Bernardino de Sahagún
08/06/2026 · Actualizado: 22/07/2026

Bernardino de Sahagún, nacido en Sahagún hacia 1499 y fallecido el 5 de febrero de 1590 en Tlatelolco, fue un misionero franciscano que se distinguió como etnógrafo e historiador. Este religioso autorizó la publicación del Códice Florentino, donde recopiló información sobre prácticas medicinales obtenidas de los curanderos aztecas, documentando así fenómenos naturales y culturales previos a la llegada española. Su nombre original fue Bernardo de Rivera, Ribera o Ribeira, aunque es conocido universalmente por su labor intelectual en el Nuevo Mundo.
Su obra principal se titula Historia general de las cosas de la Nueva España, un compendio etnográfico estructurado en doce libros que carece de precedentes comparables en otras lenguas contemporáneas. Este documento constituye una fuente esencial para reconstruir la historia y cultura del México antiguo antes de la conquista española, según el criterio de Jerónimo de Mendieta, quien lo calificó como el experto más notable en náhuatl entre sus pares religiosos.
- Biografía
- Nacimiento y formación
- Misión en Nueva España Bernardino de Sahagún partió hacia Nueva España en 1529 con una misión encomendada junto a otra veintena de frailes franciscanos, quienes viajaron bajo la dirección del superior fray Antonio de Ciudad Rodrigo. Tras un trayecto que duró cuatro meses, el grupo llegó finalmente al puerto de San Juan de Ulúa, Veracruz, donde se estableció inicialmente antes de adentrarse en las tierras conquistadas. Este desplazamiento marcó el inicio de su labor misional y académica dentro del territorio mexicano, alejándose definitivamente de Salamanca para dedicarse a la evangelización y estudio cultural indígena.
- Investigaciones y enseñanza En 1536 se fundó el Cruz en Tlatelolco bajo las órdenes directas del arzobispo el actor mencionado, institución destinada a proporcionar instrucción académica y religiosa. Este centro educativo acogió principalmente a jóvenes nahuas descendientes de la clase pīpiltin que habían sobrevivido a la invasión española. Fray Bernardino estableció allí el programa formal para enseñar latín entre los nativos, una iniciativa educativa sin precedentes en la región hasta ese momento. La enseñanza del idioma clásico románico permitió a los estudiantes acceder directamente a textos teológicos y filosóficos europeos mientras mantenían su identidad cultural original dentro de las aulas franciscanas.
- Obra histórico-antropológica
- Impacto y legado El misionero Bernardino de Sahagún es reconocido universalmente como el primer antropólogo de América por su metodología rigurosa y sus resultados documentados sobre la cultura antigua mexicana. Esta distinción académica surge del análisis detallado que realizó mediante la recolección sistemática de testimonios proporcionados por ancianos indígenas, una práctica innovadora para su época en las fuentes históricas disponibles. La compilación bilingüe realizada entre el náhuatl y el castellano permitió preservar conocimientos orales que de otro modo se habrían perdido con la llegada de los españoles a tierras novohispanas. Autores posteriores como León-Portilla y Garibay fundamentan este juicio al observar cómo sus técnicas investigativas anticiparon las disciplinas modernas de estudio cultural, estableciendo un precedente metodológico único en el hemisferio occidental antes del siglo XX.
- Resumen
Biografía
A los 18 años ingresó a la orden franciscana para dedicarse al servicio religioso y académico. En 1520 se trasladó hacia Salamanca, ciudad que funcionaba entonces como centro de irradiación del Renacimiento en España donde estudió diversas disciplinas académicas. Allí cursó estudios intensivos sobre latín, historia, filosofía y teología antes de ser ordenado sacerdote el año 1524
En 1529 partió hacia la recién conquistada Nueva España junto a otra veintena de frailes encabezados por fray Antonio de Ciudad Rodrigo. Tras cuatro meses de viaje marítimo llegaron hasta San Juan de Ulúa en Veracruz, punto inicial para su misión evangelizadora y cultural en el territorio mexicano. Sus primeros años transcurrieron en Tlalmanalco entre 1530 y 1532 antes de asumir responsabilidades administrativas religiosas posteriores.
