Gobierno de Gustavo Díaz Ordaz
07/10/2025 · Actualizado: 22/07/2026

Gustavo Díaz Ordaz asumió el poder en 1964 y gobernó México hasta 1970. Su mandato se caracterizó por un fuerte control estatal sobre la política y la sociedad, manteniendo el PRI (Partido Revolucionario Institucional) como único partido de gobierno. Durante su sexenio, el sistema político quedó profundamente marcado por la represión a las voces críticas y la negación de cualquier pluralismo real.
El artículo se centra en tres aspectos principales: el control político del gobierno, los movimientos sociales que surgieron durante su administración y las relaciones internacionales. Se abordará cómo Díaz Ordaz ejerció un dominio casi absoluto sobre la política y la sociedad mexicana, manteniendo al PRI como único partido de poder. También se tratará el movimiento estudiantil de 1968 y su brutal supresión, así como los logros y eventos internacionales que marcaron su gobierno.
Desarrollo
Desarrollo
Control político y social [ editar ] Durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, la presidencia ejerció un control casi total sobre la vida política y electoral del país. La y la de Senadores contaban con una mayoría abrumadora de representantes emanados del Institucional (PRI), que además dominaba los gobiernos estatales y gran parte de los municipales. Esta práctica continuó como una forma habitual de negociación de candidaturas y reparto de "cuotas de poder", sin considerar las demandas de las bases militantes del partido, quienes quedaban marginadas en la elección de sus representantes.
Represión del movimiento estudiantil [ editar ] El movimiento estudiantil de 1968 surgió como una respuesta a los abusos cometidos por el aparato represivo tanto de la capital (cuerpo de granaderos) como del gobierno federal (el ejército), en un incidente ocurrido en la plaza de la Ciudadela. La respuesta oficial fue brutal; el ejército asaltó el refugio de los estudiantes en el Antiguo Colegio de San Ildefonso a punta de bazucazos, reprimiendo así las manifestaciones estudiantiles. Las multitudinarias marchas que siguieron elevaban el discurso y las propuestas para implementar cambios en el sistema político mexicano.
[ editar ] El movimiento estudiantil encontró su final en la matanza de la plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, ocurrida el 2 de octubre de 1968. Fue reprimido brutalmente por el gobierno, pocos días antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos. Aún se desconoce la cifra exacta de muertos y heridos; en 1968, el gobierno informó que fueron solo veinte muertos, mientras que años más tarde, la escritora Elena Poniatowska reveló que por lo menos había contado sesenta y cinco cadáveres en un solo lugar. El periodista John Rodda calculó que el saldo fue de trescientos veinticinco.
Modernización y eventos internacionales [ editar ] Durante este gobierno, se firmó el Tratado de Tlatelolco en 1967, mediante el cual los países de Latinoamérica se comprometían a no fabricar, poseer o utilizar armas nucleares. El 12 de octubre de 1968, nueve días después del suceso de Tlatelolco, se inauguró la XIX Olimpiada en la Ciudad de México. Se impulsó también la modernización de la capital: el 4 de septiembre de 1969, se inauguró la primera línea del Sistema de Transporte Colectivo, conocido coloquialmente como "Metro", y se realizaron obras importantes como el Estadio Azteca (1966) y el Palacio de los Deportes (1968). En 1970, México volvió a estar en la mira del mundo con la celebración del Campeonato Mundial de Fútbol.
Desarrollo
estabilizador y descontento social
Desarrollo estabilizador y descontento social
Durante el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz, el modelo de desarrollo estabilizador mostró signos claros de haber alcanzado sus límites. Este período se caracterizó por una rigidez política que no permitía cambios significativos en la estructura del sistema político y económico mexicano. El control total del PRI sobre los poderes del Estado, a través de una mayoría abrumadora en ambas cámaras legislativas, reflejaba esta estabilidad forzada.
El gobierno respondió con represión a cualquier signo de descontento social, especialmente en el movimiento estudiantil. Los estudiantes que se manifestaban contra la opresiva autoridad del Estado fueron reprimidos sin considerar cambios políticos o económicos. Este enfoque autoritario fue particularmente evidente durante los movimientos de 1968, donde las multitudinarias marchas y tomas universitarias desafiaron por primera vez el statu quo político.
