades que habían adoptado mujeres de la península de Yucatán.

Las enfermedades no solo causaron bajas masivas en los ejércitos mayas, sino que también debilitaron las estructuras sociales y económicas. En Soconusco, el descenso poblacional fue catastrófico, con una estimación del 90-95 % de la población nativa perdiendo la vida. Este colapso demográfico no solo redujo la fuerza laboral disponible sino que también desestabilizó las estructuras sociales y políticas existentes.

En el sur, en la región de Petén y Belice, las condiciones propicias para la propagación de la malaria facilitaron su rápida expansión. A finales del siglo XVI, esta enfermedad se hizo presente en toda la zona, causando altas tasas de mortalidad. En Tabasco, el sarampión, la viruela, la disentería y la fiebre amarilla fueron las principales causas del descenso demográfico del 90 % que afectó a una población aproximada de 30.000 habitantes.

El impacto de estas enfermedades no solo fue inmediato sino que también tuvo consecuencias duraderas en la región. En el nororiente de la península de Yucatán, las zonas más húmedas se despoblaron rápidamente debido a la introducción de parásitos transmitidos por el agua y la fiebre amarilla. Estos cambios demográficos no solo afectaron la población indígena sino que también alteraron los patrones económicos y sociales, sentando las bases para un nuevo orden colonial.

Primeros encuentros: 1502 y 1511

En 1502, durante su cuarto viaje a América, Cristóbal Colón llegó a Guanaja, una isla en las Islas de la Bahía de Honduras. Envío a su hermano Bartolomé para explorar la isla, quien observó que una canoa se aproximaba mientras realizaba su tarea. Bartolomé abordó la embarcación y descubrió que era un bote mercante maya procedente del Yucatán. Los pasajeros eran mayas vestidos con ricas prenda y transportaban una carga valiosa. Los europeos apropiaron los bienes que les interesaron, se llevaron el viejo capitán como intérprete y permitieron a la canoa continuar su viaje.

Posteriormente, en 1511, la carabela española Santa María de la Barca navegó por las costas de América Central bajo la dirección del capitán Pedro de Valdivia. El barco naufragó cerca de la costa de Jamaica debido a un arrecife rocoso. De los veinte supervivientes, solo Gerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero lograron sobrevivir en uno de los botes. Durante trece días, los dos hombres lucharon por la supervivencia hasta que finalmente alcanzaron tierra firme en la costa del Yucatán. Allí fueron capturados por Halach Uinic, un señor maya, quien sacrificó a Valdivia junto con cuatro de sus compañeros. Los supervivientes, Aguilar y Guerrero, fueron engordados para ser sacrificados pero lograron escapar.

Aguilar y Guerrero huyeron al territorio de un vecino, donde fueron capturados nuevamente y convertidos en esclavos. Después de algún tiempo, Gonzalo Guerrero fue dado como esclavo a Nachan Can de Chetumal. Guerrero se adaptó rápidamente a la cultura maya y asumió el rango de nacom, sirviendo como jefe de guerra contra los enemigos del señor can.

Resumen

La conquista española de los territorios mayas fue un proceso histórico que comenzó a principios del siglo XVI y concluyó en 1697 con la derrota final del pueblo itzá. Este período estuvo marcado por la confrontación entre tecnologías y tácticas muy distintas, ya que los conquistadores y sus aliados emplearon armamento avanzado y estrategias de concentración poblacional, mientras que los mayas recurrieron a tácticas como las emboscadas y el uso de armas tradicionales. La geografía variada del territorio maya, con su planicie vasta en el noroeste de la península de Yucatán y su llanura kárstica en Petén, contribuyó significativamente a la organización social y política de los pueblos mayas.

Las consecuencias de esta conquista fueron profundas: las entidades políticas mayas, divididas y con tácticas y tecnologías distintas, se vieron obligadas a rendirse ante el avance español. La derrota final del pueblo itzá en 1697 sentó las bases para la integración de los territorios mayas al imperio español, marcando un punto de inflexión en la historia política y cultural de la región, con impactos que se extendieron a través de México, Guatemala, Belice y otros países centroamericanos.

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Preguntas & Respuestas (FAQ)

¿Cuándo ocurrió la conquista de los territorios mayas por parte de España?
La conquista se extendió desde el siglo XVI hasta 1697.
¿Cómo se diferenciaban las tácticas entre los conquistadores españoles y los mayas?
Los conquistadores utilizaban diferentes estrategias que contrastaron con las tácticas defensivas de los mayas.
¿Qué pueblos o grupos se encontraban en la región conquistada por España?
Incluían poblaciones como los chontales, tzotziles y pipiles.
¿Cómo afectó la conquista a la economía de la región?
La conquista estableció una red comercial que conectaba el altiplano mexicano con otras regiones.
¿Qué es este tema?
Se denomina conquista española de los territorios mayas al proceso histórico mediante el cual los conquistadores y sus aliados dominaron gradualmente el vasto territorio habitado por los mayas en Mesoamérica, desde principios del siglo XVI hasta 1697. Este período se caracterizó por la confrontación entre tecnologías y

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Marín, J.A.E. (2025). Conquista española de los territorios mayas. Historia Mexicana. https://historiamexicana.com/conquista-espanola-de-los-territorios-mayas/

Marín, Jesús Alberto Estrada. “Conquista española de los territorios mayas.” Historia Mexicana, 2025, https://historiamexicana.com/conquista-espanola-de-los-territorios-mayas/

Marín, Jesús Alberto Estrada. “Conquista española de los territorios mayas.” Historia Mexicana. Publicado el 26 de febrero de 2025. https://historiamexicana.com/conquista-espanola-de-los-territorios-mayas/

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Publicado por historiamexicana.com el 26 de febrero de 2025. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.

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Jesús Alberto Estrada Marín

Redactor en HistoriaMexicana.com

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