Fue guardián del convento de Xochimilco a partir de 1535, donde probablemente fundó la comunidad religiosa local. Inició posteriormente enseñanza de latín en el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco establecido en 1536 por orden del arzobispo Juan de Zumárraga. Este centro educativo impartía instrucción académica y religiosa a jóvenes nahuas, fundamentalmente hijos de pīpiltin sobrevivientes tras la invasión española de sus tierras ancestrales.
Con algunas interrupciones temporales en su labor pastoral permaneció vinculado al Colegio hasta su muerte natural. Allí formó discípulos que luego serían sus colaboradores directos en investigaciones sobre lengua y cultura nahuas; los nombres de algunos son conocidos: Antonio Valeriano, Martín Jacobita, Andrés Leonardo, Alonso Bejarano, Martín de la Cruz y Juan Badiano. Estos últimos eran sabios médicos indígenas que también se dedicaron posteriormente a escribir textos propios.
Pasó luego por los conventos ubicados en Xochimilco, Huejotzingo y Cholula durante su itinerancia religiosa. Fue misionero activo en las regiones de Puebla, Tula y Tepeapulco entre 1539 y 1558 antes de asumir cargos administrativos superiores como definidor provincial y visitador de la Custodia de Michoacán en 1558. Desde 1547 se consagró casi totalmente
Nacimiento y formación
Bernardino de Sahagún nació en el lugar llamado Sahagún situado en España alrededor del año Este hecho marcó el inicio de la trayectoria vital de un individuo que posteriormente se convertiría en figura histórica dentro del contexto religioso y cultural de su época La información disponible indica que este nacimiento ocurrió en una localidad específica antes de que él emprendiera sus primeros pasos hacia otras regiones geográficas
A los dieciocho años, Bernardino decidió integrarse a la orden franciscana, uniendo así su vida personal con las estructuras religiosas establecidas por dicha congregación. Este paso representó el comienzo formal de su vocación y lo llevó a abandonar definitivamente su entorno inicial para dedicarse al servicio religioso bajo una disciplina estricta. La decisión tomada en esa juventud determinaría gran parte de sus movimientos futuros hacia diferentes centros educativos y misioneros.
Posteriormente, se trasladó hacia la ciudad universitaria de Salamanca el año 1520 para continuar sus estudios académicos dentro del marco intelectual del Renacimiento que entonces irradiaba España. Durante un periodo comprendido entre los años 1520 y 1524, recibió formación en diversas disciplinas como latín, historia, filosofía y teología bajo la dirección de profesores especializados en esas materias. Este proceso educativo fue fundamental para desarrollar las capacidades intelectuales necesarias que luego emplearía en sus investigaciones etnográficas sobre poblaciones indígenas.
Al finalizar su etapa formativa en Salamanca el año 1524, recibió la ordenación sacerdotal como parte del camino natural hacia una carrera eclesiástica consolidada dentro de la jerarquía religiosa católica. Este evento litúrgico oficializó su condición de ministro religioso y le otorgó las facultades necesarias para ejercer funciones pastorales en diferentes territorios bajo el amparo institucional de la durante los siglos siguientes.
La etapa formativa concluyó con estas acciones documentadas que establecieron sus credenciales profesionales antes de partir hacia otros destinos geográficos donde aplicaría su formación adquirida anteriormente.
Misión en Nueva España Bernardino de Sahagún partió hacia Nueva España en 1529 con una misión encomendada junto a otra veintena de frailes franciscanos, quienes viajaron bajo la dirección del superior fray Antonio de Ciudad Rodrigo. Tras un trayecto que duró cuatro meses, el grupo llegó finalmente al puerto de San Juan de Ulúa, Veracruz, donde se estableció inicialmente antes de adentrarse en las tierras conquistadas. Este desplazamiento marcó el inicio de su labor misional y académica dentro del territorio mexicano, alejándose definitivamente de Salamanca para dedicarse a la evangelización y estudio cultural indígena.
Sus primeros años transcurrieron principalmente en Tlalmanalco entre 1530 y 1532, periodo durante el cual desarrolló actividades pastorales antes de asumir nuevas responsabilidades administrativas dentro del orden religioso. Posteriormente fue designado como guardián del convento de Xochimilco en 1535, cargo que ocupó probablemente fundando la comunidad allí establecida según los registros históricos disponibles para ese momento específico. Esta etapa inicial permitió consolidar su presencia institucional antes de comenzar sus investigaciones etnográficas más profundas sobre las poblaciones locales.