La Marcha del silencio del 13 de septiembre de 1968 marcó un punto de inflexión en la percepción pública. Esta movilización, que incluyó a habitantes de todos los sectores económicos y sociales, amplió significativamente el espacio para la participación política en la Ciudad de México. No obstante, esta apertura democrática fue temporal; el gobierno reprimió brutalmente las protestas durante la Masacre de Tlatelolco el 2 de octubre del mismo año.
El descontento social no quedó solo en el ámbito estudiantil. Otras voces dentro del propio PRI exigían mayor apertura, como Carlos Alberto Madrazo Becerra, quien en 1965 fue forzado a renunciar al liderazgo del partido por sus demandas de reformas democráticas.
Las tensiones sociales y políticas se manifestaron también en el plano internacional. A pesar de la represión interna, México participó activamente en eventos globales como los Juegos Olímpicos de 1968, donde se inauguró la primera línea del Sistema de Transporte Colectivo en la Ciudad de México.
El Tratado de Tlatelolco y el Campeonato Mundial de Fútbol de 1970 representaron esfuerzos por modernizar y proyectar una imagen positiva al mundo, pero no pudieron ocultar los conflictos internos que se gestaban. La matanza en la plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968 fue un punto crítico que sentó las bases para futuros desafíos políticos y sociales.
El modelo de desarrollo estabilizador de Gustavo Díaz Ordaz mostró signos evidentes de agotamiento durante su sexenio. La represión constante a los movimientos sociales, como el estudiantil en 1968, demostró la incapacidad del gobierno para adaptarse a las demandas de cambio. A pesar de la participación ciudadana en eventos como la Marcha del silencio, la brutalidad policial durante la Masacre de Tlatelolco reveló los límites de esta estabilidad forzada. Estos desafíos internos se manifestaron también en el plano internacional a través de la celebración de eventos como los Juegos Olímpicos y el Campeonato Mundial de Fútbol, pero no pudieron ocultar las crecientes tensiones sociales y políticas que se avecinaban.
Movimiento de 1968: Origenes y contexto
Movimiento de 1968: Origenes y contexto
En el marco del control político y social ejercido por el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, las instituciones estatales se vieron profundamente inmiscuidas en la vida cotidiana de los ciudadanos. La mayoría abrumadora de representantes emanados del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en ambas cámaras legislativas y el control total del partido sobre los gobiernos estatales y municipales, sentaron las bases para un ambiente de inestabilidad social que se manifestaría más tarde. El sistema político de partido único no solo limitaba la participación democrática, sino que también generaba descontento en diversos sectores sociales.
El movimiento estudiantil de 1968 emergió como una reacción directa a las acciones represivas del gobierno y el ejército. En un incidente emblemático ocurrido en la plaza de la Ciudadela, los granaderos intervinieron en una trifulca entre estudiantes y civiles, lo que desató tensiones entre las fuerzas armadas y la comunidad estudiantil. Esta intervención militar fue vista como un abuso del poder y contribuyó a alimentar el sentimiento de injusticia y descontento.
La respuesta oficial al enfrentamiento en la Ciudadela fue inmediata y brutal: el ejército asaltó el refugio de los estudiantes en el Antiguo Colegio de San Ildefonso utilizando bazucazos. Esta acción reprimió no solo a los estudiantes, sino que también sirvió como un recordatorio del poder represivo del estado. La movilización estudiantil se intensificó, con manifestaciones y tomas de edificios universitarios que elevaban el discurso político hacia la exigencia de cambios en el sistema.
El movimiento estudiantil no solo fue una protesta contra las acciones represivas, sino también un llamado a la participación ciudadana más amplia. La del 13 de septiembre de 1968 marcó un punto de inflexión, ya que miles de personas participaron en esta movilización multitudinaria y diversa, demostrando una nueva actitud política y social en la capital.
Evolución y expansión de las protestas
Evolución y expansión de las protestas
En el marco del control político y social ejercido por el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, la toma de la Ciudad Universitaria de la UNAM marcó un cambio radical en la percepción pública sobre las manifestaciones. Hasta entonces, estas eran vistas principalmente como movilizaciones de grupos específicos, ya fuera de obreros, campesinos u opositores políticos; no existía un involucramiento directo del ciudadano común en marchas políticas o sociales. La toma de la Ciudad Universitaria transformó esta percepción, elevando el discurso y las propuestas estudiantiles a un nivel que solicitaba cambios significativos en el sistema político mexicano.
