Pandemia de gripe de 1918
28/02/2026 · Actualizado: 22/07/2026

La pandemia de gripe de 1918 fue una crisis sanitaria global que dejó un rastro devastador en la historia humana. Este brote, causado por el virus de la gripe tipo A subtipo H1N1, se distinguió no solo por su alta mortalidad, sino también por afectar a jóvenes y adultos con buena salud, lo cual era poco común en otras pandemias de gripe.
El artículo abordará este fenómeno desde sus orígenes en los campamentos militares estadounidenses hasta su expansión global. Se centrará en el desarrollo del brote, identificando al Campamento Greene como posiblemente el lugar donde se originó la mutación del virus, y analizará cómo esta enfermedad, a pesar de ser notificada por primera vez en 1918, probablemente ya había comenzado su propagación en 1917.
Historia
En 1918, la tasa de mortalidad por gripe en Estados Unidos comenzó a incrementarse significativamente. Mata, las cifras de muertes por gripe ascendieron a 18 886 en 1916, representando un aumento del 65 % respecto al año anterior y más del doble que en 1914. Este crecimiento sugiere que la enfermedad ya estaba adquiriendo características de mayor virulencia antes de la pandemia oficial.
El 4 de marzo de 1918, se registró el primer caso confirmado en Fort Riley (Kansas), donde un cocinero llamado Gilbert Michell fue ingresado. Sin embargo, investigaciones posteriores indican que brotes similares habían ocurrido en varios campamentos militares estadounidenses meses antes de este evento. En Camp Greene, cerca de Charlotte (Carolina del Norte), se observaron 20 muertes entre 565 enfermos en diciembre de 1917, un porcentaje que superaba ampliamente la tasa normal para esa edad y género.
Los síntomas iniciales en Camp Greene fueron distintos a los de una gripe estacional. Los pacientes presentaban una rápida progresión hacia el shock generador del colapso respiratorio, lo cual es característico de las pandemias. Estas observaciones sugieren que la enfermedad ya estaba circulando en Estados Unidos antes de la notificación oficial.
El Campamento Greene se convirtió en un foco inicial debido a su gran concentración de soldados y condiciones propicias para una rápida propagación. Este evento marco el inicio formal del brote que eventualmente se convertiría en la pandemia de gripe de 1918, con graves consecuencias a nivel global.
La mortalidad registrada en Camp Greene fue alarmante: un 3,5 % de los infectados murieron, cifra que contrasta con la tasa habitual del 0,4 % para la población general. Estos datos indican una enfermedad mucho más letal y se consideran el primer indicio claro de la propagación del virus H1N1.
El aumento de casos en Fort Riley y Camp Greene sentó las bases para lo que se convertiría en una pandemia global, marcando el inicio oficial de un período de crisis sanitaria sin precedentes.
Los síntomas detectados en el Campamento Greene
En diciembre de 1917, en el Campamento Greene, se registraron 20 muertos entre 565 enfermos jóvenes, un incremento significativo que llamó la atención de las autoridades sanitarias. Este dato destaca la gravedad inicial de la enfermedad y sugiere que los primeros síntomas eran ya extremadamente severos.
Según el capitán médico Herman Elwyn, estos primeros casos presentaban una serie de signos alarmantes. Los pacientes experimentaban fiebre alta, tos seca y dolor de garganta, seguidos por dificultad respiratoria que empeoraba rápidamente. Estos síntomas eran tan intensos que la muerte sobrevenía entre 24 y 48 horas después del peor momento clínico.
La gravedad de los primeros síntomas fue aún más evidente en el incremento drástico de la tasa de mortalidad juvenil. Santiago Mata señala que, comparada con las tasas habituales, esta se multiplicó entre 100 y 200 veces durante la primera oleada de la enfermedad. Este aumento sugiere una virulencia inusual en los pacientes jóvenes, lo que contribuyó a la alarmante propagación del virus.
Los síntomas clínicos fueron evolucionando con el tiempo, según relata Elwyn. En febrero, se observaron complicaciones adicionales como dolor abdominal, confundiendo las manifestaciones de gripe con apendicitis aguda en algunos casos. Esta similitud subraya la complejidad de los síntomas y la dificultad para diagnosticar correctamente el afección.
El avance de la enfermedad era tan rápido que los pacientes pasaban de una sección médica a otra, buscando atención más especializada. Este movimiento constante entre diferentes áreas del campamento refleja la urgencia y la rapidez con la que la enfermedad progresaba, lo que dificultaba el manejo y control de la pandemia en su primer estadio.