Inició enseñanza de latín en el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco fundado en 1536 por orden del arzobispo de México el actor mencionado, institución creada para impartir instrucción académica y religiosa a jóvenes nahuas fundamentalmente hijos de pīpiltin sobrevivientes. Donde se daba educación formal a la nobleza indígena restante tras la invasión española, Bernardino formó discípulos que luego serían sus colaboradores en investigaciones sobre lengua y cultura nahuas como Antonio Valeriano de Azcapotzalco o Martín Jacobita y Andrés Leonardo de Tlatelolco. de Cuautitlán también figuraba entre estos aprendices junto a sabios médicos indígenas como Juan Badiano que escribieron posteriormente obras médicas importantes.
Fray Bernardino estuvo vinculado al Colegio hasta su muerte con algunas interrupciones temporales causadas por sus múltiples traslados geográficos y responsabilidades eclesiásticas en otras regiones del virreinato. Pasó luego por los conventos de Xochimilco, Huejotzingo y Cholula antes de convertirse en misionero activo en las provincias de Puebla, Tula y Tepeapulco durante el periodo comprendido entre 1539 y 1558. Durante estos años recorrió extensas zonas rurales estableciendo contactos directos con ancianos indígenas para recopilar testimonios orales que servirían como base documental para su monumental obra histórica compuesta de doce libros distintos.
Desde 1547 se consagró casi totalmente a la construcción de su obra histórico-antropológica, tarea que habría de traerle problemas significativos dentro del contexto religioso y político de la época colonial española en América durante los siglos XVI y XVII posteriores. En 1577 o 1578 sus trabajos fueron confiscados por orden real debido al temor oficial sobre el valor asignado por Bernardino al estudio detallado de la cultura antigua mexicana considerada pagana por las autoridades europeas establecidas entonces. Las tres copias que fray Bernardino hizo del trabajo acabasen en la Biblioteca del Palacio Real de Madrid donde dos de ellas fueron regaladas posteriormente por los reyes posteriores sin llegar nunca a archivos religiosos conservadores de doctrinas tradicionales católicas rigurosamente ortodoxas.
Una parte de la campaña en su contra pudo venir de sectores religiosos disconformes con sus métodos misionales que respetaban ciertas costumbres ancestrales indígenas mientras evangelizaban poblaciones locales bajo nuevas influencias culturales impuestas desde Europa continental durante siglos anteriores a la independencia mexicana moderna actual. Pero no fueron las razones religiosas las más importantes y que llevaron a impedir la publicación de su obra sino políticas relacionadas con el clima de intolerancia ante el avance protestante en España durante la segunda mitad del siglo XVI europeo contemporáneo entonces. En este contexto político específico, investigaciones sobre el mundo azteca considerado pagano por los europeos no podían ser bien vistas por las autoridades coloniales españolas que gobernaban territorios americanos bajo jurisdicción directa de la corona castellana establecida tras procesos históricos previos largos y complejos llenos de conflictos internos.
Falleció a los 90 años en el convento Grande de San Francisco de Tlatelolco donde había pasado gran parte de su vida adulta dedicada al estudio sistemático de lenguas indígenas americanas antes desconocidas por la ciencia europea occidental tradicional hasta ese momento histórico específico documentado cronológicamente. Actualmente existe una ciudad en su honor en el Estado de Hidalgo que lleva su nombre, Ciudad Sahagún, entidad municipal creada para conmemorar su figura histórica dentro del contexto cultural mexicano contemporáneo actualizado constantemente mediante nuevas investigaciones académicas internacionales sobre historia prehispánica y colonial americana reciente publicada por universidades especializadas en antropología e historiografía universal globalizada hoy día.
Investigaciones y enseñanza En 1536 se fundó el Cruz en Tlatelolco bajo las órdenes directas del arzobispo el actor mencionado, institución destinada a proporcionar instrucción académica y religiosa. Este centro educativo acogió principalmente a jóvenes nahuas descendientes de la clase pīpiltin que habían sobrevivido a la invasión española. Fray Bernardino estableció allí el programa formal para enseñar latín entre los nativos, una iniciativa educativa sin precedentes en la región hasta ese momento. La enseñanza del idioma clásico románico permitió a los estudiantes acceder directamente a textos teológicos y filosóficos europeos mientras mantenían su identidad cultural original dentro de las aulas franciscanas.