La del 13 de septiembre de 1968 fue una movilización popular y diversa a gran escala, fuera de la tradicional participación de trabajadores o representantes corporativistas del partido oficial. Esta marcha congregó habitantes de todos los sectores económicos, laborales y sociales, acrecentando e interiorizando el ambiente de participación política que comenzaba a caracterizar a la ciudad. Esta movilización demostró una amplia gama de opiniones y demandas, expandiendo la base social de las protestas más allá del ámbito estudiantil.
La toma de la Ciudad Universitaria y la sentaron las bases para un nuevo tipo de protesta en México, donde el ciudadano común se convirtió en protagonista. Estos eventos marcaron un punto de inflexión en la historia política del país, demostrando que los problemas sociales y políticos no podían ser ignorados por el gobierno, ya que ahora contaban con la participación directa y diversificada de la ciudadanía.
Masacre de Tlatelolco: Suceso y cifras
El 2 de octubre de 1968, pocos días antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos en México, ocurrió el suceso conocido como Matanza del 2 de octubre o de Tlatelolco. Este evento marcó un punto crítico en el movimiento estudiantil y social que se había desarrollado durante el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz.
El gobierno mexicano inicialmente afirmó que solo hubo veinte muertos, pero esta cifra fue rápidamente desmentida. En su libro "La noche de Tlatelolco", la escritora Elena Poniatowska reveló haber contado sesenta y cinco cadáveres en un solo lugar, lo cual sugiere una cifra mucho mayor que la oficial.
El periodista John Rodda, a través de sus investigaciones independientes, entrevistó sobrevivientes y testigos en los hospitales. Según su cálculo, el saldo final fue de trescientos veinticinco muertos. Años más tarde, en una segunda investigación, este número se rebajó a 250, aunque la cifra exacta sigue siendo objeto de debate.
Estas discrepancias sobre el número de víctimas reflejan la naturaleza controversial y el carácter oscuro del suceso, que fue reprimido brutalmente por las autoridades mexicanas.
Investigaciones independientes sobre las víctimas
En el contexto del control político y social ejercido por el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, las cifras oficiales sobre los fallecidos durante la Masacre de Tlatelolco fueron inicialmente minimizadas. El gobierno mexicano informó que solo hubo veinte muertos, una cifra que fue rápidamente desmentida por investigaciones independientes.
El periodista inglés John Rodda, a través de sus investigaciones realizadas en los hospitales donde se encontraban los heridos y mediante entrevistas con sobrevivientes y testigos, calculó un saldo inicial de trescientos veinticinco muertos. Este número fue significativamente más alto que la cifra oficial, lo que revelaba la gravedad del suceso.
En una segunda investigación posterior, Rodda redujo su estimación a 250 muertos, reflejando un esfuerzo por proporcionar una cifra más precisa basada en sus hallazgos. Estas investigaciones independientes desafearon las cifras oficiales y contribuyeron a la comprensión real de la magnitud del evento, sentando las bases para futuras discusiones sobre la verdad histórica.
El hecho concreto es que, según Rodda, el número de fallecidos durante la Masacre de Tlatelolco fue significativamente mayor que los 20 muertos inicialmente reportados por el gobierno.
Relaciones internacionales: Tlatelolco y Olimpiadas
En 1967 se firmó el Tratado de Tlatelolco, un acuerdo que comprometió a los países latinoamericanos a no fabricar, poseer o utilizar armas nucleares. Este tratado representaba una importante alianza regional en materia de control nuclear y seguridad internacional, consolidando la posición de México como actor político relevante en el continente.
Durante este gobierno, la XIX Olimpiada se celebró con gran pompa y presencia mundial. La inauguración tuvo lugar el 12 de octubre de 1968, nueve días después de la masacre de Tlatelolco, lo que generó un contraste significativo entre los eventos internos y externos del país. El evento olímpico se convirtió en una oportunidad para mostrar al mundo el desarrollo y modernización de México.
El gobierno mexicano aprovechó esta plataforma internacional para impulsar la modernización de la Ciudad de México, con importantes obras como la inauguración de la primera línea del Sistema de Transporte Colectivo, conocido popularmente como "Metro", el 4 de septiembre de 1969. Asimismo, se construyeron el Estadio Azteca en 1966 y el Palacio de los Deportes en 1968, reflejando la inversión en infraestructura deportiva para el evento olímpico.