Expansión de la epidemia
En diciembre de 1917, ya eran 14 de los 16 campamentos militares existentes afectados por la gripe, incluyendo Camp Pick, donde se habían constatado 12 muertos en octubre; y el actor mencionado, con 50 muertos en noviembre. Este avance rápido del virus en las instalaciones militares sugiere una rápida propagación y alta contagiosidad.
El presidente estadounidense Woodrow Wilson consultó al general Peyton C. March sobre la posibilidad de suspender los envíos de tropas a Europa para evitar la propagación del virus, pero March le aconsejó que no lo hiciera por temor a afectar negativamente la moral y las operaciones militares en el frente europeo. Wilson, siguiendo este consejo, continuó enviando soldados estadounidenses al continente.
Tras registrarse los primeros casos en Europa, se propagaron rápidamente: primero en Francia, luego a Reino Unido, Italia y Alemania. Finalmente, el virus llegó a España, un país neutral que no censuró la publicación de informes sobre la enfermedad. Esta circunstancia llevó al nombre "gripe española", aunque su origen real fue más global.
En el frente europeo, el avance del virus tuvo efectos devastadores. En mayo de 1918, el ejército alemán suspendió una ofensiva debido a la alta tasa de enfermedad entre sus filas; se estima que un millón de soldados alemanes estaban enfermos en ese mes. En Madrid, cerca del 75% de la población contraía la enfermedad durante la segunda oleada en 1918.
La propagación global del virus no solo afectó a grandes ciudades sino también a pequeñas localidades rurales. Aunque la primera oleada fue relativamente benigna, su mortalidad aumentó progresivamente, y se cree que el 75% de las muertes ocurrieron en la segunda oleada. Este aumento en virulencia impactó significativamente en la población europea y en la moral general.
En 1919, la enfermedad comenzó a ser menos letal debido a la inmunidad adquirida por la mayoría de los supervivientes. Sin embargo, efectos negativos continuaron, como incremento de la mortalidad infantil, ya que muchos niños perdían a uno o ambos padres. La gran epidemia de gripe desapareció en 2009 entre otros factores, incluyendo la inmunización natural de la mayoría de los supervivientes.
Hipótesis del origen
Una teoría propone que el virus precursor de la pandemia de gripe de 1918 pudo haber surgido en China, donde se registró una temporada de gripe relativamente leve en 1918. Según estudios recientes, las tasas más bajas de mortalidad por gripe en China podrían explicarse por la inmunidad previamente adquirida de la población china al virus de la gripe. Esta hipótesis sugiere que el virus pudo haber mutado y dado lugar a la pandemia en otros lugares, tal vez en Estados Unidos o Europa.
Otra hipótesis señala a Fort Riley, Kansas, como el lugar de detección inicial del virus. En 1918, este campamento militar experimentó un brote significativo que llamó la atención de las autoridades sanitarias estadounidenses. El historiador Alfred W. Crosby afirmó en 2003 que la gripe se detectó en Kansas, y John M. Barry describió un brote en el condado de Haskell, Kansas, como el punto de origen del virus.
Sin embargo, análisis filogenéticos realizados por Michael Worobey encontraron evidencia contra la teoría de Kansas como lugar de origen. Este estudio concluyó que los casos más leves y con menor mortalidad en Kansas no correspondían a la gravedad típica de la pandemia de 1918, lo que sugiere que el virus pudo haber mutado antes de su propagación a Estados Unidos.
Además, un informe publicado en 2016 en el Journal of the Chinese Medical Association propuso que el virus había estado circulando en los ejércitos europeos durante meses o incluso años antes de la pandemia oficial. Este estudio encontró evidencia en archivos austriacos que indicaba que la gripe comenzó en Austria a principios de 1917, sugiriendo una posible propagación desde Europa hacia otros continentes.
En resumen, las teorías sobre el origen del virus son variadas y no están completamente resueltas. La evidencia apunta tanto a China como a Estados Unidos como posibles lugares de detección inicial, pero la mutación y propagación del virus siguen siendo temas de investigación.
Mortalidad, letalidad y morbilidad
Se desconoce la tasa de mortalidad exacta de la pandemia de gripe de 1918-1920, lo que hace difícil establecer un número concreto de muertes a nivel global. Sin embargo, autores como Juan Carlos Losada (2012) estiman que la tasa de letalidad —el porcentaje de infectados que murieron— fue del 10 % al 20 %. Esta tasa sugiere una gravedad sin precedentes en términos de mortalidad.