La formación intelectual que se impartió en este colegio generó un grupo significativo de discípulos quienes posteriormente colaboraron activamente con el fraile en sus investigaciones sobre la lengua y cultura nahuas. Entre los nombres documentados figuran Antonio Valeriano originario de Azcapotzalco, Martín Jacobita procedente también de Tlatelolco junto a Andrés Leonardo del mismo lugar. llegó desde Cuautitlán para integrarse al círculo intelectual dirigido por el misionero franciscano en la capital mexica. Además se destacaron figuras médicas indígenas como Martín de la Cruz y Juan Badiano quienes combinaban sus conocimientos tradicionales con los estudios académicos promovidos por Sahagún.
El fraile continuó su labor investigadora tras moverse entre diversos conventos ubicados en Xochimilco, Huejotzingo y Cholula durante el periodo comprendido entre 1539 y 1558. En estas localidades realizó misiones religiosas específicas mientras avanzaba con sus estudios antropológicos sobre las costumbres ancestrales de los pueblos originarios. Su trabajo en Puebla, Tula y Tepeapulco documentó prácticas culturales que luego incorporaría a su monumental obra histórica compuesta por doce libros distintos. Cada región visitada aportó datos concretos sobre la vida cotidiana, el sistema político y las creencias espirituales de las comunidades indígenas estudiadas bajo su supervisión directa.
Durante los años siguientes dedicó casi toda su energía profesional a construir una vasta compilación histórico-antropológica que enfrentaría posteriormente conflictos institucionales importantes con las autoridades coloniales españolas. En 1577 o bien en el año siguiente sus trabajos fueron confiscados oficialmente por orden real debido al temor de que valoraran demasiado la cultura antigua mexicana pagana desde la perspectiva europea dominante entonces. Las tres copias principales del manuscrito terminaron alojándose finalmente en la Biblioteca del Palacio Real de Madrid donde dos ejemplares recibieron regalía directa de monarcas posteriores a su muerte natural ocurrida el cinco de febrero de mil quinientos noventa.
Obra histórico-antropológica
La Historia general de las cosas de la Nueva España se distingue como un verdadero monumento etnográfico compuesto por doce libros que apenas tienen precedentes comparables en ninguna lengua existente Esta obra fue elaborada para permitir conocer detalladamente la vida de los indígenas de esa época mediante revisiones sucesivas que aparecieron bajo diferentes nombres incluyendo los Primeros memoriales y el Códice Matritense antes de llegar a su versión final más completa El texto original recogió testimonios directos de ancianos locales mientras se analizaba con rigor cada aspecto cultural documentado por Bernardino de Sahagún en sus investigaciones sobre la lengua y costumbres nahuas
Este documento histórico incluye más de mil ochocientos cincuenta ilustraciones que acompañan al manuscrito escrito tanto en náhuatl como en español para facilitar su comprensión a diversos lectores contemporáneos. La compilación bilingüe permitió preservar conocimientos ancestrales mientras se documentaban prácticas religiosas, sociales y económicas del México antiguo antes de la llegada completa de los españoles. Autores posteriores como León-Portilla y Garibay consideraron este trabajo fundamental debido al método empleado para investigar sobre el mundo azteca con una profundidad sin igual en su momento histórico.
El Códice Florentino representa actualmente el manuscrito más completo conservado entre las obras producidas por Bernardino de Sahagún durante sus años dedicados a la construcción sistemática del conocimiento etnográfico regional. Este volumen específico contiene información valiosa para la reconstrucción histórica y cultural que sería indispensable para comprender los procesos sociales ocurridos en Nueva España antes de 1578 cuando se produjo un cambio drástico en el destino de estos materiales documentales importantes. La estructura organizada por libros temáticos facilita aún hoy el estudio comparativo entre diferentes aspectos de la vida cotidiana indígena registrada con precisión lingüística y antropológica rigurosa.
Los trabajos compilados enfrentaron problemas significativos cuando las autoridades coloniales decidieron confiscar los manuscritos originales en 1577 o quizás en 1578 por orden real emitida desde España metropolitana durante ese periodo histórico específico de la segunda mitad del siglo XVI europeo. Esta medida administrativa respondió a temores sobre el valor que Bernardino asignaba al estudio profundo de las costumbres ancestrales mexicanas consideradas potencialmente contrarias a los objetivos evangelizadores establecidos por la corona española en sus territorios coloniales recién conquistados y administrativamente organizados bajo nuevas estructuras políticas impuestas desde Europa.