El país mantuvo su atención mundial durante estos eventos internacionales, lo que permitió a México presentarse como un destino moderno e integrado globalmente. Sin embargo, los acontecimientos de Tlatelolco revelaron las tensiones internas y la represión estatal, marcando un contraste con el espectáculo olímpico.
Modernización urbana y obras públicas
Modernización urbana y obras públicas
Durante el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz, se implementaron importantes proyectos para modernizar la capital mexicana. En 1967, México firmó el Tratado de Tlatelolco, un acuerdo regional que buscaba controlar el armamento nuclear en y consolidar la posición del país como actor político relevante en la región.
El 4 de septiembre de 1969, se inauguró la primera línea del Metro, un hito significativo para la movilidad urbana. Este sistema de transporte colectivo, conocido coloquialmente como "Metro", se convirtió rápidamente en una infraestructura vital para los habitantes de la Ciudad de México.
Además de estas iniciativas urbanísticas, se llevaron a cabo otras obras emblemáticas. En 1966, se completó el Estadio Azteca, un estadio deportivo que se convirtió en un símbolo del desarrollo y modernización del país. Dos años después, en 1968, se inauguró el Palacio de los Deportes, otro importante complejo deportivo.
Estas obras no solo mejoraron la infraestructura urbana, sino que también contribuyeron a la imagen progresista de México en el escenario internacional. Las celebraciones del Campeonato Mundial de Fútbol en 1970 y los Juegos Olímpicos de 1968 sirvieron como marcos para mostrar al mundo las avances logrados durante este período.
En resumen, la modernización urbana y las obras públicas fueron fundamentales para reforzar el estatus de México en la región y sentar las bases para una capital más conectada y dinámica.
Resumen
El modelo de desarrollo estabilizador de Gustavo Díaz Ordaz mostró signos evidentes de agotamiento durante su sexenio. La represión constante a los movimientos sociales, como el estudiantil en 1968, demostró la incapacidad del gobierno para adaptarse a las demandas de cambio. A pesar de la participación ciudadana en eventos como la Marcha del silencio, la brutalidad policial durante la Masacre de Tlatelolco reveló los límites de esta estabilidad forzada.
El control total del PRI sobre los poderes del Estado y el reparto de "cuotas de poder" reflejaron un sistema político inamovible. La participación de voces internas del partido, como Carlos Alberto Madrazo Becerra, que exigían mayor apertura democrática, fue suprimida mediante la renuncia forzada en 1965. Estos desafíos internos se manifestaron también en el plano internacional a través de la celebración de eventos como los Juegos Olímpicos y el Campeonato Mundial de Fútbol, pero no pudieron ocultar las crecientes tensiones sociales y políticas que se avecinaban.
Preguntas & Respuestas (FAQ)
- ¿Cuándo asumió el gobierno Gustavo Díaz Ordaz?
- Asumió el gobierno en 1964 y gobernó México hasta 1970.
- ¿Qué partido político tenía mayoría en ambas cámaras legislativas durante su mandato?
- El Partido Revolucionario Institucional (PRI).
- ¿Cuál fue el evento más significativo que ocurrió durante su gobierno?
- La Masacre de Tlatelolco en 1968.
- ¿Cómo se describió la relación entre el gobierno y los movimientos sociales?
- El gobierno ejerció un fuerte control sobre la vida política, con represión a cualquier signo de descontento social.
- ¿Qué logros internacionales tuvo durante su gobierno?
- Se firmó el Tratado de Tlatelolco y se celebraron los Juegos Olímpicos en 1968.
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Valadez, M.A.P. (2025). Gobierno de Gustavo Díaz Ordaz. Historia Mexicana. https://historiamexicana.com/gobierno-de-gustavo-diaz-ordaz/
Valadez, Manuel Alejandro Ponce. “Gobierno de Gustavo Díaz Ordaz.” Historia Mexicana, 2025, https://historiamexicana.com/gobierno-de-gustavo-diaz-ordaz/
Valadez, Manuel Alejandro Ponce. “Gobierno de Gustavo Díaz Ordaz.” Historia Mexicana. Publicado el 07 de octubre de 2025. https://historiamexicana.com/gobierno-de-gustavo-diaz-ordaz/
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}Licencia y Copyright
Publicado por historiamexicana.com el 7 de octubre de 2025. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.
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