La morbilidad, o el número total de personas infectadas, también fue alarmante. Se estima que la gripe pudo haber afectado hasta la mitad de la población mundial. Otros estudios elevan esta cifra a dos tercios de la población mundial. Estas estimaciones reflejan la extensión global del virus y su capacidad para infectar a gran parte de la humanidad.
En algunos grupos específicos, la mortalidad fue extremadamente alta. En el caso de los pueblos indígenas del Pacífico y el Ártico, se registraron tasas de mortalidad que llegaron al 90 %. En China, por ejemplo, murieron 30 millones de personas, lo que representa un 40 % de la población en algunas regiones. En el Ejército chino, al menos el 35 % de las tropas que enfermaron murieron.
En Estados Unidos, cerca del 28 % de la población padeció la enfermedad y murieron entre 500.000 y 675.000 personas. En el Reino Unido fallecieron 250 000, en España 200.000 (el 1 % de su población), en Colombia aproximadamente 3000, en Venezuela 25.000 y en Argentina oficialmente 14 997, aunque se estima que el doble de este número fue la realidad. En Paraguay murieron unas 2000 personas, en Francia 400.000 y en Italia una cifra similar.
La distribución de la mortalidad no fue uniforme. En la India británica fallecieron de 10 a 17 millones de personas. A diferencia de Occidente, las mujeres en la India sufrieron más. En Bombay, por ejemplo, murió el 7,4 % de todas las mujeres en el rango de edad de 15 a 40 años, en comparación con el 5,7 % de todos los hombres. Además, los pobres sufrieron desproporcionadamente. En Bombay, la tasa de mortalidad entre los hindúes de casta baja fue del 16,7 %, mientras que para los europeos fue del 2,9 %.
Tratamientos
En 1918, la falta de vacunas para combatir la pandemia de gripe fue un desafío significativo para las autoridades sanitarias. Los médicos recurrieron a una variedad de métodos terapéuticos, desde prácticas antiguas como la sangría hasta el uso de aspirinas en cantidades excesivas y administración de oxígeno. Sin embargo, estos tratamientos no demostraron ser efectivos. Según Losada (2012), se publicó un Boletín Oficial Extraordinario de la Provincia de Burgos que aconsejaba sobre el peligro de las reuniones y el modo de contagio, subrayando la importancia de seguir las indicaciones médicas.
Entre los intentos por desarrollar nuevas vacunas y sueros para combatir la gripe, se centraron en varios tipos de neumococos y Haemophilus influenzae. Este último nombre deriva del hecho de que originalmente se consideraba el agente etiológico de la enfermedad. A pesar de estos esfuerzos, solo una medida terapéutica mostró algún éxito: la transfusión de sangre de pacientes recuperados a nuevas víctimas.
Esta práctica de transfusión de sangre fue particularmente efectiva y se volvió a probar en el contexto del brote de gripe de 2020, durante la pandemia de COVID-19. La eficacia de esta terapia sugiere que los anticuerpos presentes en la sangre de pacientes recuperados pueden ayudar a combatir la enfermedad.
El Boletín Oficial Extraordinario de la Provincia de Burgos destacaba el peligro de las reuniones y el modo de contagio, lo cual reflejaba la urgencia sanitaria del momento. Este documento también subrayaba la necesidad de seguir las indicaciones médicas, evidenciando que incluso en tiempos de crisis, el papel del médico seguía siendo crucial para reducir la mortalidad.
En resumen, los tratamientos propuestos durante la pandemia de 1918 fueron variados pero no siempre efectivos. La única medida terapéutica que demostró ser exitosa fue la transfusión de sangre de pacientes recuperados a nuevas víctimas, un método que ha sido reevaluado y utilizado en brotes posteriores como la pandemia de 2020.
Estudios recientes
En 2003, un equipo multidisciplinario liderado por Adolfo García-Sastre emprendió la monumental tarea de determinar las causas que propiciaron la pandemia de gripe de 1918. Este grupo se asoció con otros equipos especializados, incluyendo a Peter Palese, Ian Wilson, Christopher Basler, Michael Katze y Jeffrey Taubenberger, para analizar las características moleculares del virus.
El equipo de García-Sastre y sus colaboradores publicaron en la revista Science un artículo el 6 de febrero de 2004. Este trabajo implicó la síntesis de la proteína hemaglutinina responsable de la epidemia de gripe de 1918, combinando ADN procedente del pulmón de una mujer inuit y muestras de soldados estadounidenses de la Primera Guerra Mundial. Esta técnica permitió a los investigadores comprender mejor las características distintivas del virus pandémico.