Una parte significativa de la campaña institucional contra el misionero franciscano pudo originarse entre sectores religiosos disconformes con sus métodos particulares para enseñar y catequizar a las poblaciones indígenas sometidas al dominio colonial español durante esos años históricos específicos del siglo XVI en América Latina continental. Sin embargo, los motivos políticos superaron ampliamente cualquier consideración religiosa cuando se determinó prohibir la publicación oficial de estos documentos que contenían descripciones detalladas sobre tradiciones paganas consideradas incompatibles con las doctrinas catromas promovidas por el clero regular establecido en territorio mexicano bajo jurisdicción española directa.
Las tres copias principales realizadas personalmente por fray Bernardino terminaron alojándose finalmente en la Biblioteca del Palacio Real de Madrid donde dos ejemplares fueron regalados posteriormente por los reyes posteriores que gobernaban España durante las décadas siguientes a este conflicto administrativo y político dentro del contexto colonial español americano establecido desde 1520 hasta finales del siglo XVI europeo. Este destino final demuestra claramente cómo las investigaciones sobre el mundo azteca, considerado pagano por los europeos de la época, no podían ser bien vistas por las autoridades coloniales que priorizaban objetivos evangelizadores sobre la preservación cultural indígena documentada sistemáticamente en múltiples lenguas y formatos gráficos complejos.
La situación política de España durante la segunda mitad del siglo XVI caracterizada por intolerancia ante el avance protestante influyó decisivamente en la decisión real de confiscar estos materiales que contenían información valiosa pero políticamente inconveniente para las autoridades metropolitanas preocupadas por mantener un control ideológico estricto sobre los territorios coloniales bajo su administración directa desde Europa occidental. Las investigaciones detalladas sobre prácticas religiosas, rituales y organización social indígena se volvieron objeto de censura cuando amenazaban con revelar aspectos culturales que contradecían la narrativa oficial promovida por el clero español establecido en Nueva España durante esos años históricos específicos del siglo XVI americano continental.
Bernardino falleció a los noventa años dentro del convento Grande de San Francisco de Tlatelolco tras haber dedicado décadas continuas al estudio sistemático de las costumbres indígenas mediante métodos innovadores que respetaban parcialmente tradiciones ancestrales mientras buscaba objetivos evangelizadores bajo supervisión eclesiástica española establecida en territorio mexicano desde principios del siglo XVI. Su muerte marcó el fin directo de una carrera intelectual extraordinaria cuyos resultados documentarios enfrentaron persecución institucional inmediata cuando las autoridades reales decidieron confiscar sus trabajos por considerarlos potencialmente peligrosos para la estabilidad ideológica del imperio colonial español establecido bajo jurisdicción metropolitana directa durante esos años históricos específicos del siglo XVI europeo.
Actualmente existe una ciudad en el Estado de Hidalgo que lleva su nombre Ciudad Sahagún como reconocimiento póstumo a las contribuciones documentales realizadas por este misionero franciscano cuya obra histórica sigue siendo objeto de estudio académico especializado en antropología cultural y estudios mexicanos contemporáneos internacionales especializados en historia colonial americana. La preservación física de copias del Códice Florentino en instituciones bibliográficas europeas permite aún hoy acceder a información detallada sobre vida cotidiana indígena antes de la llegada completa de las fuerzas militares españolas que iniciaron procesos coloniales sistemáticos durante el siglo XVI europeo continental establecido bajo administración directa desde España metropolitana.
La confiscación oficial de sus trabajos alteró radicalmente la disponibilidad inmediata de estos documentos para investigadores locales mientras se trasladaban físicamente hacia Madrid donde permanecieron custodiados por instituciones reales españolas hasta tiempos posteriores a las guerras napoleónicas que afectaron profundamente el patrimonio cultural europeo durante finales del siglo XVIII y principios del XIX histórico continental. Este desplazamiento geográfico forzado explica parcialmente la escasez temporal de materiales originales en archivos mexicanos mientras se desarrollaban procesos coloniales administrativos bajo jurisdicción española directa desde Europa occidental hasta mediados del siglo XVII
Impacto y legado El misionero Bernardino de Sahagún es reconocido universalmente como el primer antropólogo de América por su metodología rigurosa y sus resultados documentados sobre la cultura antigua mexicana. Esta distinción académica surge del análisis detallado que realizó mediante la recolección sistemática de testimonios proporcionados por ancianos indígenas, una práctica innovadora para su época en las fuentes históricas disponibles. La compilación bilingüe realizada entre el náhuatl y el castellano permitió preservar conocimientos orales que de otro modo se habrían perdido con la llegada de los españoles a tierras novohispanas. Autores posteriores como León-Portilla y Garibay fundamentan este juicio al observar cómo sus técnicas investigativas anticiparon las disciplinas modernas de estudio cultural, estableciendo un precedente metodológico único en el hemisferio occidental antes del siglo XX.
La obra histórica compilada por el fraile se compone de doce libros que abordan temas específicos sobre la vida cotidiana y espiritual de los habitantes originarios durante ese periodo colonial temprano. Este extenso documento etnográfico, conocido como Historia general de las cosas de la Nueva España, posee valor incalculable para la reconstrucción precisa del México antiguo antes de la llegada de los conquistadores europeos en el siglo XVI. Cada uno de sus doce volúmenes trata con exhaustividad aspectos particulares que permitieron a generaciones futuras comprender la estructura social y cultural de esas sociedades precolombinas sin depender exclusivamente de crónicas parciales o sesgadas por intereses políticos imperiales del momento histórico descrito.
La publicación completa de este monumental trabajo enfrentó obstáculos significativos debido a las circunstancias políticas reinantes en España durante la segunda mitad del siglo XVI, lo que generó problemas para su difusión oficial entre los círculos académicos y religiosos de la época metropolitana. En 1577 o bien en el año siguiente, sus trabajos fueron confiscados por orden real motivada por el temor a que las costumbres ancestrales respetadas por Bernardino pudieran obstaculizar los esfuerzos evangelizadores promovidos por la corona española bajo un contexto de intolerancia hacia lo pagano. Las tres copias originales elaboradas por fray Bernardino terminaron alojándose en la Biblioteca del Palacio Real de Madrid, donde dos fueron regaladas posteriormente por reyes posteriores que valoraban su contenido documental más allá de las controversias religiosas internas dentro del clero franciscano.
Una parte sustancial de la campaña adversa contra el misionero pudo provenir de sectores religiosos disconformes con sus métodos pastorales, aunque no fueron estas razones teológicas las determinantes para impedir formalmente la publicación integral de su investigación exhaustiva sobre los antiguos mexicanos considerados paganos por las autoridades coloniales europeas. La situación política en España favoreció que se ocultaran o confiscaran investigaciones detalladas sobre el mundo azteca mientras prevalecía un clima hostil hacia cualquier conocimiento que pudiera ser interpretado como apoyo a creencias no cristianas entre la población subyugada bajo dominio imperial hispano durante aquellos años de tensión ideológica y religiosa en los territorios conquistados por las armas españolas.
Actualmente existe una localidad urbana dedicada a su memoria ubicada dentro del territorio estatal de Hidalgo, denominada Ciudad Sahagún como homenaje póstumo a sus contribuciones documentales para la humanidad. Esta ciudad lleva su nombre directamente en reconocimiento al trabajo etnográfico realizado durante décadas de labor misionera y académica que permitió preservar información valiosa sobre lenguas indígenas y tradiciones culturales antes de que fueran sustituidas por nuevas formas de organización social impuestas desde fuera del continente americano donde se desarrollaron las actividades pastorales. La memoria institucionalizada en este nombre geográfico refleja la continuidad histórica de su legado documental dentro del panorama cultural contemporáneo mexicano e internacional sin requerir explicaciones adicionales sobre sus méritos profesionales o académicos alcanzados durante el periodo colonial descrito anteriormente en los registros históricos disponibles para consulta pública actual.