Posteriormente, en 2005, el equipo de Jeffrey Taubenberger publicó un estudio revolucionario también en Science. Este trabajo consistió en la reconstrucción completa del virus de la gripe de 1918 a partir de secuencias genéticas obtenidas mediante análisis de muestras históricas de tejidos humanos. Los científicos lograron "retornar" el virus a la vida en un laboratorio de bioseguridad de nivel 3, ubicado en los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades en Atlanta.
El virus reconstituido fue sometido a diversas pruebas experimentales. Se estudió su efecto en ratones, embriones de pollo y células pulmonares humanas, utilizando versiones del virus con genes de otros tipos gripales para realizar comparaciones. Los resultados revelaron que el virus reconstituido era altamente letal, matando a los ratones en pocos días y causando la muerte de embriones de pollo de manera similar al virus aviar H5N1.
Resumen
La pandemia de gripe de 1918 comenzó en 1917 con brotes virulentos en varios campamentos militares estadounidenses, incluyendo Camp Greene, donde se reportaron 20 muertes entre 565 enfermos en diciembre de ese año. Estos primeros casos presentaban síntomas graves y una alta tasa de mortalidad juvenil, lo que sugiere que la enfermedad ya estaba circulando antes del brote oficialmente reconocido.
La propagación del virus se aceleró rápidamente a través de los campamentos militares estadounidenses y europeos. En Europa, el avance del virus tuvo un impacto devastador en las fuerzas armadas, con el ejército alemán suspendiendo una ofensiva debido a la alta tasa de enfermedad entre sus filas. La gripe se extendió por todo el continente y llegó incluso a España, donde no fue censurada, llevando al nombre "gripe española". En 1918, la enfermedad causó una mortalidad extremadamente alta, especialmente en jóvenes adultos sanos, con un estimado de entre 20 y 40 millones de muertes a nivel global.
Preguntas & Respuestas (FAQ)
- ¿Cuándo se notificó oficialmente la pandemia de gripe de 1918?
- La pandemia fue notificada por primera vez en 1918, aunque el virus probablemente ya había comenzado su propagación en 1917.
- ¿Dónde se originó la mutación del virus H1N1?
- El Campamento Greene en Carolina del Norte fue posiblemente el lugar donde se originó la mutación del virus H1N1.
- ¿Cuál fue la tasa de mortalidad por gripe en Estados Unidos en 1918?
- En 1918, cerca del 28 % de la población estadounidense padeció la enfermedad y murieron entre 500 000 y 675 000 personas.
- ¿Qué métodos terapéuticos se utilizaron para tratar a los enfermos de gripe en 1918?
- En 1918, los médicos recurrieron a prácticas antiguas como la sangría y el uso de aspirinas en cantidades excesivas.
- ¿Cuál fue el nombre que se le dio a la pandemia de gripe de 1918 en España?
- La pandemia de 1918 en España se llamó 'gripe española'.
Redacción del artículo
Bibliografía
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Citar este artículo
Cruz, M.J.H. (2026). Pandemia de gripe de 1918. Historia Mexicana. https://historiamexicana.com/pandemia-de-gripe-de-1918/
Cruz, Mateo Jesús Hernández. “Pandemia de gripe de 1918.” Historia Mexicana, 2026, https://historiamexicana.com/pandemia-de-gripe-de-1918/
Cruz, Mateo Jesús Hernández. “Pandemia de gripe de 1918.” Historia Mexicana. Publicado el 28 de febrero de 2026. https://historiamexicana.com/pandemia-de-gripe-de-1918/
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}Links externos
- «The 1918 influenza pandemic in New York City: age-specific timing, mortality, and transmission dynamics»ncbi.nlm.nih.gov
- «Pandemia en tiempos de guerra: cómo fue la gripe española de 1918 y cómo terminó»elconfidencial.com
- La fiebre de los tres días acabó siendo el «trancazo» o «la epidemia reinante»lavozdegalicia.es
- «El “trancazo”, la pandemia de 1918 en México»saludpublica.mx
- «The Influenza Pandemic of 1918»web.archive.org
- «La "gripe española " »apuntesdedemografia.com
- Marine, Public Servant, Kansan: The Life of Ernest Garciabooks.google.es
- «La gripe de 1918 pudo ser española»elpais.com
- «Permafrost Preserves Clues to Deadly 1918 Flu»gi.alaska.edu
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Publicado por historiamexicana.com el 28 de febrero de 2026. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.
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