Resumen
Bernardino de Sahagún nació hacia 1499 en su localidad natal de España antes de ingresar a la orden franciscana a los dieciocho años, momento que marcó el inicio de una vida dedicada al servicio religioso y académico. Tras completar sus estudios superiores en Salamanca entre 1520 y 1524 donde dominó latín historia filosofía y teología partió hacia América en compañía de otros religiosos para establecerse primero en Tlalmanalco antes de asumir la dirección del convento ubicado en Xochimilco desde 1535. Durante su etapa inicial también impartió clases de lengua latina en el colegio fundado por Juan de Zumárraga donde formó discípulos indígenas que colaboraron directamente con él para recopilar información sobre tradiciones y conocimientos locales mientras ejercía funciones pastorales en diversas regiones del territorio conquistado hasta 1558
Su labor intelectual culminó en la redacción de una obra monumental compuesta por doce libros titulada Historia general de las cosas de la Nueva España que se considera un documento esencial para reconstruir el pasado cultural y social de México antes de la llegada española. Este texto trilingüe recogió testimonios de ancianos curanderos aztecas sobre prácticas medicinales y fenómenos naturales siendo incluido
posteriormente en el Códice Florentino junto con más de mil ochocientas ilustraciones que lo convierten en una fuente única sin precedentes comparables según los criterios históricos. Aunque parte de sus manuscritos fueron confiscados temporalmente por temor a obstaculizar la evangelización su legado perdura hoy como referencia fundamental para entender las costumbres ancestrales y el idioma náhuatl hablado por poblaciones nativas en aquel entonces.
Preguntas & Respuestas (FAQ)
- ¿Cuándo nació Bernardino de Sahagún?
- Nació en el año 1499 en la localidad española de Sahagún.
- ¿Qué hizo Bernardino de Sahagún antes de llegar a Nueva España?
- Ingresó a la orden franciscana y estudió diversas disciplinas académicas en Salamanca, España.
- ¿Cuándo partió Bernardino de Sahagún hacia Nueva España?
- Partió en 1529 junto con otros frailes para la misión evangelizadora en Nueva España.
- ¿Qué hizo Bernardino de Sahagún en el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco?
- Inició enseñanza de latín a jóvenes nahuas descendientes de la nobleza indígena sobreviviente.
- ¿Cuál fue su obra principal?
- Su obra principal es 'Historia general de las cosas de la Nueva España', un compendio etnográfico en doce libros.
Redacción del artículo
Bibliografía
- Evangelario en lengua Mexicana ;
- Psalmodia cristiana y Sermonario de los Santos del año, en lengua mexicana, ordenado en cantares o psalmos para que canten los indios en los areytos que hacen en las Iglesias , México, 1583. La única impresa durante su vida fue Este texto se divide en dos partes, En la primera se encuentra una breve doctrina cristiana, haciendo a su vez la función de introducción. En cuanto a la segunda parte que es la más extensa, se encuentran los cantares o salmos ordenados por los meses del año y divididos en estrofas. En este se señalan las fiestas de cristo, la virgen y alguno de los santos, pero de estos últimos no los escoge a todos, sino que fue selectivo. Pues tuvo en cuenta que fueran misioneros en otros lugares cercanos que le servían para formarse.
- Sermonario de dominicas y de santos en lengua mexicana ;
- Postillas sobre las Epístolas y Evangelios de los Domingos de todo el año , con la colaboración de sus alumnos de Tlatelolco;
- Tratado de la Retórica y Teología de la gente mexicana , también náhuatl;
- Coloquios y Doctrina Cristiana con que los doce frailes de San Francisco enviados por el papa Adriano VI y por el emperador Carlos V convirtieron a los indios de la Nueva España ;
- Arte de la lengua mexicana, con su vocabulario aprendiz ;
- Vida de San Bernardino de Siena , en náhuatl;
- Tratado sobre el matrimonio dentro del Manual del Cristiano ;
- Calendario ; Arte adivinatoria; y un
Citar este artículo
Ponce, S.A.D. (2026). Bernardino de Sahagún. Historia Mexicana. https://historiamexicana.com/bernardino-de-sahagun/
Ponce, Samuel Arturo Díaz. “Bernardino de Sahagún.” Historia Mexicana, 2026, https://historiamexicana.com/bernardino-de-sahagun/
Ponce, Samuel Arturo Díaz. “Bernardino de Sahagún.” Historia Mexicana. Publicado el 08 de junio de 2026. https://historiamexicana.com/bernardino-de-sahagun/
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}Links externos
- «Fluorescencia de matlalina»laverdad.es
- Hechos de los apóstoles de Américaweb.archive.org
- «Fray Bernardino de Sahagún»biodiversidad.gob.mx
- «psalmodia cristiana»revistas.unav.edu
- «Vocabulario trilingüe en español-latín-náhuatl»mediateca.inah.gob.mx
- «códices etnográficos: El códice Florentino»ebuah.uah.es
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Publicado por historiamexicana.com el 8 de junio de 2026. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.
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